Si la música soul elevó el alma hacia un cielo propio, el funk trajo al cuerpo de vuelta a la tierra. Soul significa “alma”, mientras que para la juventud de color en Estados Unidos la palabra funk significaba “cuerpo”, o más estrictamente, el aroma que exudaba el cuerpo en una pista de baile cuando sonaba esta nueva música. Funk y soul son entonces dos vías de acceso a la música de raíz afroamericana, que tiene sus orígenes en el gospel y el R&B, y más particularmente en el famoso sello Motown con una serie de artistas jóvenes como Sam Cooke, Ray Charles o Aretha Franklin durante los años '50 y '60 en el ámbito del soul, y con el James Brown de fines de los '70 como el máximo referente del funk.
La balada melódica de corte R&B y el pop-soul más rítmico son variantes que la cantante valdiviana Thamara Monrry ha desarrollado en su recorrido como solista desde que se inició a mediados de los años 2000, formando parte de una generación de voces femeninas que se instalaron en esta música de raíz negra: Loretto Canales, Celeste Shaw, K-réena, Vanessa Valdez o Constanza Despouy entre otras. Sus primeros discos, Manjar (2010) y Thamara (2015), dieron muestras de esos propósitos, en un acercamiento a la estrella mundial del R&B Alicia Keys.
El sensual sonido funk y rap de FunkReal estuvo marcado por las voces de los maestros de ceremonia Carito Plaza y Jesús-G, y por las fogosas letras del grupo, de osadas referencias sexuales. En sus dos álbumes el grupo desarrolló una poco usual combinación de ritmos negros, no sólo por su cita al funk, sino también de géneros como el G-Funk y el R&B, con generoso uso de percusiones.
De breve existencia Órfica fue un proyecto puesto en marcha por el productor y cantante Jaime Muñoz y Regina Crisosto, una de las voces de MediaBanda, como núcleo principal. En su propuesta mezcló la electrónica con el hip-hop, el soul y el jazz, y su música quedó registrada en un sólido disco titulado Presente (2010), con piezas como "Delirio", "The womb", "Los pájaros", y una reobservación del standard "From this moment on". Si en sus primeros tiempos fue más bien un trabajo de laboratorio de bases electrónicas y tres voces (Muñoz, Crisosto y David Vásquez, de Esencia), finalmente se constituyó como dúo, con el apoyo de los músicos de jazz Edgardo Parraguez (teclados) y Cristián Orellana (bajo).