Música clásica
Se considera música clásica a la música académica hasta antes de la década de 1950, cuando los nuevos lenguajes ocuparon la creación de los compositores.
La figura de Pablo Garrido, compositor académico, violinista, director de orquesta, investigador del folclor, divulgador de la música chilena y defensor de los derechos laborales de los músicos también aparece en el "año cero" de la cronología del jazz chileno. Es el pionero, el prócer y un "patrono" de este género aprendido y asimilado, uno de los más antiguos en nuestro país. No sólo fue Garrido el primer músico en desarrollarlo como estilo en sus obras, además se transformó históricamente en su principal difusor, a través de escritos como la traducción al español de Jazz hot, del francés Hughes Panassié, magistrales charlas y el patrocinio a decenas de músicos durante las décadas de 1920 y 1930.
Juan Pablo Izquierdo es uno de los actores más relevantes de la música chilena del siglo XX y comienzos del XXI. Director de vasta trayectoria internacional, con experiencias en Estados Unidos y diversos países de Europa, uno de sus focos ha sido el estreno y promoción de la música contemporánea. Claudio Arrau, León Schidlowsky, Fernando Rosas, Juan Orrego Salas y Pablo Garrido son apenas algunos de los músicos chilenos con los que estableció importantes vínculos, como parte de un recorrido que lo llevó a obtener reconocimientos como el Premio Nacional de Artes Musicales en 2012.
María Luisa Sepúlveda Maira es una figura fundamental en la música chilena en los albores del siglo XX. Su nombre se asocia a la primera compositora académica de la historia, además de una pionera en la definición de género a través de sus acciones musicales. Sepúlveda es también la primera mujer investigadora y recopiladora del folclor. Además pianista, su obra autoral gozó de gran difusión y presencia en el circuito sus académicos, premios y distinciones en un período que llega hasta 1929, cuando comenzó a ser víctima de los círculos masculinos del poder institucional. Ello precipitó una dramática desaparición al ser expulsada del Conservatorio Nacional definitivamente en 1931.
Premio Nacional de Artes Musicales 2004, Cirilo Vila fue un activo compositor, pianista y académico chileno, que cruzó entre mundos artísticos y pudo forjar una privilegiada formación con maestros de Chile y Europa. Como a pocos músicos, sin embargo, a su impronta como creador e intérprete la sostenía también su amor por la docencia. Vila fue formador de varias generaciones de músicos, desde un espacio en el Departamento de Música y Sonología de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile que mantuvo desde 1970 y por más de cuatro décadas. Vila fue un destacado pianista tanto solista como en música de cámara, y tuvo un tiempo de trabajo junto al Ensamble Bártok. Su obra como compositor muestra piezas asociables a la música docta, experimental, contemporánea, popular e incidental para teatro. «Nos enseñó algo de lo que nunca se habló en clases —recordaba sobre su tiempo como alumno suyo Eduardo Carrasco—; esto es: el amor a la música, que es algo que no se enseña, pero sí se contagia».
Incansable promotor del patrimonio chileno, Jorge Urrutia Blondel integró el estudio del folclor al campo universitario y coescribió con Samuel Claro Valdés la primera publicación sobre la historia de la música en Chile en 1973. Alumno del Instituto Nacional y la Escuela de Leyes de la Universidad de Chile, realizó sus estudios musicales de manera privada con Pedro Humberto Allende y Domingo Santa Cruz, dos fundadores de la institucionalidad musical en Chile.
Compositor casi autodidacta y odontólogo de fama internacional, Alfonso Leng llevó el postromanticismo a sus límites armónicos y con su poema sinfónico La Muerte de Alsino de 1920 inició una nueva etapa en la música chilena.
Mundos musicales paralelos se unieron en un momento en la historia de Daniella Rivera, violinista de formación clásica y prolongada trayectoria en orquestas chilenas, pero también integrante de elencos escénicos y de teatro, además de cantautora como nombre propio. Su primer trabajo como solista, sin embargo, apareció ya avanzada esa historia musical, como resultado de esas diversas rutas que ella recorrió. Canciones de la huerta (2023) fue una obra de estéticas libres y mestizas, que puso su nombre en un espacio de cantautoría contemporánea y que llegó a ser nominado al Premio Pulsar en la categoría Mejor nuevo artista.
Premio Nacional de Arte en 1996, el compositor y pianista Carlos Botto obtuvo diversas distinciones en los festivales de música chilena, y dedicó de paso una parte importante de su vida a la enseñanza, teniendo entre sus alumnos al concertista Alfredo Perl.
Contrabajista clásico y de jazz, Carlos Rossat fue un referente en la actividad musical de la Quinta Región, integrante de diversas orquestas y protagonista de la escena jazzística local desde fines de la década de 1980. Se le considera un puntal en la instalación del contrabajo en el jazz moderno, como un sucesor del porteño Luis Basaure. De perfil silencioso y austero, su pulso firme y su sonido amplio se escuchó en sucesivos y activos proyectos, tríos, cuartetos, quintetos y sextetos que delinearon ese sentido actual para el jazz.
Un autoexilio a la ciudad de Barcelona en 1975 en cierta forma invisibilizó su arte del conocimiento del público chileno, aunque en ninguna medida lo desplazó de la historia como el iniciador de la gran época de la guitarra de concierto. Eulogio Dávalos Llanos es el principal solista chileno, el que más repercusión tuvo a nivel mundial, el proyector de la insondable obra para guitarra de Violeta Parra, transcriptor de repertorio de Astor Piazzolla, guitarrista predilecto del compositor Gustavo Becerra y el primer concertista latinoamericano en grabar, en 1969, el “Concierto de Aranjuez”, quintaesencia de la literatura para la guitarra académica.
