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Gabriel Vigliensoni

La vocación musical de Gabriel Vigliensoni se ha aliado a su gran capacidad de trabajo. Desde la adolescencia, sus intereses han tenido como principal guía la labor en recitales, producciones y grabaciones (colectivas o solistas), hasta que en la adultez tanta actividad ha llegado por momentos a desafiar la lógica de espacio-tiempo. Integrante en diferentes momentos de Lucybell, Los Mismos y Electrodomésticos, el tecladista se las ha arreglado para participar de varios proyectos musicales simultáneos y, a la vez, mantener una carrera individual como compositor y productor, desarrollada tanto en Chile como en Canadá.

Ariztía

Aunque se inició como un trío melódico vocal, Ariztía fue uno de los grupos chilenos de los años '90 que además de baladas grabaron canciones pop. En tres discos y ocho años ganaron un rápido éxito inicial, enfrentaron el lugar común de la "proyección internacional" propio de su tiempo y se separaron con varios éxitos radiales como "No te olvido", "No es mi culpa" y "Para que no se muera este amor", junto a canciones pop más inadvertidas como "Tengo miedo" y "A veces me parece". Durante 2008, y tras diez años de silencio, el trío anunció su rearticulación. Se mantienen hoy como un grupo activo.

Alonso Durán

Como Felipe Chacón, Rodrigo Galarce y Pablo Menares en tres tiempos previos, el de Alonso Durán fue un contrabajo de apoyo para una numerosa serie de músicos de fusión, pop y sobre todo de jazz, a partir de la segunda mitad de la década de 2000. Trabajó además como compositor y arreglador post-bop de manera intermitente, aunque lo que lo distinguió fue su metódica operativa, dinámica de enlaces y facilidad para acomodarse a distintos repertorios y formatos de banda variables.

Enzo Massardo

El grupo Uruz fue la primera plataforma determinante con la que el músico Enzo Massardo apareció en la escena del pop a mediados de los años 2000. Alrededor de ese proyecto organizó distintas bandas y presentó sucesivos grupos de composiciones propias que delinearon su perfil como autor, dentro de estilos como el rock, el soul, el pop y el funk, principalmente. Diez años más tarde, Massardo inició una trayectoria como músico solista, que tuvo su primer acontecimiento con el disco Música antigua para un film (2015).

Amelia Wenborne

Saxofonista y flautista iniciada en el jazz en '80 en la escuela de Roberto Lecaros, Amelia Wenborne fue una pionera entre las mujeres instrumentistas dentro del jazz, más allá de la tradicional participación de género en el canto. Pronto pasó a acomodarse en el lenguaje del swing orquestal y sobre todo en el latin jazz, integrando filas de cañas en agrupaciones como Los Andes Big Band (del trompetista Santiago Cerda) e Irazú (del saxofonista Raúl Gutiérrez). Ha tocado en los círculos del Club de Jazz desde los tiempos de la sede en calle California. También es profesora de saxofón en el Instituto Projazz.

Matías Mardones

Un enfoque percusivo que se mueve entre la tradición del jazz mainstream y la experimentación avant-garde grafican el trabajo de este baterista, aunque no es lo único que lo representa. Matías Mardones es además compositor de una música contemporánea libre, que ha llevado en paralelo a su trayectoria como músico de la escena jazzística, a la que se incorporó definitvamente a mediados de los años 2000 como colaborador de los hermanos Diego y Hugo Manuschevich y su elenco de músicos del colectivo Núcleo de Resistencia Estética.

Índice

Pop, rock y letras cotidianas fueron las características de Índice, banda santiaguina con trabajo concentrado en la primera década de los 2000, asociada en su momento a propuestas como las de Phono, Betty Boy o Yeti; un rock-pop melódico de influencias chilenas, tales como Los Prisioneros. Su único álbum contó con producción de Marcelo Aldunate, y fue bautizado con un título que iba a acumular inesperadas anécdotas: Hágalo usted mismo (2006). "BANDA NUEVA PONE EN JAQUE EL REGRESO DE LOS TRES" tituló pronto El Mercurio cuando se supo que uno de los LP de la conocida banda iba a llevar el mismo nombre. Aunque el segundo álbum de Índice contaba con colaboraciones de los hermanos López, de Los Bunkers, nunca llegó a editarse. El single "Pregúntale a Dylan" quedó como su despedida.

