Rock
Con más de cinco décadas de vida cumplidas a escala mundial y con la guitarra eléctrica como su arma predilecta de sonido, el rock es casi igual de antiguo desde su primera adopción en Chile a mediados de los años '50, y ha descrito una de las evoluciones más múltiples de la música popular local. Imitado al comienzo, chilenizado en parte por la Nueva Ola, transformado en himno nacional para el Mundial de 1962, puesto al día por jóvenes airados a fines de los '60, revolucionado por toda una nueva generación hippie y telúrica a comienzos de los '70, aguerrido bajo la dictadura, agitado por la new wave a mediados de los '80 y abierto hacia formas como el punk, el metal, el reggae o el pop, la música rock se ha multiplicado en un sinnúmero de nombres y tendencias desde los años '90 hasta la actualidad.
"Tropicalindie" es un concepto musical y una declaración de estilo. Pero también el nombre del álbum que el dúo femenino Armadillo Cactus publicó en 2025: Tropicalindie. Integrado por las hermanas Verónica y Magdalena Barriga, el grupo mezcla ritmos latinoamericanos con guitarras melódicas, composiciones libres, armonías vocales y una sensibilidad marcada por el rock indie, los recursos afrolatinos y elementos del pop.
Un proyecto personal era lo que tenía en mente el productor y sonidista Mariano Pavez en 2001, cuando bajo el seudónimo de EM 3,14 formó este grupo, su primer emprendimiento individual en una carrera dedicada a la producción para otros músicos. Primero un dúo con invitados y después una banda de cinco hombres, EM 3,14 estuvo activo por cinco años y grabó dos discos antes de disolverse en 2005.
Al menos cuatro bandas latinoamericanas adoptaron durante los años sesenta el nombre Los Beatniks. El homenaje chileno a ese movimiento literario con sede en San Francisco, California, agrupó desde 1966 a cuatro jóvenes santiaguinos interesados en la llamada british invasion rockera, aunque desde una vereda atípica. Su vocalista, Julio César Pereira da Silva, era un ciudadano brasileño temporalmente afincado en Chile. Si los Rolling Stones fueron el molde para grupos locales como Los Jockers, y Los Yardbirds moldearon a Los Sicodélicos, Los Beatniks se miraron en el rock de aguda crónica social de The Kinks. Su único álbum, Beat (1967), contenía trece bien interpretadas versiones para temas de Ray Davies (más "Gloria", de los irlandeses Them), sin composiciones originales.
Las melodías dramáticas sobre guitarras de esta banda penquista han forjado una trayectoria de más de una década y varias publicaciones, que ha logrado crecer desde el under a una audiencia transversal.
En 2003 el concursante Feliciano Saldías llegó a la final del reality show de Canal 13 "Protagonistas de la música" (Ximena Abarca, Sebastián Longhi, Romina Martin) y su premio fue la firma de un contrato discográfico. Lejos de intereses comerciales y de farándula, concretó un disco de riguroso rock progresivo e inquietudes sobre sus raíces, junto a Pablo Ilabaca como productor musical y músicos como Bruno Godoy (Sinergia). Latidos de la tierra (2005) resumía las maneras sureñas de su autor, un hombre que temporalmente entregó su intimidad a cambio de cumplir sus sueños.
Kameréctrica es un quinteto de jazz fusión que alternó con varias agrupaciones afines en la década de 1980: Cometa, Ensamble, Alsur o Trifusión. Fue uno de los tantos conjuntos de jazz organizados por el músico Roberto Lecaros, quien había sido un importante impulsor en el Club de Jazz durante los años '70 en la sede de calle California, presentando diversos elencos para sostener su programación. Sin embargo, Kameréctrica se instaló como un proyecto más definido y decisivo, y fue resultado directo del tiempo en que el músico estuvo detenido durante la dictadura. En su recuerdo durante esos días de miedo e incertidumbre, la música del violinista de jazz fusión Jean-Luc Ponty resonó en su cabeza. En 1986 creó este grupo, con un nombre como juego de palabras entre la música de cámara y el jazz eléctrico que dominaba esos tiempos. Fue entonces una primera plataforma para Roberto Lecaros como líder y la posibilidad de tocar el violín eléctrico, y de paso se convirtió en un conjunto escuela. Si bien contó con músicos de trayectoria como el baterista Tilo González o el guitarrista John Clark, mostró en el escenario a nombres iniciados en la fusión, como el pianista Pablo Paredes, el baterista Juan Coderch o los bajistas Marcelo Aedo, Patricio Aravena e Igor Saavedra. No dejó grabaciones ni registros fotográficos que se conozcan.
