Funk y soul

Si la música soul elevó el alma hacia un cielo propio, el funk trajo al cuerpo de vuelta a la tierra. Soul significa “alma”, mientras que para la juventud de color en Estados Unidos la palabra funk significaba “cuerpo”, o más estrictamente, el aroma que exudaba el cuerpo en una pista de baile cuando sonaba esta nueva música. Funk y soul son entonces dos vías de acceso a la música de raíz afroamericana, que tiene sus orígenes en el gospel y el R&B, y más particularmente en el famoso sello Motown con una serie de artistas jóvenes como Sam Cooke, Ray Charles o Aretha Franklin durante los años '50 y '60 en el ámbito del soul, y con el James Brown de fines de los '70 como el máximo referente del funk. 

Max Alarcón

Entre la contundencia arrolladora de un tenorista como Cristián Mendoza y la aguda profundidad musical de otro como Agustín Moya, está Maximiliano Alarcón, conocido en el circuito con diminutivos "bop" como Max o Maxi, su marca indeleble. Versátil solista del saxofón tenor, su punto de vista musical lo ha incorporado indistintamente a las escenas del jazz contemporáneo y a las de la música popular de raíces negras, con intervenciones en proyectos de soul, funk y hip-hop.

Sharon Mor

Cantante, actriz y bailarina, la chilena-brasileña Sharon Mor ingresó formalmente a la escena del pop con el disco Noches de insomnio (2025), aunque desde su adolescencia, e incluso infancia, contaba con experiencia en la música y los espectáculos escénicos. Hija de la también cantante y actriz chilena-brasileña Lua de Morais, quien en su tiempo participó en el programa de talentos "Rojo", Sharon Mor tuvo contacto con la música, el canto, instrumentos musicales como el piano y el ukelele, la educación musical y el roce con las audiencias en los escenarios. Con influencias amplias en la música femenina, que ella identifica desde el R&B contemporáneo norteamericano de Alicia Keys y Rihanna, hasta el pop latinoamericano de Carla Morrison, Nathy Peluso y Francisca Valenzuela, a los 17 años puso en circulación su primera canción, "Rompecabezas". Fue el inicio de ese sostenido trabajo que la llevó a vincularse con distintos productores (Pablo Giadach, Nicolás Chávez), en un repertorio de canciones R&B y pop intimistas ("Uh (cuando cae la noche)", "Sin pijama", "Pétalos"), donde también asomaba el elemento de la música urbana.

Ema Pinto

Como una auténtica primera dama del soul en Chile, Ema Pinto ha sido una figura central en el canto y la música de raíces negras, que ha llevado adelante desde 1999 junto a Matahari, a su vez el grupo principal en el pop-soul local. Ema Pinto tuvo un paso previo por la Ludwig Band en los '90, otro de los cultores del llamado "funky ñuñoíno" tras el regreso de la democracia al país. En 1996 coprotagonizó con Pancho Rojas una recordada versión de enfoque pop de La pérgola de las flores, con música del compositor Francisco Flores del Campo, dirigida por Andrés Pérez.

Álvaro Severino

Dos épocas definen la trayectoria del guitarrista Álvaro Severino, uno de los músicos que ha recorrido por diversos estilos de la música popular. Una primera etapa en Chile lo situó en los 2000 como músico de la escena juvenil del soul y el R&B, mientras que su vida en Alemania a lo largo de la década de 2010 le posibilitó ampliar su mirada como músico de jazz y de proyectos en los ambientes universitarios. Si bien hubo grabado un disco de standards en Chile, el plan que diseñó para el álbum Ngen-kürüf (2019) vino a ser decisivo en su madurez como compositor y guitarrista, siempre desde la óptica de la fusión latinoamericana.

Hugo Moraga

Debutó en 1974, comenzó a grabar en 1979, en sus inicios fue parte del movimiento cultural contrario a la dictadura de Pinochet, y esas coordenadas históricas pudieron moldear algunos de los rasgos musicales de este cantautor: un inconformismo a toda prueba, la virtud de no ser explícito en sus versos y la capacidad de desplegar las posibilidades de una guitarra acústica. Pero en el fondo su música no tiene edad. Hasta hoy Moraga tiene un pie en la bossa nova y otro en el funk, y en sus composiciones circulan el rock, el jazz, Antonio Carlos Jobim, Frank Zappa, Miles Davis, Spinetta, la Mahavishnu Orchestra y la Nueva Canción Chilena. Con todas estas fuentes, y aún al margen del negocio discográfico como una condición constante, el autor tiene escritas dos composiciones esenciales de la música popular chilena como "La vida en ti" y "Romance en tango", y su cancionero es un inventario de inquietud musical tan extenso como valioso. Entre 2006 y 2009 residió en París.

