Canto y trova

Poemas y canciones de amor, de humor o de política fueron parte del oficio del trovador histórico, personaje nacido ya en épocas medievales y que mil años después regresó a la música popular con el mismo sentido. Su figura renació en los años '60, cuando en América Latina y Europa surgieron autores cuyas canciones –interpretadas con la sola compañía de una guitarra- hablaban de sentimientos personales y temas sociales. Canto y trova son formas modernas de expresión del trovador, quien a falta de despliegue instrumental centra el poder de su música en las letras y en su virtuosismo como ejecutante de esa pequeña orquesta de seis cuerdas. Desde Francia a Estados Unidos y desde Cuba a Chile, los cantautores reaparecieron en la década de los grandes cambios. En nuestro país se activó en el marco de la Nueva Canción Chilena y luego siguió con el movimiento joven del Canto Nuevo, pero su oficio es ahora tan genérico que ha superado todas las etiquetas.

Bárbara Paz

Una cantautoría conectada con la tierra propone Bárbara Paz Muñoz Morales (no confudir con la cantante pop y baladista Bárbara Paz Muñoz), utilizando materiales de sonido acústico y una poesía a menudo autobiográfica. También sicóloga de profesión, fue cultora del canto y la música desde la adolescencia, principalmente conectada con voces de mujeres desde el folclor de la argentina Mercedes Sosa a las cantantes de la tradición R&B como Aretha Franklin y Sade. Ha tenido vínculos con nombres como Paulo Rojas y Jaime Muñoz durante su primer período en la música. En los tiempos de la pandemia se trasladó a vivir a la sureña Palena, y desde allí completó el repertorio de un disco autoral que marcó otro momento en la cronología. Renacer (2021) presentó un cancionero sostenido principalmente en el ukelele y las percusiones.

Idea Blanco

Cantautora de mirada profunda, delicadeza lírica y factura sónica, Camila Flórez es Idea Blanco, pseudónimo a la vez que concepto propio, obtenido de lecturas de la poeta y ensayista uruguaya Idea Vilariño. Musicalmente ha explorado las dimensiones de la canción folk pop, con un foco en la estética indie, incorporando aspectos de la electrónica como revestimiento alrededor de su voz. Junto a ello, Idea Blanco definió sus primeros trabajos por una escritura de letras de hondura, posibles de apreciar con mayor claridad en el disco Idea Blanco (2024).

Manuel Huerta

Uno de los autores y compositores más destacados en la historia de la trova en Chile es Manuel Huerta, cantor y guitarrista formado en los años ’80, con un catálogo de discos iniciado en 1986 que fue prosperando a lo largo de su carrera, a ritmo estable y sin interrupciones en todas sus épocas. Un canto comprometido y sensible es parte de su sello como autor, junto a un carácter musical que si bien tiene a la guitarra acústica como instrumento de cabecera se toma las libertades necesarias para incursionar en sonidos latinoamericanos más diversos e incluso en vetas de rock y funk en su sonido, y patentar así una identidad propia y variada.

Mauricio Gutiérrez

Por generación, Mauricio Gutiérrez debería pertenecer a una oleada de trovadores de distintas procedencias que se iniciaron a mediados y fines de la década de los '80, y sobre todo en los '90, como Manuel Huerta, Francisco Villa o Tata Barahona. Su experiencia en el canto con guitarra se consolidó en 2009 a través del disco Última estación. Allí Mauricio Gutiérrez expuso su poética sintonía con la trova autoral, en un repertorio que contó con una serie de cruces musicales, instrumentos del mundo docto y la participación del poeta mapuche Elicura Chihuailaf.

Rocko de la Rosa

Actor, poeta y músico, Juan Carlos Salas es Rocko de la Rosa, el nombre de fantasía de un trovador urbano en un constante choque de contradicciones. Rocko, por la dureza de una gran piedra, y Rosa por la delicadeza de una flor. Proveniente de Agua Santa, en Viña del Mar, y establecido más tarde en Concón, Rocko de la Rosa ha sido uno de los cantores de los puertos y ciudades de la Quinta Región, a la zaga de la generación que impulsó Chinoy con guitarra y canto, y junto con otros aguerridos trovadores como Lautaro Rodríguez, Demian Rodríguez y Kaskivano. Sus canciones transitan entre la raíz del blues y arremeten en rumbos del rock y el reggae, pero siguen siendo piezas para guitarra y voz. “Es mejor vivir como un bandido que como un aburrido”, canta en "Oveja negra", una de las canciones de su primer disco, Rocko de la Rosa (2015), un brindis por los derrotados.

Carolina Frambuesa

Nacida en Concepción y con una vida centrada en localidades sureñas como Chiguayante y Parral, Carolina Frambuesa es una de las nuevas cantautoras que ha vinculado rock y folclor en canciones guiadas por guitarra y voz que, en sus palabras «mezclan metáfora y realidad». Sus primeras experiencias de bandas, como Reptar y Surmenage, estuvieron marcadas por el sonido rock, y en ellas Carolina asumió la función de vocalista y guitarrista.

