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Gustavo Becerra Schmidt

Gustavo Becerra-Schmidt, el compositor el más joven en recibir el Premio Nacional de Arte, en 1971, fue una de las figuras vitales en la renovación de la creación y la formación musical. Abordó todos los tipos de música, incluyendo óperas, sinfonías, oratorios, música electroacústica y colaboraciones con agrupaciones de la órbita popular como Quilapayún. Su figura y su obra representa un punto de inflexión en la historia de la composición académica moderna.

José Pérez de Arce

Ha sido desde el campo de la investigación que José Pérez de Arce ha llegado a la composición e interpretación musical. Sus más interesantes proyectos al respecto están muy lejos de un ámbito docto o de lo que habitualmente se entiende por vanguardia. La gran pasión en su vida de investigador y musicólogo autodidacta ha sido conocer el mundo indígena y vernáculo, con trabajos pioneros en áreas como la música mapuche, los bailes chinos, y la instrumentación de tribus precolombinas. Además, Pérez de Arce desarrolla desde principios de década un señero trabajo de difusión del guitarrón chileno, el cual descubrió junto al cantor popular Santos Rubio y que guió su trabajo en el disco Nometomasencuenta, cruce entre esa tradición campesina y canciones del repertorio rock latinoamericano.

Altiplano

Altiplano es uno de los grupos que, iniciados en Chile, han desarrollado en el extranjero su trabajo en torno a la música latinoamericana. Fundado por Mauricio Vicencio Alquinta en 1976, el conjunto se ha mantenido activo entre Ecuador y frecuentes viajes a Suiza y Noruega, países en los que ha actuado en vivo y ha grabado los más de veinte discos que componen su catálogo (no todos ellos disponibles en nuestro país).

Karaxú

La resistencia musical a distancia a la dictadura impuesta en Chile con el Golpe de Estado de 1973 fue la motivación principal de ¡Karaxú!, conjunto iniciado y mantenido por chilenos exiliados en Francia, de estrechos lazos con el MIR, y que tuvo un tiempo entre sus filas al destacado músico y escritor Patricio Manns. Con cambios en su formación, el grupo se mantuvo activo hasta inicios de los años noventa, con presentaciones por varios países de Europa y la grabación de un total de cuatro álbumes. Su trabajo se limitó al viejo continente y tuvo escasa difusión en nuestro país.

Cachureos

El programa infantil dirigido y conducido por el cantante Marcelo Hernández es un hito en la música chilena para niños. Muchos de sus temas propios y las adaptaciones de canciones populares son hasta hoy clásicos del género, y en la década de los '90 incluso, trascendieron para aparecer en bailables de un público mayor. Hoy el espacio, luego de pasar por tres canales televisivos, no está al aire, pero se sigue presentando en vivo, en paralelo a la carrera artística de su creador.

María Esther Zamora

Heredera de una tradición musical y familiar a la vez, María Esther Zamora es una de las hijas del folclorista Segundo Zamora, autor de las cuecas "Adiós Santiago querido" (1942), "Mándame a quitar la vida" (1948) y "El marinero" (1950), entre muchas otras, y como cantante popular y folclórica ha sido constante animadora de escenarios chilenos ligados al folclor. Intérprete de cuecas, tonadas, tangos, boleros, chachachás, valses y otros ritmos populares, es en dupla con el músico y cantor Pepe Fuentes que protagonizó por décadas una de las parejas más activas de la escena y alcanzó gran impacto en el medio con la Casa de la Cueca, espacio que ellos habitaron como residencia en avenida Matta y que ha sido centro de divulgación de folclor. Desde 1996 ambos acompañron además a Álvaro Henríquez, en instancias como el festival sambernardino "Abril, cuecas mil" y las anuales versiones de La Yein Fonda, y figuran de hecho en los discos La Yein Fonda (1996) y La Yein Fonda II (2001), grabados en vivo en esas fiestas dieciocheras.

