Hip-hop
Uno de los más importantes movimientos recientes en la música local junto con el punk y el metal, el hip-hop recoge en Chile desde fines de los '80 los cuatro elementos de esa cultura, entre el verso, la producción musical, la ilustración y el baile. En otras palabras, el rap, el DJ, el graffiti y el breakdance. Varias oleadas se han sucedido en esta historia, desde sus orígenes a fines de los '80, la nueva escuela de mediados de los '90 y ramificaciones posteriores entre la combatividad, la elaboración musical o la sensibilidad poética de contemporáneos que limitan con un bullente escenario underground germinado en el nuevo siglo.
Rey Chocolate fue una de las principales bandas surgidas con el «nuevo metal» de los años '90 en Chile. Como protagonista del auge del aggro-metal de la época, organizó junto a Rékiem los encuentros Aggrofest, que en cuatro versiones reunió a gran cantidad de bandas chilenas, y más tarde se sumó con igual entusiasmo a "Back to school". Su trayectoria anota varias publicaciones, y el teloneo en vivo a visitas a Santiago tan relevantes para el género como el grupo estadounidense Slipknot. Luego de varios años de pausa, el grupo se encuentra reactivado desde 2014.
Su voz en la canción "Mi tío Snoop", del rapero mexicano Alemán y con la participación del mismísimo Snoop Dog, definió en 2020 la presencia de la quilpueína Gabriela Meriño en la música urbana con el nombre de Bela. Auditora de hip-hop, en especial la ola del rap de la costa oeste estadounidense, instaló un relato desde el R&B, el hip-hop y el trap, que desembocó en una serie de canciones preliminares, como "Facetime", aquella que la puso en órbita. Su primer disco, un trabajo pospandémico, es 00 (2023).
Felamusic es el funky nombre musical del pianista y tecladista porteño Felipe Choupay Muñoz, en cuyo recorrido alcanzó diverso estatus como músico de agrupaciones, pianista de sesión, compositor, solista y productor. Esa versatilidad ha llevado a Felamusic a incursionar en estilos y lenguajes musicales que se mueven desde el pop a la fusión, desde el hip-hop a la música latinoamericana y desde el funk al jazz. Y los álbumes de mediana duración de su primera época dan cuenta de ese alcance, sostenido además en el conocimiento acerca del trabajo en el estudio de grabación: Infinito (2020) y Flexibilidad de la forma (2022).
El Mercurio lo describió alguna vez como «el músico más malo de este país», pero es más acertado decir que Eduardo Lalo Meneses ha sido voz precursora y siempre atenta del hip-hop chileno. Haber fundado y liderado por más de quince años al grupo Panteras Negras le dio a este rimador nacido y críado en Renca un pase natural a la vocería del rap más bravo hecho en los márgenes de Santiago. Meneses se define como un rapero «de por vida» y anima desde el año 2003 una trayectoria solista, la cual alterna con encargos de producción.
En la segunda mitad de los años noventa, la céntrica población de San Eugenio cobijó a una escena subterránea de hip-hop que, alentada por el éxito mediático de grupos como La Pozze Latina y Makiza, apuntó a emigrar desde los circuitos marginales para transformarse en referentes masivos. Nombres como Léxico y JF2 quedaron tempranamente en el camino, pero el trío MDM sí supo abrazar el éxito comercial e imprimirle a su propuesta un sello distintivo, que llegó a radios con temas como "Baby silicona" y "Todo te di". Acuñaron el concepto «Gremlyn-style» para definir su música: rimas que sin dejar la contingencia y crítica social tuvieron al humor como uno de sus principales ingredientes. A lo largo de doce años y dos discos, MDM aportó varios nuevos rasgos al hip-hop chileno.
Sarazul es el alterego musical de la rapera Francisca Guzmán, exponente del freestyle y también poeta urbana que ha atravesado espacios desde el hip-hop hacia el neosoul y aproximaciones al trap de su época. Sin una cultura hiphopera a la mano como otras exponentes de su tiempo, Sarazul desembocó espontáneamente en la improvisación rítmica y la escritura, que la llevó a publicar su primer disco en el contexto pandémico: Mercurio 52 (2020). Ella definía su estilo como neo hip-hop e incluso hip-hop "pachamámico", apuntando a otras fuentes que inspiraron sus rimas, no necesariamente de experiencias de vida metropolitana. Sarazul también ha realizado colaboraciones con Valentina Marinkovic, el dúo Reptila, el grupo de música étnica Kimche y el rapero Nfx, entre otros cruces.
Gianluca fue uno de los primeros nombres que dio visibilidad a la música urbana que vivió una explosión masiva en Chile a finales de la década de 2010. Su trabajo como cantante y productor, sin embargo, ha sido más personal que callejero y ha transitado de forma libre por sonidos como el hip-hop, el reguetón y el trap, y también por territorios como el pop y sus variantes más experimentales.
