1990

90

Max Alarcón

Entre la contundencia arrolladora de un tenorista como Cristián Mendoza y la aguda profundidad musical de otro como Agustín Moya, está Maximiliano Alarcón, conocido en el circuito con diminutivos "bop" como Max o Maxi, su marca indeleble. Versátil solista del saxofón tenor, su punto de vista musical lo ha incorporado indistintamente a las escenas del jazz contemporáneo y a las de la música popular de raíces negras, con intervenciones en proyectos de soul, funk y hip-hop.

Gonzalo Martínez

Los nombres de sus dos integrantes determinaron en partes iguales el bautismo del dúo que en 1997 formaron Martín Schopf y Jorge González; dos chilenos más conocidos en la música electrónica y en el rock como Dandy Jack y como el cantante de Los Prisioneros respectivamente. Ese grupo se llama Gonzalo Martínez, apareció en Santiago de Chile y se mantuvo activo apenas un año, pero su único disco bastó para adelantarse a la moda y ser el primero en experimentar con la mezcla entre música tropical y electrónica que años más tarde se volvería tendencia mundial.

Lluvia Ácida

Por más de treinta años, Lluvia Ácida ha desarrollado su trabajo con el objetivo de mostrar la identidad magallánica hacia el resto del mundo, por medio de obras  conceptuales y colaboraciones con escritores y cineastas. Han tomado la música electrónica como una especie de folclor universal, susceptible de ser adaptada a distintos contextos y bajo el lema «El sur es el futuro». Formado en 1995 por Héctor Aguilar (ex integrante del grupo grindcore Infidel) y Rafael Cheuquelaf (ex tecladista del grupo dark Mantiza) —ambos activos, también, en un trabajo solista por separado—, el dúo se reunió en torno a las audiciones de artistas pioneros del tecno e industrial, aunque con el paso del tiempo ampliaron sus influencias a la música dark, el trip-hop y el ambient. Todo con una visión netamente localista, al punto de declararse alguna vez como «la mezcla entre Kraftwerk y Francisco Coloane».

Solar

Un rock de alto vuelo y detalles eléctricos de gran carácter son la impronta sonora de Solar, una banda con presencia importante en la música chilena durante los años 90, y con actividad intermitente en las siguientes décadas. A través de diversas formaciones y sellos, el grupo publicó tres discos antes de decidir su disolución, a fines de 2003, pero diversas circunstancias de reencuentro los tienen hoy como una banda activa.

Silvia la Trigueña

En el Valparaíso de fines de los años '40, una talentosa niña con cualidades vocales innatas integraba un trío bautizado como Las Trigueñitas. Venía cantando en público en teatros y auditorios radiales del puerto desde los cinco años, y aunque no tuvo la repercusión medial de otras cantantes porteñas como Carmencita Ruiz o Margarita Torres, su voz y el garbo de su interpretación estuvieron muy presentes en la antigua bohemia de Valparaíso. Es Silvia Pizarro, más conocida como Silvia La Trigueña, una de las voces femeninas importantes de la música popular y de raíz folclórica de la segunda mitad del siglo veinte.

Hernán Gallardo

Hernán Gallardo Pavez fue uno de los compositores más relevantes del repertorio tropical y en particular cumbianchero chileno, por haber compuesto "Un año más", la canción que entre finales de los años '70 e inicios de los '80 se transformó en una suerte de segundo himno patrio. "Un año más" surgió en su primera versión como una balada triste y melancólica, y fue el mismo compositor el que la ofreció a agrupaciones locales de proyección nacional para que fuera versionada en el ritmo tropical que finalmente la catapultó al estatus popular que tiene hoy. No obstante, su obra es mucho más extensa.

Claudio Narea

La historia solista de Claudio Narea es minoría dentro de su currículo, porque la mayor parte de su carrera musical ha sido militando en bandas: primero en Los Prisioneros, luego en los Profetas y Frenéticos y, entre el 2001 y 2003, de nuevo en la banda sanmiguelina. Acumula tres discos como cantautor, en los cuales ha sido fiel a un rock de raíz bluesera bien ejecutado y de sutil lírica social.