Emociones Clandestinas

La época más significativa en el dilatado trabajo de Emociones Clandestinas está vinculada a uno de los discos fundamentales del rock hecho en Chile. En Abajo la costanera (1987) el grupo de Concepción combinó códigos de lo mejor del pop y rock británico entonces en boga con reflexiones sobre la vida en las urbes chilenas bajo dictadura, afirmado todo con la actitud de un carismático cantante. La banda fue lanzada a una fama inesperada a través del single "El nuevo baile", un tema que ha llegado a ser incluso más conocido que ellos mismos.

Evangelista Soza Flores

Evangelista Soza Flores es una abuela atacameña, la denominación que en esta cultura y este territorio se le da a los depositarios de la sabiduría y las tradiciones ancestrales. Pastora, artesana, dirigenta social y cantora, ha sido una de las últimas defensoras de los cantos tradicionales y ceremoniales de Talabre, la zona del altiplano donde nació y vivió su niñez. El "Chururito", que se dedica al ritual del floreamiento de ovejas y cabras, fue uno de los cantos más significativos en su voz, registrado en dos momentos, sobre todo en el álbum monográfico Cantos talabreños (2023), primero y último de su historia.

Carlos Figueroa Salazar

Sesionista, sideman, productor y profesor, el baterista Carlos Figueroa Salazar arrastra una historia ligada al instrumento definitivo de la percusión desde las dos ramas de su genealogía. Su padre es Carlos Figueroa, el más importante baterista-investigador-instructor de la era moderna y su madre es hermana de Patricio Salazar, uno de los más populares baterías de la misma época, vinculado primero a la Nueva Ola y luego a las orquestas televisivas. Ese ADN convirtió a Figueroa Salazar en un versátil intérprete de estudio, escenario, giras y sesiones desde fines de los ’80, cuando era un adolescente y hasta que a los 35 años editó su primer álbum como líder, Carlos Figueroa (2007), que llegó a ser nominado en 2008 al Grammy Latino.

Santos Rubio

Santos Rubio es el más reconocido de los artistas que encierran todos los oficios del canto a lo poeta: cantor a lo divino y lo humano, poeta popular, payador y guitarronero. No sólo es hasta hoy un referente obligado de esa tradición. Ya a comienzos de los años 50 recibía de sus mayores la escuela del guitarrón y del canto a lo divino, y desde entonces enseñó esa tradición en escuelas y universidades, se presentó en encuentros de payadores y guitarroneros y grabó discos con Víctor Jara o con el elenco que en plena dictadura restituyó la popularidad de la paya junto a Pedro Yáñez, Jorge Yáñez y Benedicto Piojo Salinas. El Premio a la Música Presidente de la República que ganó en 2004 fue un reciente reconocimiento a su valiosa trayectoria.

Wildo

Compositor, cantante y productor, Wildo es una figura que ha cruzado varias décadas y conecta géneros y momentos diversos de la música chilena, desde la Nueva Ola hasta la balada de los años 90. Sus canciones han sido grabadas por artistas como José Alfredo Fuentes y Buddy Richard y por estrellas continentales como José José, fruto de un recorrido que también incluye alta exposición televisiva e incluso capítulos deportivos.

Nano Montt

Luis Hernando Montt Bastidas, más conocido como Nano Montt, es un músico osornino nacido en 1925 y dedicado por más de seis décadas a una trayectoria de cantante popular, tanto en el sur de Chile como en Perú, donde pasó parte de su trayectoria. Sus inicios tuvieron lugar en los espectáculos musicales organizados por radio Llanquihue en el Teatro Victoria de Puerto Montt en 1944. Apenas dos años más tarde se estableció en 1946 en Perú, país donde grabó más de cincuenta singles de boleros y valses peruanos para la disquera Gemsa Odeon. Luego de recorre además otros países, en 1977 volvió a Chile, para radicarse en Puerto Montt, donde vivió sus últimos años.

Manolo 'Lágrima' Alfaro

Fue recién en la adultez que Manolo Alfaro vio en la música un derrotero profesional y de vida. Hasta 1985 su oficio había sido el de vendedor ambulante aficionado al canto entre conocidos, y en esa condición grabó un cassette sin ambición promocional, Para mis amigos. Sin embargo, su versión para el bolero sentimental y carcelario "Mamita querida" lo situó en un nuevo lugar, de entrañable afecto e inmediata identificación popular, afirmado más tarde por himnos cantineros como "Bohemio y bacán". Desde entonces, su presentación añadió entre nombre y apellido un sustantivo elocuente, y Manolo Lágrima Alfaro pasó a ser emblema de la «canción cebolla»; aunque en una deriva de dramatismo recargado. «Mi cebolla es cruda, no es finita», precisa él.

