Folclor
Entendido en contextos locales, folclor proviene del concepto anglosajón impuesto a un fenómeno de música vernácula. El vocablo folklore (donde folk es pueblo y lore, su sabiduría popular) tiene un sentido purista: designa al sujeto original de la tradición, previo a toda interferencia urbana. Por esta condición previa a la industria, los cultores genuinos que grabaron discos en Chile son escasos y corresponden en exclusiva a cantoras campesinas de rodeo, como las incluidas en el disco Aires tradicionales y folklóricos de Chile (1944) editado por la Universidad de Chile. La industria musical empleó este término para designar, por sentido común y por desconocimiento de los cultores originarios, lo que desde un punto de vista urbano ha sido considerado "folclor": figuras de la música típica urbana o recopiladoras. Pero según la nomenclatura son definiciones distintas: los sujetos que investigan el folclor con criterio académico son los "folcloristas"; los cultores naturales son llamados "folclóricos".
Las músicas vernáculas diaguita y aymara, los bailes chinos de la fiesta de Andacollo, la guitarra traspuesta, el guitarrón chileno, y el jazz contemporáneo describen los frentes creativos de Orlando Sánchez, músico instalado en la escena de Coquimbo, y quien en 2012 hizo su estreno en el disco con una propuesta de mestizaje y manifiesto musical: Antijazz, grabado en directo desde el Observatorio Cruz del Sur, de Combarbalá.
Para cuando Fiona Murillo y Amaia de Arteagabeitía aparecieron en el concierto de lanzamiento del disco Serpiente, de Fernando Milagros, el Dúo Pajarito ya llevaba una temporada de canto y música criolla latinoamericana en locales, boliches y bares de Santiago, interpretando valses peruanos, boleros, tonadas y cuecas. Con la publicación del disco Al trinar (2023) se consolidó definitivamente como parte de una nueva escena de folclor surgida a medidados de los años '10, un folclor visto desde las ciudades.
Hermano menor de la cantautora Nancy Torrealba, Freddy Torrealba apareció a mediados de los años '80 por la Casa Kamarundi siendo adolescente. Destacó de inmediato por su facilidad para tocar guitarra y charango. En poco tiempo alcanzó y superó a César Palacios, uno de lo mejores charanguistas de Chile. Integró el Trío Kamarundi, que acompañó a Tilusa (Manuel Escobar), tanto en Chile como en el extranjero.
Conocido en Chile como el “fantasista del violín” y en diversos escenarios del mundo como el “políglota musical” “el hombre-orquesta” o el “multifacético artista chileno”, por los llamativos espectáculos que ofreció desde 1963, Ricardo Arancibia del Canto fue uno de los músicos más sorprendentes surgidos desde Valparaíso. Creador de piezas como la tonada “Dieciocho sin ti” o la emotiva melodía de violín “Tristeza gitana”, su historia se describe por el más resuelto solismo musical, que lo llevó a dominar la guitarra española, la guitarra hawaiana, el bouzuki, la mandolina, el arpa, la trompeta y el violín.
De Patienquincha, o también reconocido como Los Patienquincha, es el proyecto de folclor que espontáneamente iniciaron la cantora Pati Díaz y el guitarrista Marco Palma, luego de la disolución del grupo El Parcito, donde también actuaba la joven intérprete y recopiladora Claudia Belencha Mena. El conjunto se organizó en torno a ese núcleo aunque rápidamente se amplió a un elenco de tres guitarras y voz. Se bautizó así como un juego de palabras entre el nombre de su cantante, conocida como Pati, y la expresión campesina "de pata en quincha". Su primer disco es Vanidad, publicado en 2018 con el título del famoso bolero "Vanidad", de Armando González Malbrán, que ellos recuperaron en su estilo original de los años '30: el slowfox.
La música de raíz latinoamericana es la vocación sobre la que Elizabeth Morris ha construido una elaborada carrera como autora, compositora, instrumentista y cantante. Tras iniciarse en colaboraciones diversas con otros músicos chilenos durante los años 90, en el nuevo siglo ha consolidado un importante trabajo con nombre propio. Canciones suyas como "Décimas" y "Darte luz" han sido grabadas por el músico argentino Pedro Aznar y la cantante peruana Eva Ayllón entre otros intérpretes, ha actuado en Argentina, Colombia, Canadá, EE.UU. e Italia y ha ganado dos veces la competencia folclórica del Festival de Viña, con "Canción de agua y viento" en 2006 y con "La mejicana" en 2015.