Nicole Bunout

Si bien como intérprete de standards Nicole Bunout formó parte de la llamada "nueva ola del jazz vocal" a mediados de la década de los 2000, su proyecto creativo en la música autoral se ha enfocado en la canción folk con una inspiración en la música latinoamericana, que diez años después de su aparición en esa escena jazzística la llevó a publicar su primer cancionero propio en el disco Crisálida (2014).

Paulo Paranhos

El nombre del guitarrista Paulo Alexandre Paranhos de Almeida aparece en la escena de la música popular y de fusiones a partir de la década de 1990. Profesor, investigador, solista, sesionista, compositor y productor, contribuyó al conocimiento de diversos ritmos de su Brasil natal. Paranhos se mueve entre músicas muy amplias, el jazz, la samba, el choro, la MPB, la fusión, el pop y el rock.

Carmen Paz González

La escasez de instrumentistas femeninas en el jazz ha sido un fenómeno que también se dio en Chile por largo tiempo hasta que aparecieron solistas como la saxofonista Amelia Wenborne y la contrabajista Alejandra Santa Cruz. La pianista Carmen Paz Kuki González fue una de las primeras mujeres en ocupar plazas en conjuntos conducidos por hombres. Como compositora independiente, su trabajo se ha centrado en la creación de una música de corte camerístico, con ciertos acercamientos a la llamada "tercera corriente", que vincula el jazz con la música docta. De paso gran parte de su bitácora musical fue escrita en Barcelona, donde grabo una trilogía de álbumes con música principalmente para cuartetos.

Arnoldo Madariaga López

Cantor a lo humano y lo divino, poeta popular y payador, Arnoldo Madariaga López tenía 13 años cuando fue uno de los fundadores de las vigilias de canto a lo divino iniciadas en los años 70 en el capitalino Templo Votivo de Maipú. Era un destino familiar: Madariaga es la segunda generación dedicada al canto después de su padre, Arnoldo Madariaga Encina (n. 1938), con quien además ha compartido la mayor parte de su trabajo en la poesía popular religiosa y también en la paya. Su hija, Emma, ha completado tres generaciones en el oficio, que a la familia le valió en 2017 el reconocimiento gubernamental como Tesoro Humano Vivo.

Malabia

La amistad y diversos proyectos profesionales mantenían cerca a la cantante Javiera Parra, la chelista Ángela Acuña y el guitarrista Cristián López cuando hacia 20007 decidieron encauzar esa sintonía en un proyecto musical más ordenado. Para López y Parra, Malabia fue la banda paralela a su trabajo de entonces en Javiera & Los Imposibles, mientras que Acuña ordenó ahí una vocación pop diferente a la mostrada por ella en la composición de música incidental para teatro y televisión. Su único disco, Malabia, apareció en 2008, y Javiera Parra lo definió como el conjunto de «canciones bien diversas, algunas con sonido más rockero, otras electroacústicas, hay harta mezcla des chelos, vientos, bases programadas. Es un trabajo bien interesante y libre». Los tres integrantes se alternaban funciones dentro de la banda, que en septiembre de 2009 ofreció su primera presentación extranjera durante un viaje a Panamá.

Federico Schumacher

Como miembro fundador de la Comunidad Electroacústica de Chile (Cech), organizador y compositor invitado del festival Ai-Maako —el principal encuentro de ese circuito en el país—, autor de estudios sobre la materia y curador del fundamental disco triple 50 años de música electroacústica en Chile (2006), el músico, compositor e investigador Federico Schumacher ha sido uno de los nombres más importantes de la música electroacústica en Chile desde esos años del resurgmiento. A su regreso de Alemania en los años 2000, se instaló en el frente de músicos que protagonizó ese repunte de la música académica creada en laboratorios de investigación a partir de dispositivos electrónicos, desde donde él proyectó su creación. En su faceta de investigador, Schumacher es autor del fundamental libro Historia de la música electroacústica en Chile (2005).