Aunque la guía creativa de Maestro fue, según sus integrantes, «la melodía y lo popular», nunca sus composiciones tuvieron el cauce convencional de la canción. En conciertos y en disco, el trío articuló en los años 90 una oferta musical de imposible comparación con lo que entonces se trabajaba en Santiago. La banda funcionó intermitentemente durante casi nueve años y legó un único álbum, más varias pistas repartidas en grabaciones informales y colaboraciones; todas ellas, de muy limitado tiraje. Luego de su disolución, sus integrantes siguieron con diversos proyectos musicales paralelos, de entre los cuales el más destacado ha sido el de Christian Torres en Nutria.
De corta vida en el Biobío, Mädel fue la plataforma desde donde saldría la cantante Karina Ruiz, más conocida a final de la década de 2010 como Giyil. Mädel, que en alemán significa "muchacha" y fue un bautismo realizado por un amigo del grupo, representó en cierto modo la voz y la figura de esa cantante adolescente penquista. El grupo se formó en 2013 tras obtener el primer lugar en el III Festival de Bandas Juveniles de Talcahuano, donde presentaron la canción "Hablar de ti". Esa melodía quedó registrada en el único disco que dejaron editado, Cautivo (2015). La disolución de la banda ese mismo año dio paso al proyecto personal de Karina Ruiz, que se traduciría en el disco EP Sempiterno (2018).
La falta de un hit radial auténticamente masivo pesó en el recuerdo que le dejó Banda 69 a los recuentos del llamado boom del pop chileno de los años ochenta. Pese a que su nombre suele relegarse en favor de otros combos tipo new wave más populares, el grupo fue una sociedad bien articulada y de muy interesante propuesta, cuyo primer disco puede considerarse entre lo mejor que se editó durante esa década en el país. Banda 69 tuvo un desarrollo breve que dejó apenas el registro de un álbum y dos temas de trascendencia: “Fantasías sexuales” y “La espía que no me amó”. Desde 2007, y de modo intermitente, la formación original de la banda ha estado ofreciendo conciertos en vivo, e incluso se aplicó en la grabación de un álbum con material nuevo.
Folk, trova y rock es el triple santo y seña válido para la carrera que este grupo desarrolló por más de una década entre el rock chileno. «Folklor sin poncho, trova sin aburrirse y rock sin gringuerias», precisan ellos en su promoción, y FTR es la sigla con la que han editado parte de sus discos. El grupo mantuvo una misma formación durante su historia, y su discografía consiguió exponer dos dimensiones paralelass, entre la acústica y la eléctrica. Elementos andinos, africanos, afroperuanos y mapuches se funden en el sonido de la banda, sin equivalentes entre los grupos de su tiempo.
Videoclips, singles incluidos en compilados y espacios creados por ella misma en radio, TV e internet, además de discos como Barouh (2012) e Inevitable (2015) fueron las herramientas con que la cantante Paula Barouh ha hecho oír rock melódico bajo influencias de música industrial, electrónica y oscura. Vocalista invitada en discos de Mal de Chagas, Santo Barrio, Usted No! , entre otros, inició su formación vocal a los 17 años, y cuenta entre sus maestras a Ana María Meza. Más adelante Paula Barouh replanteó su música presentándose con el nombre de Descargo y Maleficio, una propuesta de electrónica de beats y canciones, y una puesta en escena de bordes teatrales. La música y la imagen se plantearon entonces como crítica hacia el entorno social y artístico de Chile, descrito a través de las ideas de hostilidad, desigualdad y desesperanza. En cierto modo, el álbum Descargo y maleficio (2018) vino a anticipar el estallido social de un año después.
En cinco años de recorrido, y varios cambios de integrantes, Usuales consiguió afirmar un rock melódico y ligero que alcanzó a plasmarse en tres grabaciones (para el prestigioso sello Cazador). Habían largado como cuarteto (bajo el nombre Sátrapa), influenciados por la música del argentino Luis Alberto Spinetta. Pero en la sección de hípica de un diario encontraron luego a un pingo, Usual, que decidió su cambio de nombre, que a la vez coincidió con la decisión de una «nueva» propuesta, sostenida en las composiciones de Simón Cox, y atenuando la oscuridad inicial en favor de un sonido más pop y diáfano. Su primer EP, en 2007, no tuvo más de 150 copias, pero permitió afirmar el camino hacia el álbum El tiempo y la furia (2009). El fin del grupo, poco después, estuvo vinculado a las presentaciones solistas de Simón Cox. El EP Fuego, acción y decisión (2010) selló la despedida.
