1980
80
Rudy Wiedmaier
Una canción ambientada en el capitalino barrio Bellavista de comienzos de los '80 es la nítida postal con que empieza a sonar la historia de Rudy Wiedmaier, un autor y cantante que se inició como trovador de canciones acústicas y que derivó desde el Canto Nuevo hacia el rock, el soul y la adaptación musical de poetas chilenos.
Pablo Ardouin
Pablo Ardouin Shand es músico, escritor y ocasional periodista, que fue parte de una generación de cantautores jóvenes de la década de los '70, junto con nombres como Jorge Venegas, Raúl Acevedo y más tarde Carlos Justiniano, quienes abrazaron un canto político altamente comprometido. Reside en Alemania desde 1983, el año del levantamiento ciudadano frente a la dictadura cívico militar, y desde allí ha producido toda su discografía. En ese contacto con el mundo, Ardouin se mantuvo como cultor de la trova latinoamericana, pero además exploró en otras músicas, como el tango, con diversos ensambles de cámara bajo su dirección.
Viena
Viena fue una de las bandas más interesantes dentro del contexto de pop chileno de mediados de los años ochenta, tanto por su estilo musical (influído por el pospunk y la new-wave inglesa) como por su preocupación estética. Sus integrantes no se dejaban fotografiar sin las vistosas tenidas y maquillajes que lucían en sus shows, los cuales constituían una completa novedad en el Santiago de esa época.
Los Prisioneros
Los Prisioneros son por largueza la banda más representativa en la historia del rock chileno. La austeridad de una música sin pretensiones virtuosas, y letras llenas de aguda observación social fueron la banda sonora del desencanto juvenil en plena dictadura de Augusto Pinochet, y hoy mantienen esa vigencia que define a los clásicos. Canciones como "La voz de los '80", "El baile de los que sobran", "Tren al sur" o "Sexo" se elevaron como himnos asistémicos, revolucionarios y contestatarios. Diversas crisis internas los llevaron a tener dos epocas y varios quiebres, hasta su final, el año 2006. Pero hoy, con la banda disuelta hace mucho, sus canciones siguen sonando en casi todas las generaciones del público chileno.
Gloria Benavides
La primera niña solista de la música pop chilena fue Gloria Benavides. Surgida en el marco de la Nueva Ola, junto a otras precoces figuras de la canción como Marisole y Mireya Gilbert, la cantante dejó como hit para el cancionero popular el tema "La gotita", y se fue alejando paulatinamente de la música para convertirse en comediante televisiva. Desde ese oficio ha desarrollado varios personajes, con los que ha trascendido incluso más que su carrera musical.
Dadá
Sus enérgicos shows y el carisma de su líder, el fallecido TV Star, han preservado el recuerdo de Dadá dentro de los escasos mitos del rock chileno, pioneros en los primeros ensayos locales de punk. No existen registros de su trabajo musical, aunque su historia quedó por escrito a través del trabajo hecho por el guitarrista del grupo en el libro Dadá. Underground bajo dictadura (2009).
Antonio Smith
Un camino de búsqueda, musical y filosófica, encauzado primero en los grupos Congregación y Sol de Chile, y más tarde en diversos proyectos a solas (bajo seudónimos como Awankana y Senchi) ha sido el de Antonio Smith. Su creación musical ha estado vinculada desde un inicio a un cuestionamiento más amplio sobre la vida, la trascendencia y la deriva humanista; y así ha quedado registrada en los discos grabados por él a lo largo de cinco décadas, principalmente en Argentina, donde llegó en 1973. Es música por completo ajena a la dinámica promocional, que, en palabras de su autor, conforma un lenguaje de síntesis y magia «para penetrar en las dimensiones ocultas de palabras simples».
Eduardo Maturana
Además de ser uno de los primeros compositores chilenos que adoptaron en su obra la dodecafonía y el serialismo, Eduardo Maturana fue un activo protagonista de la escena vanguardista que se estableció durante la década de 1960, con músicos como León Schidlowsky, Gustavo Becerra y Leni Alexander, entre otros. Suya es “Responsorio para el guerrillero”, emblemática pieza que describe este período en Chile, donde incorporó inéditos elementos al sonido de la orquesta y la narrativa sinfónica.