El sensual sonido funk y rap de FunkReal estuvo marcado por las voces de los maestros de ceremonia Carito Plaza y Jesús-G, y por las fogosas letras del grupo, de osadas referencias sexuales. En sus dos álbumes el grupo desarrolló una poco usual combinación de ritmos negros, no sólo por su cita al funk, sino también de géneros como el G-Funk y el R&B, con generoso uso de percusiones.
Nacidos en la zona norte de Santiago, Salvaje Decibel es parte de la primera generación del rap de los años 2000, antes de la masificación de Internet. Funky Flu, el mayor del grupo, ya estaba ganando espacios como MC cuando conoció a Portavoz, y a su amistad y su pasión por el rap se fueron sumando los otros MCs hasta que el año 2005 debutaron como Salvaje Decibel. Un rap político, con bases mayoritariamente hecha por Portavoz, han sido el sello del conjunto, que tempranamente se presentó en Venezuela y que ha editado dos discos de gran trascendencia en los circuitos del rap. Temas como "Traidores" o "La mirada del amor", y la colaboración con muchos nombres del género (como GuerrillerOkulto, Movimiento Original, Mente Sabia Cru y Subverso) levantan a la banda como un nombre principal de la escena, sumada a la trascendencia como solistas de Funky Flu, Cidtronyck y, sobre todo, Portavoz.
Un trayecto excepcional, que lo ubicó como figura del hip-hop chileno siendo un niño, es el de MC Billeta (Benjamín Correa). Apareció en radios siendo un niño de 12 años, consiguió gran difusión para su tema "No, no, no" y tuvo gracias a eso cupos en escenarios de gran alcance, como la campaña televisiva de la Teletón y el festival Lollapalooza-Chile. Sus grabaciones comenzaron a difundirse en 2011, en parte gracias al apoyo en producción del músico Latin Bitman.
Cristián Moraga es C-Funk, la poderosa chapa musical que acompañó su trayectoria desde mediados de los años '90, cuando él apareció al frente del grupo Los Tetas, utilizando la chapa de Cee-Funk. Una década de vigencia con una de las bandas que instalaron la cultura de la black music en nuevos términos durante esa época, le redituaron un estatus de referente musical. Más tarde incorporado a la última etapa de vida de Chancho en Piedra previo a su separación de 2023, C-Funk también tuvo una historia como solista, que, aunque interrumpida, dejó discos fundamentales en el funk y soul chileno como Joya (2006).
Al menos tres etapas marcan la historia de Los Tetas, banda-cuna no sólo de una apuesta poderosa de funk hecho en Chile, sino también de trayectorias musicales individuales que han aportado a la música local. En los años noventeros de transición democrática, Los Tetas pusieron en la radio una serie de canciones que vinieron a marcar época: "Corazón de sandía", "Hormigas planas" y "La medicina", entre otras. Aquellas sucesivas fases en su historia deben rastrearse en pasos dentro y fuera de Chile, entre períodos de gran éxito autogestionado y otros de avance lento y distancia entre sus integrantes. Su reactivación en 2011 y sus planes de relanzamiento chocaron al poco andar con noticias cubiertas por la crónica policial, que por varios años mantuvieron al conjunto en la incertidumbre y a sus músicos en proyectos por separado. En 2024, Los Tetas se presentaron como un proyecto rearticulado, aunque como dúo.
Aunque en 2024 lanzó Tarde o temprano, su primer disco, Macarena Campos era entonces una figura conocida en el medio y estaba lejos de ser una debutante en la música. Desde 2006 que ocupaba un lugar en la industria nacional como corista y colaboradora de artistas como Bronko Yotte, Gepe, Ceaese y Ana Tijoux, siendo una de las representantes locales del pop independiente fusionado con géneros como el R&B y el soul. Con el nombre musical de Masquemusica se instaló así en esa escena ya de manera definitiva en la década de 2020.
Rapera, poeta y educadora diferencial nacida en la localidad centrina de Graneros, Patricia Pizarro marca una posición política desde su pseudómino musical de Latina Sativa. Feminista en su discurso, es parte de una generación de mujeres que ocupó los espacios del hip-hop en la década de 2010, con nombres como Dania Neko, Flor de Rap, Catana, Rvyo o Isa Deyabú, entre algunas de sus contemporáneas más referenciales. Desde la rima como instrumento literario se ha interesado además por los sonidos del soul, el jazz y la música afrolatina y sus presentaciones incluyen un sexteto instrumental, con saxofó, piano, guitarra, bajo y batería. Su discografía autogestionada enlista títulos como Más allá de la locura (2014), Never give up (2015) y Travesía (2019).
