1980

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Klaun

La cándida balada pop “Contaminación” – con una evidente reminiscencia beatle-  fue la carta de presentación de Klaun en 1979. El grupo concursó con ella en la competencia musical del programa de Canal 13, Lunes Gala, y luego siguió presentando canciones en una línea similar. Los dos cantantes eran John Elliot y Nano Prado, en ese momento compositores y productores musicales, con trayectoria en el jazz, y con una historia que trasciende la breve existencia de Klaun. La canción “Dale en tu corazón un lugar a Santiago” es una parte de su historia.

Sergio Meli

Baterista de jazz que contribuyó a impulsar la escena desde los años '60. Aficionado entusiasta a la música, se vinculó tempranamente con los jazzistas profesionales de la generación joven de la época. Su recorrido musical incluye militancias en el cuarteto Chilean Jazz Messengers, liderado por el pianista Miguel Sacaan, donde un joven Roberto Lecaros tocaba[...]

Dorso

Por más de tres décadas y sin interrupciones, Rodrigo Pera Cuadra ha ensamblado en la música de su banda un complemento de composición y sonido, con historias y leyendas de origen mitológico, sueños de horror cósmico, mucha sangre, lo bizarro y lo absurdo, lo extremo en todo sentido, el cine gore, los maestros de la ciencia ficción H. P. Lovecraft y Edgar Allan Poe y antípodas musicales como las de las bandas de thrash-metal Cannibal Corpse y rock progresivo Genesis, dos de sus inspiraciones artísticas.

Mariela Ferreira

Integrada al conjunto Cuncumén desde 1960, Mariela Ferreira se transformó en su directora a contar del recambio de integrantes de 1962, luego del disco El folklore de Chile vol. IX - Geografía musical de Chile (1962), y se ha mantenido a la cabeza del grupo, vigente hasta hoy con cincuenta años de carrera cumplidos. Durante el exilio a causa de la dictadura, Mariela Ferreira vivió en Suecia y grabó como solista dos LPs marcados por el espíritu de resistencia política. Regresó a Chile en 1992, año desde el cual se mantiene en la dirección de Cuncumén.

Andreas Bodenhofer

Con estudios en Chile, Alemania y Francia, además de un fuerte vínculo familiar con la música (su madre es la destacada compositora Leni Alexander), Andreas Bodenhofer ha abordado la composición desde ámbitos inusuales, vinculados no sólo a su formación, sino también a sus diversas —y, a veces, atípicas— inquietudes. Entre sus marcas de identidad como creador están el apego a la literatura, como lo demuestra su trabajo de musicalización de poesía chilena, así como la disposición a cruzar su trabajo con el de músicos y vocalistas provenientes de mundos diversos. Bodenhofer ha realizado música para teatro, televisión, documentales y cine. Su obra fusiona, como pocas en el país, códigos del mundo audiovisual, literario y escénico.

Javiera Parra

Por intereses y vínculos familiares no fue sorpresivo que Javiera Cereceda Parra se decidiera a una carrera profesional en la música. Partiendo por su abuela, la universal Violeta Parra, su árbol genealógico sostiene ramas artísticas destacadísimas, que incluyen a su padre, el cantautor Ángel Parra; sus tías Isabel y Colombina; sus tíos-abuelos Roberto, Eduardo y Nicanor; y su hermano Ángel. Pese a ello, la cantante ha logrado fortalecer con los años una voz propia, de asumida vocación pop gracias a su trabajo en bandas (la más importante, Javiera y Los Imposibles) y diversas colaboraciones musicales hasta hoy.

Danny Chilean

El segundo músico en grabar para la naciente Nueva Ola fue Javier Astudillo, un joven cantante antofagastino que llegó a RCA recomendado por el discjockey Ricardo García y que, bajo un seudónimo autoimpuesto, se convirtió en una de las estrellas de ese movimiento. Además de su vocación de popularidad, el mérito de su carrera estuvo en el desarrollo de canciones propias, atrevimiento autoral en el que Danny Chilean fue pionero y que perpetuó su sello en éxitos como "Verónica". Durante la primera mitad de los años sesenta protagonizó la vorágine nuevaolera, y luego continuó grabando y cantando, sobre todo en locales nocturnos y no pocas salidas al extranjero. Su carrera se mantuvo así en actividad hasta su fallecimiento, en 2014.