Miryam Singer
Cantante, directora, diseñadora de escenografía y vestuario y profesora son roles que ha desempeñado Miryam Singer desde los ‘80, con la ópera como su principal campo de acción. En 2020 se convirtió en la cuarta mujer en recibir el Premio Nacional de Artes Musicales, luego de Margot Loyola (1994), Elvira Savi (1998) y Carmen Luisa Letelier (2010).
Roberto Bravo
Dueño de un sitial entre los pianistas más destacados de Chile y América Latina, Roberto Bravo ha desarrollado una formación desde comienzos de los años '60 con maestros como Rudolf Lehmann y Claudio Arrau y en conservatorios de Varsovia, Moscú y Londres, pero también ha cultivado una dedicación por la música popular. Esa vocación se ha manifestado tanto en los repertorios de sus conciertos, en los que suele incorporar arreglos instrumentales para obras populares latinoamericanas, como en parte de su discografía, en la que ha grabado composiciones de autores como Silvio Rodríguez, César Isella, Luis Advis, Víctor Jara, Violeta Parra, Pablo Milanés y Astor Piazzolla en su serie de discos Para mis amigos.
Pin Pon
Pin Pon es uno de los personajes infantiles más anclados en la memoria colectiva chilena. Creación del actor Jorge Guerra, el niño con cuerpo de algodón que se lava la carita con agua y con jabón fue protagonista del primer programa de la TV local dirigido a preescolares, emitido entre 1965 y 1974 y luego repuesto entre 1991 y 1992. Acompañado por Valentín Trujillo en el piano y con arreglos musicales y composiciones de Vittorio Cintolesi, el muñeco popularizó una serie de melodías como "Método", "Mi lápiz" y la propia "Pin Pon", que se instalaron en el cancionero infantil chileno más allá de la propia carrera actoral de su creador. Jorge Guerra murió en Santiago en 2009, tras haber llevado a su personaje por escenarios de Chile, Ecuador, Cuba y Europa, pero el recuerdo, la figura y las melodias de Pin Pon permanecen en la memoria de generaciones.
Capitán Memo
Aunque su rostro no sea el de un músico reconocible al instante, Juan Guillermo Memo Aguirre ha hecho famosas en toda Hispanoamérica sus canciones para programas infantiles. Durante décadas de trabajo en Estados Unidos, el chileno llegó a musicalizar las versiones en castellano de series animadas de enorme popularidad en los años ochenta, tales como La abeja Maya, El festival de los robots y Capitán futuro. Con sus canciones sencillas y de eficaces melodías, Aguirre es un músico inscrito en la memoria infantil de gran parte de los adultos de hoy, y cuyas esporádicas presentaciones en vivo confirman su enorme aunque atípico alcance. Su oficio, sin embargo, excede ese campo y lo inscribe como un prolífico compositor de canciones, jingles y cortinas televisivas.
Los Hermanos Arriagada
Para la historia del bolero chileno, Los Hermanos Arriagada son quienes popularizaron en ese ritmo la gran canción del compositor Armando González Malbrán, "Vanidad", originalmente escrita como un foxtrot lento (o slowfox). Pero en el recuerdo de los seguidores de la canción romántica se cuentan como imprescindibles también sus versiones para “Poema”, “Sigamos pecando” y la traducción de “Nathalie”, la famosa canción del francés Gilbert Becaud. Un canto de tres voces al unísono apoyado en sobrios pero imaginativos arreglos orquestales fue parte de la marca de un conjunto que probablemente consiguió más difusión fuera de Chile que en su propio país, y que encontró un modo diferente de presentar lo que en los años sesenta era casi un subgénero: el de los boleros a trío.
Los Hermanos Bustos
Si en los años '30 la música de México se instaló para siempre en el gusto popular nacional gracias a los mariachis y rancheras difundidos por las películas, en los '60 la llegada de los corridos norteños fue una segunda revolución mexicana en Chile. Y sus caudillos fueron Los Hermanos Bustos. Vigente desde 1965, éste es el grupo chileno más longevo del estilo, el pionero en tocar y grabar aquí corridos con guitarra y acordeón y en elevar el género a cumbres de popularidad similares a las del bolero, el vals peruano o la cumbia, como lo prueban una discografía de más de cuarenta grabaciones y éxitos como "La carta número 3", "La de la mochila azul" o la cumbia "Morena de quince años".