Gabriel Puentes

Baterista de jazz contemporáneo que construyó una gran parte de su carrera como sideman y solista en Ciudad de México desde 1999, una vez que hizo sus primeras armas en los circuitos jazzísticos de Santiago y Concepción. Alejado de la escena nacional, Puentes se transformó en uno de los más activos bateristas en la capital mexicana, con una militancia abierta en proyectos que le permitió, como a muy pocos jazzistas chilenos, actuar en Europa y en las dos costas norteamericanas permanentemente.

Javiera Parra

Por intereses y vínculos familiares no fue sorpresivo que Javiera Cereceda Parra se decidiera a una carrera profesional en la música. Partiendo por su abuela, la universal Violeta Parra, su árbol genealógico sostiene ramas artísticas destacadísimas, que incluyen a su padre, el cantautor Ángel Parra; sus tías Isabel y Colombina; sus tíos-abuelos Roberto, Eduardo y Nicanor; y su hermano Ángel. Pese a ello, la cantante ha logrado fortalecer con los años una voz propia, de asumida vocación pop gracias a su trabajo en bandas (la más importante, Javiera y Los Imposibles) y diversas colaboraciones musicales hasta hoy.

Hechizo

Aunque el origen de Hechizo se enmarca dentro de la moda de cumbia electrónica o sound producida en Chile a mediados de los años '90, esta banda de Ovalle supo trascender ese fenómeno a lo largo de los años. La composición de canciones propias, la adopción de la etiqueta de "cumbia romántica" y la estabilidad en su alineación han conseguido distinguirla del resto de grupos que cultivan su mismo sonido. Como ellos mismos explican en su sitio web, "Hechizo no cayó en la tentación de la música sound. Ni en el pelo, ni el terraplén".

Andreas Bodenhofer

Con estudios en Chile, Alemania y Francia, además de un fuerte vínculo familiar con la música (su madre es la destacada compositora Leni Alexander), Andreas Bodenhofer ha abordado la composición desde ámbitos inusuales, vinculados no sólo a su formación, sino también a sus diversas —y, a veces, atípicas— inquietudes. Entre sus marcas de identidad como creador están el apego a la literatura, como lo demuestra su trabajo de musicalización de poesía chilena, así como la disposición a cruzar su trabajo con el de músicos y vocalistas provenientes de mundos diversos. Bodenhofer ha realizado música para teatro, televisión, documentales y cine. Su obra fusiona, como pocas en el país, códigos del mundo audiovisual, literario y escénico.

Daniel Campos

Por el arraigo de canciones suyas que circulan como un secreto entre conocedores, Daniel Campos ha sido calificado como «casi un mito» entre los cantautores de su generación. Pero la suya es más bien una historia persistente y personal, anclada a su natal Concepción, y a dinámicas de difusión acotadas a audiencias y espacios propios del circuito universitario de los años '80, fuera de los cuales las pistas de su carrera son difíciles de pesquisar. Su voz y estilo autoral son recordadas en canciones de culto, como "Siempre tú serás" y "Dolor", ambas incluidas en un cassette autoeditado de 1980. La suya ha sido una trayectoria extensa en la música, con estudios y cátedras como docente, gran oficio sobre la guitarra, y con grabaciones de composiciones propias cronológicamente distantes entre sí.

Pancho Aranda

Pianista, compositor, arreglador, conductor de orquestas y productor discográfico, Francisco Aranda Reinoso es el ejemplar más joven entre los músicos que se iniciaron en conjuntos de la Nueva Ola y que luego se reconvirtieron en figuras autónomas como directores y productores. Es una camada de talentos en la pluma, la batuta y la gestión, que comienza en los años ’60 con gente como Juan Azúa, Toly Ramírez y Jorge Pedredros y deriva en Horacio Saavedra, Juan Salazar, Miguel Zabaleta y Pancho Aranda, nombre recurrente dentro del círculo del Festival de Viña del Mar y la industria televisiva de los años '80.