Electrodomésticos

Electrodomésticos agitó la escena artística chilena de los años ochenta no sólo desde un punto de vista musical, sino también en lo visual y técnico. Sus inclasificables grabaciones mezclaron como nadie antes en el país instrumentos en vivo, new-wave británico y rock progresivo, ruidos callejeros, la voz grave de Carlos Cabezas y ciertos experimentos técnicos que constituyeron el primer uso sistemático de, por ejemplo, samplers como recurso de trabajo rockero. Todo ello lo convirtió en un referente ineludible de la creación de resistencia durante la dictadura, y en un nombre de gran influencia para las corrientes independientes por venir en el país. Su historia, dividida en dos etapas, aún se escribe, con un trabajo de grabaciones y presentaciones en vivo que esquivan el imperativo puramente nostálgico.

Carlos Botto

Premio Nacional de Arte en 1996, el compositor y pianista Carlos Botto obtuvo diversas distinciones en los festivales de música chilena, y dedicó de paso una parte importante de su vida a la enseñanza, teniendo entre sus alumnos al concertista Alfredo Perl.

Pedro Leal

Pedro Leal es un cantante y guitarrista folclórico conocido principalmente por haber integrado el conjunto de Silvia Infantas y Los Baqueanos y posteriormente el Dúo Leal-Del Campo, que desde los años 60 cantó junto a Ester Soré, su esposa  y cómplice artística hasta entrados los años 90. Dotado tenor, Leal inscribió su nombre en varios pasajes de la música folclórica chilena del siglo XX.

Chronos

En el Festival de Viña del Mar de 1985 actuó el discreto grupo suizo Krokus, hecho que marcó el punto de partida de Chronos, banda que pasó de la mera copia a los temas propios, y que fue el debut de Alfredo Lewin, único rostro chileno en el canal MTV Latino y actual director del proyecto mediático Rockaxis. José Inhen y Claudio Martínez, ex integrantes de embriones de Turbo, encabezaron Chronos, cuyo segundo baterista, Eduardo Topelberg consolidó su formación con un duro sonido y los llevó a ganar un concurso televisivo de rock.

Arnoldo Madariaga López

Cantor a lo humano y lo divino, poeta popular y payador, Arnoldo Madariaga López tenía 13 años cuando fue uno de los fundadores de las vigilias de canto a lo divino iniciadas en los años 70 en el capitalino Templo Votivo de Maipú. Era un destino familiar: Madariaga es la segunda generación dedicada al canto después de su padre, Arnoldo Madariaga Encina (n. 1938), con quien además ha compartido la mayor parte de su trabajo en la poesía popular religiosa y también en la paya. Su hija, Emma, ha completado tres generaciones en el oficio, que a la familia le valió en 2017 el reconocimiento gubernamental como Tesoro Humano Vivo.

Edison Belmar

Guitarrista y compositor, Edison Belmar ha desarrollado su carrera desde los terrenos de la fusión, con especial inclinación al jazz y la música de raíz latinoamericana. El músico fue miembro fundador del grupo Matahari, y junto a ellos recibió el premio Altazor 2003. Su currículo también incluye colaboraciones y grabaciones junto a gente como Jano Soto, el grupo de rock Coyote y el trío Contrapunto. Desde el año 2004 reside en Francia, donde ha desarrollado una intensa labor en torno a la docencia y la intepretación constante en vivo, en solitario o junto a otros proyectos.

Jorge Venegas

“Guerrillero es el flaco / Un guerrero de la paz y el amor…”. El estribillo de la canción “El Flaco guerrillero” es el gran hit subterráneo de Jorge Venegas, en las dimensiones de siempre de este cantautor de la zona sur de Santiago:  Las temáticas y los escenarios populares. La canción fue parte del cassette colectivo El camotazo, de 1988, y luego del primer disco de su carrera solista, comenzada en 1985 tras su participación en el grupo Semilla. Con un receso de casi una década, Venegas completa varios discos y un dilatado historial de presentaciones dentro y fuera de Chile.