Un relato paralelo al que la cantante Amaia de Arteagabeitía expuso en la escena del folclor de época como integrante del Dúo Pajarito, toma forma, cuerpo, sonido y voz a través de Hiru. Es el proyecto solista con el que ha construido una estética propia a partir de elementos que proceden desde distintas músicas: lírica y prosa influenciadas por la rima del hip-hop, tratamiento del sonido de la música urbana, y aspectos armónicos del jazz para una propuesta que coexiste con el R&B y el pop. Siempre abierta y atenta a influencias valiosas, Amaia de Arteagabeitía apareció entonces como Hiru en 2025 con el disco La esencia. Hiru es una voz euskera que significa "tres" y que ella resignificó como "la fuerza de tres", pero al mismo tiempo significa "día" en japonés. Con esa identidad musical, De Arteagabeitía comenzó a escribir letras influenciada por nombres como Hiatus Kaiyote y raperos chilenos Ana Tijoux, Makiza y Bronko Yotte, quien sería uno de los colaboradores en su primer álbum. Además, asimiló elementos visuales de artistas de su propio tiempo y generación, como Rosalía, Kali Uchis, Nathy Peluso y Paco Amoroso. La esencia fue producido por el pianista de jazz Camilo Aliaga, Andrés Landon, Oushet, Didgo, y puso a Hiru en una escena independiente de la pospandemia.
Surgido entre los blocks y pasajes de la población Huamachuco de Renca, el grupo Panteras Negras constituye uno de los pilares del hip-hop chileno y uno de los primeros nombres capaces de convertir la versión local del género en una expresión de amplio alcance. Pese a la difusión de su trabajo, el grupo nunca dejó de sentir como una responsabilidad representar el mundo desfavorecido en el que se formaron, colaborando así también al desarrollo de la música joven consciente y de alcances políticos, y el registro de la cultura callejera. El 2005 anunciaron su final, y tras trabajos solistas de Lalo Meneses, regresaron el 2011.
Mal de Chagas hace una mezcla de estilos perteneciente de lleno a los años '90, en el cruce entre el rap y el metal aderezada con un toque de funk e incluso con percusión latina. La música de este grupo santiaguino se encuentra justo en la mitad entre el mundo del funk y el del rock pesado, sin sentirse del todo cómoda en ninguno. Editaron dos discos, hasta que avanzada la segunda década de los 2000 la banda cesó sus presentaciones en vivo.
Una rapera de San Joaquín es Dania Neko, que en su música acusa recibo tanto del rap norteamericano como del español, pero también tiene influencias de Ana Tijoux, el folclor chileno, la bossa nova y la música latinoamericana. Con letras que hablan de política y justicia social, un cuidado trabajo en las melodías y muchas colaboraciones en su historia –en sus propios discos y en canciones ajenas-, Dania es un nombre cada vez más reconocido en la nuevas generaciones chilenas del hip-hop.
Shita es el hombre musical de Sofia Vidal, una adolescente formada en el hip-hop, que hizo el traspaso hacia la música urbana imperante a fines de la década de 2010. Se le suele incluir en la primera ola de figuras femeninas en este terreno, junto con Princesa Alba, Lizz y Paloma Mami, que tomaron cuerpo hacia 2018. Su música, de hecho, se situó en un punto relativamente equidistante entre la misma Paloma Mami en el trap y la reguetonera Tomasa del Real, con temáticas tanto de empoderamiento femenino ("Quiero dejar al hombre como un objeto sexual, no a la mujer"), como del dinero y la cultura del lujo. Sus primeras canciones fueron "No no no" y "Tengo", que marcaron su posición en esos dos mismos aspectos temáticos. Por esa época Shita realizó colaboraciones con Polimá Westcoast ("Flex on my ex"), Harry Nach, (un remix para "1:00 AM"), Chriss Romero ("Mentiré), B-Fox ("Matando liga") y Mia Thais ("Así es mi vida"), pero tras su presencia en el cartel preliminar del Festival Lollapalooza de 2020, poco antes del inicio de la pandemia, Shita comenzó a desaparecer paulatinamente del medio.
Kinética es una de las formas de referirse a la cinésica, aquella disciplina que estudia los movimientos corporales conscientes e inconscientes y su valor comunicativo en lo gestual. Y es el concepto que Emiliana Abril Araya tomó para iniciar su proyecto como solista en la música experimental. Tres álbumes alrededor de la idea de la cinésica marcan su primera época en la experimentación con las tecnologías aplicadas a la composición, a la voz y a la poesía, y cuyos resultados siempre abiertos se instalan en diversos espacios: la electrónica, el hip-hop, el pop, el soul, la improvisación libre y las vanguardias.