Organik Trío

El inconfundible sonido del órgano Hammond fue el combustible para el movimiento de esta máquina de tres engranajes llamada Organik Trío. De allí su nombre y de allí su funcionamiento como banda autónoma y "orgánica", formada en 2008 bajo el liderazgo del guitarrista Gabriel Feller.

Andrea Gutiérrez

Actriz primero y cantante de jazz después, Andrea Gutiérrez se sumó a las generaciones de voces femeninas formadas desde comienzos de los años 2000 en academias y con maestros de canto y lenguaje. Activa en el circuito musical desde mediados de los años '10, ha desarrollado una propuesta de fusión que une el jazz con el soul y las raíces folclóricas, y desde ese ángulo ha escrito su propio material, que combina con el tradicional repertorio standard. Sus participaciones en ciclos de voces la han llevado a presentarse a solas con el pianista Alans Barahona y también con conjuntos mayores, cuartetos y quintetos.

Aura Bae

Fue el concierto "Mamacitas" del festival Primavera Sound de 2022, encabezado por Lizz, el momento clave en que estalló la figura de Aura Bae frente al gran público. Hasta ese momento no tenía álbumes ni mixtapes publicados pero sí un contingente de primeras canciones ("Nena", "Loba", "Fina") donde ella exhibía diversos cruces, desde el reguetón y el trap, hasta el rap, el R&B y la música flamenca, con la inspiración de la española Rosalía. Esa tarde Aura Bae (que se pronuncia bei) compartió escenario con un frente femenino de uñas largas, colorido maquillaje y extensiones de cabello con el que también iría a identificarse generacionalmente en la música urbana: Akatumamy, Akriila y Vlntna B.

Nicole Andreu

Cuando la mayoría de los ejemplares que aparecieron en plataformas televisivas durante los años 2000 fueron cultores de la música pop bailable (Ximena Abarca, Karen Paola) o baladistas románticos (Leandro Martínez, Monserrat Bustamante), una figura como Nicole Andreu vino a ser la excepción de la norma. La cantante se orientó directamente hacia variantes de la música negra: el soul, el R&B y el hip-hop y tiempo después, durante su estada en Europa, confirmó una línea de música urbana, alternando ritmos de reggae, dancehall, rap y soul latino.

Fran Ri

Cantante, autora y actriz de teatro, Francisca Riquelme Artal fue reconocida como la voz principal de la poderosa orquesta afrobeat chilena Newen Afrobeat a lo largo de 14 años, una plataforma desde donde ella se fogueó con liderazgo y despliegue en el escenario y el espectáculo, además de alentarla a investigar la escala pentatónica menor presente en las músicas africanas. Desde entonces comenzó a ser conocida como Fran Ri, el nombre musical que llevaría adelante en un carril paralelo al de Newen Afrobeat en sus búsquedas como solista para una música centrada en el concepto del ritmo, los pulsos y los tambores.

Zenit Collective

Una experimentación en el ritmo y en el groove sostienen la música de Zenit Collective, un ensamble de jóvenes músicos que surgió en tiempos pandémicos con una propuesta sostenida en esos matices percusivos, a través de una sección protagónica de parches y accesorios afrolatinos, africanos y latinoamericanos: tumbadoras, djembes, timbales, zurdos, repiques, shakers e incluso pad electrónico. Suma, además, el uso de la voz sin texto e instrumentos innovadores para ensambles de este tipo, como el acordeón y la marimba.

Kya

Kya es el nombre musical de Macarena Videla, una exponente de la explosiva escena de la música urbana que se impuso en el paso de los años '10 a los años '20. Sus primeros aprontes en tiempos pandémicos la situaron en ese mismo campo musical, donde el trap fue central, pero poco a poco fue mutando hacia otros estilos hasta transformarse más en una figura del pop que sólo de la música urbana, siempre permeada por las influencias de la música R&B y los pulsantes ritmos de pista de baile.

María Illanes

El soul latino y la balada R&B fueron las primeras vías de expresión de la cantante, compositora y profesora de música serenense María Illanes, vinculada entonces a un frente de voces cultoras de esta raíz negra del pop, como Carito Plaza, Martina Lecaros, K-réena y Celeste Shaw, intérpretes capitalinas que nutrieron esa nueva escena. Aunque su evolución musical, una vez que se mudó a España, tomó elementos de la canción acústica folk que le dio categoría de cantautora.