Benjamín Walker

Cantautor aplicado en la música desde la infancia, Benjamín Walker ha recogido la tradición del canto y la guitarra como herramientas para un cancionero autoral adulto. En 2014 comenzó a abrirse espacios en la música profesional, ya con un oficio en la guitarra adiestrado con clases desde los 6 años y con composiciones propias desde la adolescencia. Hijo de la cantante Cecilia Echenique, Walker tomó influencias de cantores chilenos que van desde Víctor Jara a Manuel García, pero incluye en ese vínculo también a referencias argentinas, sobre todo Pedro Aznar y Luis Alberto Spinetta.

Camila Moreno

El sentido del riesgo es la característica distintiva de la cantante, autora y compositora Camila Moreno, expresada en un acercamiento personal a los sonidos acústicos, a la electricidad del rock y la producción electrónica. Ha conseguido difusión internacional, buscando un vínculo entre su cantautoría y procesos sociales más amplios, situándose entre las voces destacadas de una generación de cantantes chilenos que comparten una inclinación a la raíz folclórica por instinto y un canto personal y testimonial al mismo tiempo.

Magdalena Matthey

Magdalena Matthey es una de las cantautoras más significativas del circuito de trova y canción de raíz que volvió a despuntar en Chile en los años noventa. Si bien su entrada a la música profesional fue por la vía del folclor (al ganar ese apartado del Festival de Viña 1995 con su canción "María Leonor Lucía"), ha mostrado otros muchos colores ya iniciada su discografía, asociable más bien a la fusión. En su trayectoria, ha jugado con la combinación de códigos musicales de forma elegante, en una línea del trabajo de otras cantautoras como ella en el mundo.

Mario Rojas

Una trayectoria larga y diversa ha convertido a Mario Rojas en una fuente valiosa de consulta sobre música popular de origen urbano y, en especial, sobre la cueca, un género que este compositor, productor, guitarrista y cantor ha ayudado a difundir de un modo valiosísimo a través de un popular sitio web (CuecaChilena.cl), un programa televisivo para el extranjero, un libro escrito a la manera de una crónica personal (El que sae, sae) y el único documental que alcanzó a registrar a la formación original del grupo Los Chileneros.

Hugo Moraga

Debutó en 1974, comenzó a grabar en 1979, en sus inicios fue parte del movimiento cultural contrario a la dictadura de Pinochet, y esas coordenadas históricas pudieron moldear algunos de los rasgos musicales de este cantautor: un inconformismo a toda prueba, la virtud de no ser explícito en sus versos y la capacidad de desplegar las posibilidades de una guitarra acústica. Pero en el fondo su música no tiene edad. Hasta hoy Moraga tiene un pie en la bossa nova y otro en el funk, y en sus composiciones circulan el rock, el jazz, Antonio Carlos Jobim, Frank Zappa, Miles Davis, Spinetta, la Mahavishnu Orchestra y la Nueva Canción Chilena. Con todas estas fuentes, y aún al margen del negocio discográfico como una condición constante, el autor tiene escritas dos composiciones esenciales de la música popular chilena como "La vida en ti" y "Romance en tango", y su cancionero es un inventario de inquietud musical tan extenso como valioso. Entre 2006 y 2009 residió en París.

Gervasio

Vida y muerte marcan el recuerdo de Gervasio entre el público chileno. El cantautor de origen uruguayo desarrolló en nuestro país el grueso de su carrera musical, legando clásicos de la canción popular, como "Alma, corazón y pan" y "Con una pala y un sombrero". Su carrera avanzó desde la interpretación ligera pensada en hits para jovencitas a una auténtica canción de autor, que durante un tiempo lo vinculó al Canto Nuevo. Las confusas circunstancias de su fallecimiento, en octubre de 1990, constituyen hasta hoy materia de especulaciones, y motivan investigaciones aún en curso.

Loreto Lorca

La vena y la raíz del folclor latinoamericano y de Violeta Parra están presentes en las canciones de Loreto Lorca —nacida como Loreto González Lorca—, cantautora urbana, guitarrista y charanguista que se ha proyectado hacia temas de la naturaleza y el espíritu humano. Siendo adolescente viajó por Chile, Sudamérica y Norteamérica, donde obtuvo distintos conocimientos, luego aplicados a su creación. Tras décadas de canto popular, en su primer disco, Viento azul (2016), reconsidera esa raíz trovadoresca e incorpora elementos de la fusión y la world music.