Aunque por años una elenco de cantoras de rodeo, Las Morenitas lograron presencia y fama como uno de los conjuntos más tradicionales alrededor de la música típica chilena. En su historia alternaron presentaciones en locales nocturnos y auditorios radiales pero también fiestas costumbristas y celebraciones campesinas. Nacidas en Ñuñoa, Isabel Chabelita Fuentes se unió a su vecina Laura Yentzen, y poco después a Petty Salinas para formar el primer trío de Las Morenitas. Sobrepasando las seis décadas de vida musical en 2014, el conjunto femenino fue el más longevo en la era del llamado folclor de masas, con un trabajo regular en escenarios y grabación de discos.
Cantor de fuste y observador privilegiado de la vida callejera de Santiago durante casi todo el siglo XX, Luis Hernán Baucha Araneda protagonizó historias suficientes para levantar mil cuecas. Integrante fundador (junto a Hernán Nano Nuñez) del conjunto Los Chileneros, «El Baucha» representó en sus últimos años de vida a una cultura casi extinta, aquella que tuvo al folclor urbano como la expresión de los márgenes más ásperos y esforzados de la vida en la gran ciudad. Se ocupó desde niño entre mataderos, mercados y arrabales, manteniendo una sola y gran constante: su amor por el canto vivo y poderoso, ése que él llamaba «de combate»; capaz de enamorar mujeres «y hacer llorar a los choros», en sus palabras.
El Grupo Lonqui, uno de los conjuntos germinados al alero de la Nueva Canción Chilena, nace en 1969 como una derivación del grupo de canto y bailes folclóricos Lonquimay, iniciado en 1961. Como aquel, las distintas etapas del grupo tienen como base la pareja formada por los músicos Richard Rojas y Ester González, junto a sucesivos integrantes y siempre bajo la dirección de Rojas. Su trabajo, a veces discreto dados los tiempos que le tocó vivir, nunca se detuvo el todo hasta la muerte de su líder el año 2007.
La creación de una música propia a partir del aprendizaje del folclor es el camino emprendido por Natalia Contesse para instalarse entre las voces de la canción chilena actual. Después de sondear en las raíces musicales latinoamericanas y del mundo durante años y con diversos grupos previos, ha grabado como solista los discos Puñado de tierra (2011) y Corra la voz (2013), poblados de canciones con influencias de la cueca, la tonada y la décima entre otras tradiciones, y ha cantado en escenarios de Argentina, España, Francia, Inglaterra e Italia. La cantante aglutina además a diversos artistas vinculados al folclor en la Escuela Creativa de Artes, Folclor y Oficios, escenario que desde 2009 dirige en la comuna santiaguina de La Reina.
No sólo su asesinato, en septiembre de 1973, han hecho de Víctor Jara uno de los artistas más trascendentes de la música de nuestro país, sino que es su trabajo y su obra lo que definitivamente lo consagró como una de las más grandes figuras de la cultura chilena. Fue folclorista, director de teatro durante una década en la Universidad de Chile, parte del elenco de la Peña de los Parra entre 1966 y 1973, trabajó con los grupos Cuncumén, Quilapayún, Inti-Illimani, Los Cuaracas, Huamari y Cantamaranto, y compuso y cantó más de 150 canciones, varios clásicos de la canción universal, como "Te recuerdo Amanda", "El derecho de vivir en paz" o "Plegaria a un labrador". Conmovido por una época en la que despuntó una enorme efervescencia social, el cantor representó el sentimiento de búsqueda de dignidad para las clases sociales populares, como militante del Partido Comunista, y fue un entusiasta partidario del gobierno socialista de Salvador Allende. Su arte y sus aspiraciones fueron coherentes con su historia; la de un hijo de campesinos que llegó a avecindarse a un sector marginal de Santiago. Su nombre es hoy el de un artista universal.
La extensa formación de la agrupación antofagastina Chañar incluye a niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, dirigidos desde su fundación por el profesor Guido Rivera Lara. El grupo ha obtenido un reconocimiento regional gracias a diversos montajes referidos a la historia y tradiciones nortinas, así como a varias grabaciones en disco y DVD.
Primero poeta y luego payador, el santiaguino Jorge Pablo Quezada Morales nació en 1959 en la localidad de Puente Nuevo (en la comuna capitalina de Las Condes, parte de la actual comuna de Lo Barnechea) y se ha adentrado en ese orden en la poesía popular, que conoció desde temprana edad por influencia de su madre, Norma Morales Braun, hija del poeta Juan Manuel Morales, natural de Vichuquén. Ha escrito sobre todo décimas y romances, una muestra de los cuales publicó en el libro Nuestro verso sigue vivo (2005). Un año antes había grabado el disco Vamos verseando la vida (2002) junto a los payadores y poetas Camilo Rojas Navarro, Roberto Lagos y Luis Carreño, y en 2003 formó el grupo Los Mentaos junto a Fernando González Maldonado, Avelino Muñoz (El Melo) y Jorge Céspedes (El Manguera). Con ellos se ha acercado a la paya, disciplina en la que debutó en abril de 2004 en el pueblo de artesanos de Pirque y que desde entonces ha ejercitado en diversos encuentros de payadores.