Rou C

Rocío Sotomayor Ulloa ha utilizado los alias de Rou Cx y Rou C, el más decisivo de ellos y con el que se instaló en un circuito musical vinculado a la música urbana en su sentido más amplio, considerando las aproximaciones al soul, el R&B y el hip-hop, aunque también a ciertos elementos del trap y el reguetón que ella ha utilizado. Más una cantante con formación y vocación pop, que una exponente del underground, Rou C contaba en sus primeros años con una nutrida red de colaboraciones, donde se anotaban los nombres de Liricistas, Gran Rah, NFX, Emaflu o Esteza. En 2019 publicó el EP de cinco canciones 18:55, junto al músico y productor Fat Jota, y en 2022 dio un paso más con #777, con los productores Cn Beatz, Jestein Ritmos y Siene Music, y que llegó a ser nominado al premio Pulsar en la categoría Música Urbana.

Felamusic

Felamusic es el funky nombre musical del pianista y tecladista porteño Felipe Choupay Muñoz, en cuyo recorrido alcanzó diverso estatus como músico de agrupaciones, pianista de sesión, compositor, solista y productor. Esa versatilidad ha llevado a Felamusic a incursionar en estilos y lenguajes musicales que se mueven desde el pop a la fusión, desde el hip-hop a la música latinoamericana y desde el funk al jazz. Y los álbumes de mediana duración de su primera época dan cuenta de ese alcance, sostenido además en el conocimiento acerca del trabajo en el estudio de grabación: Infinito (2020) y Flexibilidad de la forma (2022).

Javiera Tagle

El rasgo distintivo de una generación de voces formadas técnicamente en escuelas de canto popular, fue la versatilidad de los repertorios y Javiera Tagle dio una muestra de ello desde que apareció a mediados de la década de 2000 como una activa intérprete de pop, soul, funk, jazz, bossa nova y bolero. Junto con cantantes contemporáneas como Nicole Bunout, Karen Rodenas, Loretto Canales o Javiera Abufhele, Tagle compartió el gusto por todos esos ritmos y cancioneros diversos desde una formación en Projazz (donde muy pronto se convirtió en académica), pero ha sido más directamente la influencia soulera clásica de Aretha Franklin y luego voces neo soul como Erykah Badu o Jill Scott las que la han impulsado a ofrecer conciertos temáticos y a coliderar el grupo funk La Fuga junto al bajista Álvaro Aguirre. Como solista se ha presentado en espacios como el club El Perseguidor con su trío y en duetos de voz y piano junto a Diego Arístegui.

Sofía Correa

Exponente de un cadencioso pop-soul, Sofía Correa es un eslabón más en esta cadena musical que tiene sus primeros nombres femeninos en Ema Pinto desde el pop y Rossana Saavedra desde el jazz. En ella se detectan influencias que van desde Corinne Bailey Rae hasta Lianne La Havas. En medio de sus estudios de Música de la U. Católica de Valparaíso, durante el año de la pandemia, lanzó su primer EP con el sello Mescalina. Titulado Mi razón, presentaba melódicas canciones pop-soul como "Imaginaria" y "Vamos sin prisa". Autodidacta y activa autora de canciones, la viñamarina cuenta con un historial de participaciones como adolescente en diversos festivales de la canción, tanto en Santiago como en Valparaíso. Su primera canción fue "Desconocidos", que en 2016 capturó la atención del público. Ello la encaminó luego a tomar contacto con músicos y productores, como Bastián Herrera, y a cantar junto con Joe Vasconcellos en una grabación para Felipe Choupay.

Javiera Rosselot

Varios caminos musicales de Javiera Rosselot confluyen en el rumbo único de lo que se ha denominado black music. En sus canciones y su imaginería alrededor se identifican como pilares centrales el R&B y el hip-hop, que luego se ramifican en aproximaciones al neosoul, el freestyle, el dancehall y el afrobeat. Cantante primeriza en la banda de reggae Aflora desde 2009, diez años después inició un trabajo paralelo como nombre propio en la búsqueda de esos elementos musicales, tanto en el canto como en el rapeo. Sus canciones de esa primera etapa fueron entonces "Zafiro" (producida por Tiano Bless), "Desliz" y "Bring it back", nacidas en el período pandémico y que antecedieron su estreno en el disco. Rosselot ha tenido cruces y colaboraciones musicales con Valentina Marinkovic, Fran Ri y Almeyda de la Riddim, y en sus primeros EP ella mostró credenciales tanto en la faceta solista como en el mano a mano, principalmente con otras mujeres del rap y el soul latino. En Sentir (2023) trabajó con Dania Neko y Ka Efe. y en Luna en Escorpio vol. 1 (2026), sumó a la propia Almeyda y a Rou C, además de instalar un single como "Pasémoslo bien" junto al incombustible C-Funk.

Meridiano

Iniciada hacia 2009 como banda de covers brasileños, Meridiano adquirió una fisonomía propia una vez que sus integrantes comenzaron a escribir canciones originales desde un enfoque pop y soul moderno, con un sonido calibrado y elegante, con la figura de la cantante Marcia González como punto central del proyecto.