Si la música soul elevó el alma hacia un cielo propio, el funk trajo al cuerpo de vuelta a la tierra. Soul significa “alma”, mientras que para la juventud de color en Estados Unidos la palabra funk significaba “cuerpo”, o más estrictamente, el aroma que exudaba el cuerpo en una pista de baile cuando sonaba esta nueva música. Funk y soul son entonces dos vías de acceso a la música de raíz afroamericana, que tiene sus orígenes en el gospel y el R&B, y más particularmente en el famoso sello Motown con una serie de artistas jóvenes como Sam Cooke, Ray Charles o Aretha Franklin durante los años '50 y '60 en el ámbito del soul, y con el James Brown de fines de los '70 como el máximo referente del funk.
Una de las agrupaciones de pop y soul latinos más representativas de los años 2000 fue la que dirigió el saxofonista y compositor Esteban Núñez junto a la cantante Lorena Pualuan. Con la inspiración de las orquestas funk de bronces americanas como Earth, Wind and Fire y Tower of Power, LaMonArt (expresión que representaba a "los monos artistas") transformó cierto circuito juvenil en una interminable fiesta de viernes.
El cerebro y motor del grupo nu jazz Alüzinati fue un agudo conocedor de los teclados setenteros, y seguidor de músicos funk como Herbie Hancock o Bernie Worrell. Toda una estética que se vio reflejada en sus composiciones para Alüzinati. Sin embargo Ariel Pino arrastra una trayectoria como pianista de jazz en ese circuito desde mediados de los '90, que a la larga lo transformó en un teclista ambivalente: en el swing con el piano Steinway, y en el groove para los pianos Rhodes, Hammond y Clavinet. Su manejo de estos sonidos electrónicos y lenguajes lo llevaron a integrarse al Ángel Parra Trío en 2013.
Miriam Vásquez es Myzty-k, que fonéticamente alude a una mística en tiempos complejos, una impronta propia y comunitaria. Cultora del verso hip-hop, el canto del soul y el R&B y próxima a una cultura mestiza afrolatina, Vásquez integró el elenco femenino clásico de Mamma Soul, la formación que grabó el premiado disco Fe (2001). Allí su voz era la que aportaba con el rap junto a las cantantes Moyenéi Valdés y Jeannette Pualuan. Antes de ello, incluso, había aparecido como una de las primeras raperas femeninas, en proyectos como Reacción Rebelde y Enigma Okulto. Tras su salida de Mamma Soul en 2012, reanudó su trabajo solista, que en un momento se vio interrumpido por un agresivo cáncer que más tarde superó. Sus discos son Sueños (2013) y Redención (2020).