Roberto Lecaros

Roberto Lecaros Venegas es el primer jazzista de un clan de músicos que tiene varias generaciones. Es una figura carismática, creativa y compleja en su esencia, nombre fundamental en la cronología del jazz chileno desde el inicio de la década de 1960, que tuvo seguidores acérrimos y grandes detractores durante toda su carrera. Violinista, cornetista, tubista, contrabajista y pianista, se desempeñó en el jazz sin prejuicios como nombre activos tanto en los ambientes tradicionalistas como en las escenas modernistas. Pero en su historial aparece la labor de profesor como la actividad con que más alcanzó, enseñando los misterios de esta música a distintas generaciones, ya desde los años '80. En 2014 se convirtió en el primer jazzista en recibir el título de Figura Fundamental de la Música Chilena, que concede la SCD. El pequeño multifacético del jazz chileno.

Gufi

Con una historia excepcionalmente atribulada, Gufi ha sido una banda con un valioso empeño de supervivencia. Si bien nació como el proyecto de un par de productores, hoy se asienta como una banda autónoma, asociable al punk-pop. Sus publicaciones en largaduración han sido espaciadas, aunque el grupo presenta constantes singles (destacan, entre ellos, "Eso es todo lo que soy", "Paul" y "Por ella"). El más serio quiebre en la historia de Gufi, motivado por la muerte de un integrante, dio vida a los también exitosos Tronic.

Orquesta Andina

Creada y dirigida en la Universidad Católica de Valparaíso por el compositor y académico Félix Cárdenas, la Orquesta Andina vino a observar la música del cordón americano de la cordillera de los Andes que cruza el continente de norte a sur. Es un proyecto de expansión de las músicas de las raíces con la mirada del siglo XXI, a través de transcripciones de músicas originarias, adaptaciones de piezas de autores de la Nueva Canción Chilena y creaciones dedicadas especialmente a esta agrupación por los nuevos compositores doctos. En ese sentido, representa un ejemplo de la evolución de una propuesta de cruces iniciada en los años '60 por dos compositores clave: Luis Advis y Sergio Ortega.

David Poblete

Pianista, compositor, improvisador y profesor de música, y por si eso fuera poco también licenciado en Musicología, Estética e Historia del Arte, David Poblete es otro de los músicos chilenos de jazz que ha escrito su historia en Europa. En su caso, en Barcelona, a donde llegó para estudiar y tocar a mediados de los años 2000. Desde esa ciudad mediterránea ha llevado a cabo sus proyectos creativos y de liderazgo jazzístico, que incluyen trabajos con tríos, cuartetos, quintetos y ensambles mayores en un continuo ir y venir con su historia y su origen, expuesto en discos como Acordes del sur (2013) y su reconocida Suite del sur (2016).

Mandala

Liderados por el guitarrista Aldo Sandoval en un circuito que va desde Valparaíso hasta Quilpué, el grupo Mandala (que significa "círculo" en sánscrito) ha sido una cara musical en el puerto desde mediados de la década de los 2000, nutrido de elementos del pop y la canción latinoamericana y brasileña junto a toques de latin jazz, que lo aproxima a grupos de como Motete, Fusión Judá, Trifulka o La Guacha.

Cristián Cuturrufo

Como una de las figuras que lideraron el jazz a partir de la década de 1990, el trompetista Cristián Cuturrufo puso su sello en la escena de esa época aplicando un muy sólido revisionismo de la música bebop con sus dotes de solista e improvisador. Cuturrufo asimiló este lenguaje venido desde Nueva York para imprimirle un carácter chilenísimo a su música, hecho que finalmente lo llevó a una categoría referencial y le dio gran popularidad. Con sus propuestas musicales, que van desde el jazz puro al latin jazz y desde el swing nacional al latin funk, además de su gestión en la puesta en marcha de festivales y clubes nocturnos de música, Cuturrufo fue un hito en la cronología del jazz chileno. Su muerte temprana en 2021, como resultado de la pandemia, ocasionó consternación en la comunidad musical.

Corazón Santo

En los cerros de Valparaíso empezó a ensayar a fines de los años '80 un grupo de amigos que luego se llamó Corazón Santo, a raíz del nombre de un cuadro. Del mismo modo la propuesta del grupo iba a ser estética antes que sólo musical, inspirada a su vez por el color negro, la música de David Bowie y las máquinas. Durante los años '90 editaron dos EP que circularon entre amigos, uno producido por Fernando González, guitarrista de Congreso, y promocionado en programas juveniles de TV como "Extra jóvenes", y otro en 1995. Desde entonces silenciaron las grabaciones por seis años, hasta editar Corazón Santo (2001).