Danny Chilean

El segundo músico en grabar para la naciente Nueva Ola fue Javier Astudillo, un joven cantante antofagastino que llegó a RCA recomendado por el discjockey Ricardo García y que, bajo un seudónimo autoimpuesto, se convirtió en una de las estrellas de ese movimiento. Además de su vocación de popularidad, el mérito de su carrera estuvo en el desarrollo de canciones propias, atrevimiento autoral en el que Danny Chilean fue pionero y que perpetuó su sello en éxitos como "Verónica". Durante la primera mitad de los años sesenta protagonizó la vorágine nuevaolera, y luego continuó grabando y cantando, sobre todo en locales nocturnos y no pocas salidas al extranjero. Su carrera se mantuvo así en actividad hasta su fallecimiento, en 2014.

Eliseo Guevara

Astro chileno de la canción mexicana durante cuatro décadas con su investidura de “el Charro de Chile”, Eliseo Guevara nació en una familia campesina en Buin, creció entre San Bernardo y Puente Alto, y desde niño forjó su oficio como cantante. Pero su debut profesional se produjo cuando cumplió 30 años, en 1979, con el sencillo “La horma de mi zapato”. Desde entonces su carrera se encumbraría como una de las más pródigas y activas de la música mexicana elaborada en Chile, completando un catálogo de más de 40 discos, sucesivas presentaciones dentro y fuera del país, y varios clásicos del género, como “El de las botas negras” o “Navidad de un niño pobre”. Guevara murió en 2020, a los 70 años, cuando todavía se encontraba plenamente activo.

Hernán 'Nano' Bahamondes

Nacido en el Cerro Barón y formado en el trajín de la bohemia porteña de los años '40, Hernán Bahamondes ha sido considerado, junto con Rafael Berríos, un padre del acordeón folclórico al dotar de protagonismo al instrumento en la cueca. A Santiago llegó a sus 18 años y con mayor presencia desde la década de los '60 fue marcando una múltiple participación en lotes y elencos. Su nombre y su sonido se escucharon en agrupaciones diversas, como Los Labradores, Los Granjeros, Los Puntillanos, Los Caporales y una versión de los años '70 de Fiesta Linda, además de tocar, grabar y acompañar a cantores como Héctor Pavez, Hilda Parra, Tumbaíto o el Dúo Mesías-Lizama. Habitante de la comuna santiaguina de Lo Espejo, desde 2012 un Festival de Acordeón llevó su nombre en la zona sur de la capital.

Enrique Díaz

El norte profundo está presente en la música y la poética de Enrique Díaz, contrabajista, compositor, improvisador y experimentador cuya historia musical tuvo intensos capítulos en el Chile de la dictadura y en Alemania, país donde llegó para estudiar en 1987 y donde permaneció hasta 2006. Ese año regresó a su país para convertirse en académico de la Universidad de La Serena. Creativamente, Díaz ha realizado trabajos en frentes diversos, desde la música clásica y contemporánea hasta el jazz moderno, la fusión, la música étnica y la improvisación libre.

Chocolate Rodríguez

La música tropical ubica protagonistas en lugares y funciones diversas, y Juan Chocolate Rodríguez se ganó esa figuración merecidamente en el micrófono. Fue desde los años cincuenta voz para la cumbia, la salsa, el bolero y otros ritmos de raíz centroamericana, y sobre todo como el gran cantante afrodescendiente de carisma, estilo e impronta en orquestas de época como la Cubanacán y la Ritmo y Juventud.

Pedro Frugone

El guitarrista Pedro Frugone asumió la música como vocación temprana, y ha sido hasta hoy persistente en su trabajo y leal a ese llamado. De entre las muchas bandas de las que ha formado parte, las más importantes han sido Anachena, Viena y sobre todo La Ley, con quienes tocó por casi veinte años. Ha colaborado con diversos músicos locales, y en 2007 publicó un álbum solista.