Carlos Fonseca

La regla es que la industria musical chilena casi no ha contado con mánagers profesionales; y Carlos Fonseca fue, de algún modo, la principal excepción que lo confirma. Nadie más en nuestro país se hizo cargo de representar a tantos músicos importantes ni generado tantas posibilidades ciertas de grabación para debutantes como este hombre criado entre Lima y Buenos Aires, y que se decidió adoptar el desarrollo rockero chileno como una suerte de misión apenas se instaló en Santiago, durante su juventud. En los años '80 fue suya la creación y gestión del sello Fusión, asociado a la tienda del mismo nombre. Desde entonces su consejo profesional cruzó de modo importante otras tres décadas de actividad musical.

Elena Montoya - La Criollita

Si bien la figura de la cantora, folclorista, recopiladora y autora Elena Montoya, La Criollita ha permanecido en el desconocimiento de la música popular chilena, su activa presencia e intensa creación la convirtieron en el mayor nombre del folclor en el norte. El puerto de Coquimbo, la pampa del desierto de Atacama, las oficinas salitreras y el el santuario de Andacollo, fueron escenarios e inspiraciones de la autora nortina, que dejó escrito ese sentido canto de devoción mariana llamado "Mamanchi".

Vladimir Vega

Vladimir Vega es parte de una legión. Su nombre es uno de los que se entretejen en la diáspora de músicos desperdigados en el mundo por el destierro de la dictadura chilena, y vive desde 1978 en Inglaterra, donde ha desarrollado un trabajo en torno a la música andina y latinoamericana, a solas y en grupos como Antara, Alianza y Quimantú. Pero es además un elegido. Actor y guionista aparte de músico, es el protagonista de la historia que el cineasta Ken Loach dirige en 11'09''01. September 11 (2002), la película en la que once realizadores del mundo muestran distintas miradas sobre los atentados de 2001 a las Torres Gemelas, y en la que Vega imprime un testimonio tan personal como universal.

Alejandro 'Mota' Riquelme

Alejandro Mota Riquelme confirma la historia fuerte de los músicos de Concepción y en su caso viene a remarcar una línea de bateristas de jazz que se han redirigido hacia nuevos destinos musicales conforme avanzaron los tiempos: desde Waldo Cáceres y más tarde Alejandro Espinosa, hasta Moncho Pérez y Pancho Molina. Riquelme ha sido un exponente de esta contemporaneidad de la música, con instrucción clásica, inspiración jazzística y una proyección latinoamericanista.

Tom Araya

Una de las influencias más relevantes para la escena heavy metal nacional puede encontrarse en la figura del norteamericano Tom Araya (n. Cerro Recreo, Viña del Mar, 1962). Su origen chileno —sus padres se mudaron a California cuando él tenía 4 años— es uno de los trofeos que más orgullosamente lucen legiones de fans locales de su banda Slayer, forjadores indiscutidos del thrash metal y uno de los grupos más importantes del rock pesado en el mundo, a la altura de Metallica o Iron Maiden. Araya es ciudadano estable de Estados Unidos, aunque mantiene una relación cercana con sus fans locales, que no faltan ni en la Cámara de Diputados, como lo demostró un homenaje organizado en 2019 en el Congreso de Valparaíso «en virtud de su enorme contribución a la música mundial y a su fuerte vínculo con su país, Chile».

Laura Fuentes

Para una cantante como Laura Fuentes, la doble militancia en la música de raíz latinoamericana y el mundo pop no significó en absoluto una contradicción estilística, sino más bien la posibilidad abierta de expresión y mestizaje musical. Fuentes, nacida en Chile, con padres norteamericanos y una larga vida en Estados Unidos, llegó a ser una de las figuras entre la comunidad de artistas que en los 2000 modernizaron las propuestas iniciadas por la Nueva Canción Chilena en los '60 y en el Canto Nuevo en los '80, aunque emparentada con cultoras de la música del mundo moderna como Verónica González o Catalina Claro.