El de Pancho Valdivia Taucán es uno de los nombres de la diáspora de chilenos que han ejercido tanto en Chile como en otros países su trabajo en la fusión y las raíces latinoamericanas. Desde sus inicios en Chile ha tocado y grabado discos como solista y también con diversos grupos en Ecuador, Francia, Suiza y Argentina. Su trabajo de creación e investigación ha merecido el Premio Regional de Creación Artística (CNCA, 2013) y el Premio Aporte al Desarrollo del Arte y la Cultura Indígena (Conadi).
El diccionario define 'bordona' como «cada una de las tres cuerdas más bajas de la guitarra», y entonces un conjunto con esa alusión en su nombre estará siempre comprometido con la nobleza de los sonidos tradicionales y una interpretación a su altura. Ha sido el caso de Catalina y Las Bordonas de Oro, grupo que reúne a músicos jóvenes pero de extendido oficio, y que desde 2022 ha ido forjando una audiencia creciente gracias a un metódico trabajo en vivo, destacado por la impecable ejecución de un repertorio que saluda la historia del bolero y la canción chilena de raíz. Su dos discos hasta ahora combinan composiciones propias con versiones para antiguas piezas de gente como Francisco Flores del Campo y Vicente Bianchi.
Laura Villalobos es depositaria de una tradición maulina profunda, que ella conoció de la mano de las matriarcas de su familia, su bisabuela y su abuela, cantoras de la localidad de Melozal, cerca de Loncomilla, Cunaco y Emboque, y también de su madre cantora en Linares, donde Laura Villalobos nació. Esa transferencia de canto campesino y guitarra popular en sus manos tomó este y otros rumbos creativos cuando hacia 2011 se movilizó en las protestas y marchas en defesda del río Achibueno. "Hasta cuando" fue su primera canción de protesta, que presentó frente a un público, inspirada en gran parte por Violeta Parra y su contemporánea Camila Moreno, de quienes cantó "Al centro de la injusticia" y "Millones", respectivamente. También profesora rural, Villalobos vivió en Rari y en paralelo a su trabajo de cantautoría y de participación en diversos festivales maulinos, integró el grupo Los Choros del Canasto, que cultivaba música de ritmos y danzas centro y sudamericanas. Su primer disco solista es Caudal (2024), que en parte produjo en Chiloé. Presentó un conjunto de canciones de raíz donde asomaban aires de vals, tonada y cueca, además del uso de guitarra traspuesta, y la participación de músicos como Mauricio Vega, compañero en Los Choros del Canasto, y su madre Donatila Ríos.
La historia del grupo Aymara cruza los períodos de Nueva Canción Chilena y Canto Nuevo, aunque es en este último movimiento donde se encuentra su mayor identificación y más prolífico trabajo.
«Andino urbano», como el título de uno de sus discos, es el encuentro que define a la agrupación Ayllu Pacha (cuyo nombre significa «hermandad de las tierras»). Nacida en la ciudad metropolitana de Talagante, cultivan la música andina urbana en una fusión con jazz, pop, rock y otros sonidos mestizos, al mezclar timbres ancestrales de zampoña o quena con instrumentos contemporáneos como saxo, piano y batería. Tras emerger como un taller en 1994, el grupo ha actuado sobre todo en festivales folclóricos, en algunos de los cuales han acumulado premios (como en el festival Faroles y Trapiches de 1998, con la canción "Mi bella luna de Alhué"; en el Festival de la Canción Indígena 2003, con "Ciudad antigua"; y el Festival de la Canción de Raíz Folclórica de Lonquén de 2002, con "Espíritu de carnaval").
Si bien la figura de la cantora, folclorista, recopiladora y autora Elena Montoya, La Criollita ha permanecido en el desconocimiento de la música popular chilena, su activa presencia e intensa creación la convirtieron en el mayor nombre del folclor en el norte. El puerto de Coquimbo, la pampa del desierto de Atacama, las oficinas salitreras y el el santuario de Andacollo, fueron escenarios e inspiraciones de la autora nortina, que dejó escrito ese sentido canto de devoción mariana llamado "Mamanchi".
Integrado por María Venegas e Inés Sotelo, este dúo de cantoras se inicia en el año 1945 en el ámbito de una activa escena musical propiciada por la importancia de las boites de la época, así como la radio y sus auditorios. Es así como su debut en la vida musical comenzó con cuatro presentaciones sucesivas en Radio del Pacífico, Radio Sudamericana, Quinta Carroza y Club de la Medianoche.