Felipe Grandón

Un cantautor rockero, o un cultor del “pop folk melancólico”, como se define en su sitio oficial, es el actor y músico Felipe Esteban Grandón Valenzuela. Simultáneo a sus estudios de Teatro en la UC, Felipe ejerció el oficio musical desde el 2008 en pequeños escenarios y componiendo canciones, y el 2013 –con la producción de Javier Barría– lanzó su disco debut, La botánica del asfalto. Temas cotidianos e historias fueron la fórmula que mantuvo en su sucesor, Atentado, aunque con acentos más rockeros. Buenas canciones, sumado a un cuidado trabajo en videoclips (el 2017 ganó el premio Pulsar por el video de “Maltrecho”), invitados en sus discos (como Chini Ayarza o Jazmín Gómez) y una siempre protagónica guitarra acústica lo convierten en un llamativo nombre de una nueva generación de cantautores de fines de la década.

Javier Labbé

La vida musical del cantautor Javier Labbé es rica y sincrética, tal cual su música y su poesía, fiel reflejo de los diversos espacios donde aprendió este arte que se cultiva entre vivencias comunes. Una colección inmensa de vinilos y altas torres de casetes y CDs de los más variados ritmos y estilos; la guitarra y la voz de su padre, el piano de su  abuela y tardes de estudio frente a ese instrumento fueron los primeros indicios de una fuerte afición musical que se despertaría con todo el ímpetu de la adolescencia.

Glo Herrera

Gloria Herrera, Glo, es una cantante y compositora que ha explorado el soul en sus canciones desde una perspectiva personal de las raíces latinas. Un enfoque musical que consolidó al finalizar la década de 2010, si bien se había iniciado pocos años antes en el canto de raíz folclórica y la música brasileña, expuesto en distintas dimensiones en su disco debut de 2017, el EP de cinco canciones Glo Herrera.

Edson Guerrero

Cantautor y deambulante, Edson Alejandro Fuentes Bustamante fue conocido en los círculos de la música y el folclor urbano de los años '90 como Edson Guerrero. Es heredero de una rica tradición del canto campesino, que le legó su abuela, una cantora de Parral de oficio en las fiestas y celebraciones, casamientos, trillas y velorios. Edson Guerrero supo consolidar este encuentro de mundos en sus canciones, que mezclan tanto la trova poética con las danzas populares, y encontró un estatus de cronista de sus tiempos. Compositor ganador de la competencia folclórica del Festival de Viña del Mar en 1996, con la "Cueca tristona", que interpretó entonces Clarita Parra, también compitió como intérprete en 1998 con su huayno "Madre del mineral". Su nombre fue recurrente en un circuito de festivales de la voz y la canción a lo largo de toda esa década, como el recordado festival Una canción para Jesús, de 1990, donde obtuvo el primer lugar. Guerrero fue uno de los primeros trovadores en grabar discos para el sello Leutún: En cuerpo y alma (1992), considerado una pieza de culto. Y tras obtener el segundo lugar en el Festival del Huaso de Olmué en 2001, llegaría entonces al Sello Azul como parte de la primera generación de músicos favorecidos (Sinergia, Claudio Carrizo, Delisse, Katty Ravlic, La Comarca, Manka Saya, Rosario Mena). De esta manera grabó el disco Con sabor a tradición (2002). Edson Guerrero falleció tres años después.

Raúl Acevedo

Raúl Acevedo es el nombre de uno de los muchos obreros que tuvo en los años setenta y ochenta el movimiento del llamado Canto Nuevo, heredero de la Nueva Canción Chilena con las herramientas de la trova y la oposición a la dictadura. Encarna la figura del cantante con guitarra iniciado en los escenarios universitarios, fogueado por decisión propia en los espacios más populares de canto de barrio y resistencia, y que ha prolongado hasta la actualidad su trabajo según los dictámenes de la autodefinición que él prefiere, la de «cantor popular». O, en sus palabras, «la articulación de música y poesía en función de una identidad».

Patricio Manns

Patricio Manns es una figura fundamental de la música popular chilena. Su nombre está asociado al nacimiento de la cantautoría en Chile y fue clave en el desarrollo de movimientos como el Neofolklore y la Nueva Canción Chilena. Interpretadas por sí mismo o por otros músicos, en su larga historia como autor impuso piezas que pasaron a ser clásicos del cancionero popular, como "Arriba en la cordillera", "El cautivo de Til Til" y "La exiliada del sur". Manns desarrolló además una prolífica carrera como novelista, ensayista y poeta, y luego de vivir en Francia y Suiza su exilio y residir allí por casi 30 años regresó a Chile, donde continuó escribiendo canciones y libros. Murió en septiembre de 2021, a los 84 años, como uno de los nombres centrales para entender la música chilena.

Marcelo Jara

Marcelo Jara se ha desplazado indistintamente entre el canto trovadoresco y las agrupaciones instrumentales de mayores dimensiones, como cantautor y como compositor, en un proceso creativo que lo ha llevado a publicar los álbumes Busco (2012) y Despertar (2017). Son dos muestras de su presencia en la música de raíz folclórica latinoamericana fusionada con otras fuentes, en una línea que presenta a Marco Andreu, Alexis Venegas, Lalo del Campo o Marcelo Vergara como exponentes de diversa consideración.