Durante los años 90, Dogma fue una de las bandas más activas y profesionales del circuito metalero chileno. Su nombre corresponde a una sigla: Dynamic Overproduced Groove Metal Art, y su huella no dejó indiferente a los seguidores locales del género. Elogiados por el excelente nivel técnico de sus músicos y registros, Dogma persistió por más de una década en una trayectoria de frecuentes conciertos y grabaciones.
Cuando pagaron su primera sala de ensayo en 1998, los músicos de Papanegro dieron inicio a una historia que a pesar de fundarse en el funk trató incesantemente de despegarse de las etiquetas. En los discos Superactivo (2003), Compacto (2005) y 7 (2007) la banda dispuso una especie de post funk con sección de metales y un sello musical propio, que incluía el acid jazz de su época y el rock en iguales proporciones. Con esos elementos se han convertido en un referente de la música de raíz funk, parte de una generación de bandas en el paso de un siglo a otro, que incluye a Chancho en Piedra (1993), Los Tetas (1994), Mamma Soul (1998), Raiza (2000) y Funk Attack (2004).
Inspirado en la historia olvidada del cantor y poeta de San Fabián de Alico de los años ’40 conocido por esos lares como el Cabeza de Toro —debido a que para cantar utilizaba como máscara una genuina cabeza de toro— este quinteto recobra y reconstituye una imaginería del folclor centrino y sureño, basado en cueca y tonada, pero también en corrido mexicano, introducido en los repertorios por este mismo cantor.
Escasas bandas chilenas elevaban en los años noventa el pop a la categoría de gran causa. Canal Magdalena buscó albergar en sus canciones y la difusión de estas aquellos valores que a sus integrantes les parecían los adecuados para una mejor convivencia en sociedad; en sus palabras, la honestidad, los afectos bien expresados, el romanticismo, la elegancia de lo cotidiano. Su apuesta por el pop de vocación masiva pero carácter propio se adelantó a lo que más tarde profundizó la generación millennial. La carrera del grupo ha mostrado cumbres de difusión ("Enséñame", "Todo ha cambiado") y también extendidos períodos de silencio, aunque nunca una separación como tal.
En paralelo a su puesto de cantante y guitarrista de Congelador y productor del sello Quemasucabeza (que cofundó en 1998), Rodrigo Santis ha tenido a solas una trayectoria musical en la experimentación y las texturas electrónicas, plasmada en discos propios de tiraje limitado, en valiosas colaboraciones con músicos como Gepe y Felicia Morales, y en cupos en compilados chilenos y extranjeros. Su camaleónica identidad sonora —presentada también bajo los alias Paranormal, Barco y Caravana— recoge influencias disímiles, y lo convierte en un artista inquietante y prolífico.
Con un espíritu a lo menos punk en lo performático, Asia Menor apareció en la escena del rock chileno de la pospandemia con un álbum rompedor como Enola Gay (2023), que al año siguiente le redituó el premio Pulsar en la categoría Nuevo Artista. Fue la consolidación de un proyecto impulsado desde Temuco cinco años antes y con propósitos totalmente dispares a los de una banda de rock como tal. Cuando los músicos se reunieron, no tenían un plan de llegar a grabar un disco con sus canciones. Ni siquiera tocar en directo, aunque esa realidad fue cambiando sobre la marcha tras el período de taller en que cuajaron un rock de varios bordes: el aspecto punk, desde luego, pero también otras direcciones musicales hacia la experimentación y la matemática del ritmo. Las canciones de ese álbum debut plantearon temas sobre la vida en una desesperanza, la ansiedad, el estrés y las frustraciones de una generación frente a ese paisaje.
Después de seis años de tocar rock en diAblo, tres integrantes de ese grupo se unieron en paralelo en una nueva formación para dedicarse a experimentar a partir del dub, música jamaicana originada en la expansión sónica de las bases del reggae remezcladas y procesadas. Desde su inicio en 2006, el grupo se ha presentado en Chile y Perú y ha configurado una discografía hecha de compilaciones, remezclas, registros en vivo y grabaciones compartidas con otros músicos.
Los Crawfish (o Los Cangrejos) fueron una banda de pop rock que nació en San Carlos en 1967, y que representa todo un epicentro musical de la zona. Cristián Blasser, baterista original de Los Angeles Negros, lo dice en el libro Como quisiera decirte, de Pablo Gacitúa, del 2014: "No hay ningún músico de San Carlos que no haya tocado en Los Cangrejos. Es la escuela de la música aquí. La mayoría de la gente que logró grabar alguna cosa nació allí".