Por más de 20 años, cuando su maestro en la percusión docta y precursor del vibráfono dentro de la música popular Guillermo Rifo se retiró del circuito para componer, Carlos Vera apareció en el medio como el exclusivo vibrafonista activo del jazz chileno. Son las mismas dos décadas que lo tuvieron como lugarteniente del saxofonista alto Patricio Ramírez al interior del grupo Nexus, y que en definitiva le dieron la categoría a Vera como un músico de gran swing y capaz de ejercer liderazgo en otros ensambles afines.
Hija del compositor Alfonso Letelier y hermana del también compositor Miguel Letelier, la cantante Carmen Luisa Letelier ha hecho su recorrido en el ámbito de la interpretación, la enseñanza y la gestión. Su larga trayectoria contempla repertorio orquestal, de cámara y ópera, así como trabajos con el Conjunto de Música Antigua UC y el Ensemble Bartók. En 2010 se transformó en la tercera mujer que recibió el Premio Nacional de Artes Musicales, luego de Margot Loyola (1994) y Elvira Savi (1998).
Jorge Peña Hen es el precursor de un movimiento de orquestas juveniles e infantiles que fue pionero en América Latina y, después de su asesinato a manos de agentes de la Caravana de la Muerte, gestionó e institucionalizó Fernando Rosas. Compositor, director de orquesta, educador, gestor y fundador de numerosas instituciones, su iniciativa señera dio nacimiento a la Orquesta Sinfónica Infantil de La Serena, con la participación de niños de sectores vulnerables, y a la Escuela Experimental de Música en la misma ciudad.
Inicialmente cultora de la canción melódica, la música popular y la bossa nova, Paula Lizana consolidó durante su estada en Francia una mirada mucho más abierta alrededor del canto, que la llevó a proyectarse en la música lírica, la ópera, los coros sinfónicos e incluso como una voz especialista en el campo del teatro musical. Durante su primera vida en Chile, editó el disco Primores (2005), que dio cuenta de esas experiencias tempranas, antes de convertirse en una cantante chilena en Europa.
Nino García fue un músico chileno como pocos, y no es un lugar común a propósito del trágico suicidio con el que terminó su carrera y su vida: es evidencia palpable. Son raros los casos de autores y compositores locales activos con propiedad en campos tan diversos como los de la televisión, el conservatorio, la música pop o la composición contemporánea, así como en oficios que fueron desde el canto hasta la dirección de orquesta. El grueso de su trabajo no puede encontrarse hoy en discos propios, sino entre los créditos que repartió como autor y/o arreglador en canciones grabadas por Gloria Simonetti, Ginette Acevedo, Fernando Ubiergo y De Kiruza, entre muchas otras colaboraciones.
Juan Orrego Salas es una de las figuras clave de la música docta chilena en el tránsito que la composición vivió desde la tradición hacia la era de las primeras vanguardias académicas. Premio Nacional de Música en 1992, el también musicólogo fundó y dirigió importantes instituciones y educó a compositores en Chile y Estados Unidos hasta la década de 1990. Pero también ha sido uno de los compositores chilenos más interpretados y grabados en el extranjero, con un catálogo que incluye más de 120 obras en todos los ámbitos y un estilo que ha influido en autores latinoamericanos. Juan Orrego Salas murió en 2019, en Estados Unidos, a la edad de 100 años.
Alejandra Santa Cruz es una de las escasas mujeres instrumentistas que tuvieron presencia en el jazz chileno, aunque su historia como contrabajista se sitúa, desde luego, en el campo de la música docta, clásica y contemporánea. Integrante de la Orquesta de Cámara de Chile por más de dos décadas y con una sostenida trayectoria como profesora en la Universidad de Chile por quince años, su versatilidad la llevó también a incursionar en la composición de obras de música de cámara actual y en proyectos diversos, desde la música experimental a la música popular.
Carlos Pimentel Barrera fue uno de los pioneros en la guitarra clásica chilena en los albores del siglo XX, protagonista de un intenso trabajo de creación y docencia en Valparaíso, descrito por la producción de abundantes partituras que transitaron desde la música docta a la música popular. Su catálogo superó las 500 obras, con piezas para guitarra, piano y canto, principalmente danzas de salón, gavotas, valses, schottischs, mazurcas y polkas, además de habaneras, tangos, foxtrots y hasta tonadas y cuecas. En 2015 su legado llegó al Archivo de Música de la Biblioteca Nacional.
Cantante, directora, diseñadora de escenografía y vestuario y profesora son roles que ha desempeñado Miryam Singer desde los ‘80, con la ópera como su principal campo de acción. En 2020 se convirtió en la cuarta mujer en recibir el Premio Nacional de Artes Musicales, luego de Margot Loyola (1994), Elvira Savi (1998) y Carmen Luisa Letelier (2010).
La historia y el destino trágico de Jorge Peña Hen han quedado asociados para siempre a la vida de Nella Camarda, pero los alcances de su trayectoria exceden esos restrictivos límites. Su trabajo como pianista, profesora y gestora se extiende por ocho décadas de los siglos XX y XXI y la han llevado no solo a diversas ciudades de Chile, sino también a países como Venezuela y Andorra.