Scottie Scott

Importantes composiciones del cancionero popular chileno llevan el nombre de Scottie Scott en sus créditos, pues fue desde el área silenciosa de la autoría que esta descendiente de escoceces aportó más constantemente a la música local. Temas suyos fueron intérpretados por gente como Gloria Simonetti, Los Ángeles Negros, Las Cuatro Brujas y Andrea Tessa; muchas veces en el marco de competencias de festivales. Antes de su prematuro fallecimiento, en 1996, Scottie Scott alcanzó también a coordinar las bandas sonoras de algunas de las más importantes teleseries chilenas, desde la famosa "La madrastra", en adelante.

Manuel Ulloa Cortés

Manuel Ulloa Cortés es antecesor de generaciones de cultores del canto a lo poeta y del guitarrón en Chile. Padre de Osvaldo Ulloa Lobos (n. 1936), uno de los más respetados guitarroneros veteranos de la actualidad, él fue el hombre que educó en ese instrumento a su hijo y le traspasó una tradición que luego se ha transmitido a cantores como Juan Pérez Ibarra (n. 1954) y Alejandro Ramírez (n. 1979) por el mismo vínculo de maestro a discípulo.

Ofelia Gana

El nombre de Ofelia María Gana Aguilera es referencial en el canto campesino centrino, pese a que se inició recién a sus 30 años en el oficio. Antofagastina de nacimiento, terminó situada en la localidad de Salsipuedes, en la comuna de Malloa. Ha sido compositora de canciones folclóricas pero sobre todo intérprete, recopiladora y cultora y defensora de la antigua vihuela chilena. En 2012 recibió la distinción gubernamental de Tesoro Humano Vivo.

Mario Lecaros

Como el segundo de los jazzistas del clan Lecaros, Mario Lecaros fue uno de los puntales de la escena de comienzos de los años '70 con una categoría de multi-intrumentista que lo llevó a incursionar en el contrabajo, el saxo soprano y el corno. Pero sobre todo en el piano, el instrumento que le perteneció desde siempre, con el que desarrolló un pensamiento armónico muy jazzístico y con el llevó a tierra sus ideas musicales, grabando discos de piano solo, liderando tríos desde el piano y transformándose en uno de los más importantes formadores de piano jazzístico en Chile.

Alberto Maturana

Médico cirujano, director de la Onemi entre 1994 y 2006, gestor cultural, productor de discos, divulgador musical a través de programas radiales e impulsor del recordado Festival de Jazz de Tongoy que tuvo lugar en esa localidad durante más de una década, además de la serie de ciclos itinerantes bajo el nombre de Jazz al Atardecer. Alberto Maturana ha sido además uno de los más activos músicos aficionados de jazz, toda una escuela fundadora. Conocido en el medio como Doctor Jazz, Maturana es guitarrista, saxofonista y clarinetista. En los años '60 fue uno de los primeros músicos que comenzó a tocar bossa nova. En los años '80 formó el grupo New Hampton Six, con Carlos Vera Pinto (vibráfono) y Sergio Miquel (clarinete), en memoria del legendario Lionel Hampton. Y en los '90 reunió a un elenco de figuras bajo el sombre de Jazz and Company, junto a Giovanni Cultrera (piano) y Waldo Cáceres (batería), con quienes publicó el disco Light jazz (0% colesterol) (2002).

Pedro Frugone

El guitarrista Pedro Frugone asumió la música como vocación temprana, y ha sido hasta hoy persistente en su trabajo y leal a ese llamado. De entre las muchas bandas de las que ha formado parte, las más importantes han sido Anachena, Viena y sobre todo La Ley, con quienes tocó por casi veinte años. Ha colaborado con diversos músicos locales, y en 2007 publicó un álbum solista.