Nadie
El pop preparado entre tres hermanos españoles fue el eje de Nadie, una de las bandas del llamado «boom pop» de los años ochenta en Chile, que pese a publicar sólo un disco y disolverse para nunca más volver (o casi) consiguieron ubicar en radios hits recordados por varias décadas. Además del trabajo junto al grupo, es importante destacar que la cantante Shia Arbulú fue también la primera vocalista de La Ley, antes de la llegada de Beto Cuevas al fundamental conjunto pop chileno. El año 2013 un concierto los llevó a reunirse, y desde entonces han tenido un segundo aire en su vida como grupo.
Mauricio Clavería
El trabajo junto a La Ley ha difundido el trabajo de Mauricio Clavería por todo el continente, pero el baterista acumula en su currículo otras aventuras musicales de más discreta proyección, y supo orientarse en una interesante continuación musical en los años de pausa del trabajo de esa banda, entre 2005 y 2014, que incluyó la colaboración con bandas mexicanas como Los Concorde y Fobia. Instalado en México como sede de residencia y trabajo durante las últimas dos décadas, el baterista mantiene lazos permanentes con la comunidad musical chilena, lo cual explica la noticia de su incorporación a la banda Saiko, anunciada a mediados de 2019.
Silvia Urbina
La más importante de las fundadoras del grupo Cuncumén junto al cantante y compositor Rolando Alarcón es Silvia Urbina. Parte de la primera alineación de ese conjunto de proyección folclórica a contar de 1955, ella se mantuvo en el grupo hasta 1961, época en la cual desarrolló además el conjunto paralelo de los Cuncumenitos en el que aplicó su oficio de educadora en la formación de niños dedicados al folclor chileno. Cantó y grabó discos a dúo con músicos como Rolando Alarcón y Patricio Manns, y luego se mantuvo activa en diversos escenarios folclóricos. En octubre de 2004 recibió el Premio Nacional de Folclore que entrega el Sindicato de Folcloristas y Guitarristas de Chile, en reconocimiento a su cuarenta años de trabajo como investigadora y profesora.
Jovina Pereira
Cantora, autora, poeta popular, arpista e intérprete de guitarra traspuesta, Jovina Pereira Pereira es conocida en Constitución como "La voz del mar". Se formó en la vida campesina en su más amplia y profunda dimensión, en el sector rural de Empedrado, cerca de Constitución. Allí vivió con su madre y su abuela cantora de trillas y fiestas populares del campo, quien le legó a Jovina Pereira el amor por el canto y la vida rural. En esa vida matriarcal aprendió secretos de la tierra, fue agricultora de autosustentación, intercambió productos en trueques y su vida transcurrió montada a caballo. A los siete años escuchó cantar a Violeta Parra en la radio y consolidó así un amor por el canto. A los diez años se trasladó a Constitución para comenzar sus estudios escolares y allí desarrolló la actividad musical desde joven, cantando en conjunto folclóricos y coros. Con uno de sus conjuntos más importantes, Voces del Mar, llegó a editar dos discos, y luego como solista publicó el álbum A Violeta (2017), grabado junto a su hijo arpista Raúl González con motivo del centenario de su natalicio, y Quisiera morir cantando (2025).
Arturo Millán
Aunque Arturo Millán es una de las figuras que con frecuencia actuaron en la televisión chilena de los años ’70 y ’80, ya entonces tenía edad para traer mayor experiencia a cuestas. Se inició en los años ’50 como cantante de la orquesta de Izidor Handler. Para entonces era profesor normalista, nacido en Chillán, y fue contemporáneo de la generación gloriosa de cantantes de bolero chileno que incluye a Lucho Gatica, Antonio Prieto y Luis de Castro. Durante su carrera grabó canciones de éxito como "Mi amigo Pedro", "Yo tengo fe" y sobre todo "Mi papá, mi amigo", y fue parte de la generación de músicos que pasaron de la radio a la televisión a comienzos de los ’60. Actuó en Argentina, Perú, Venezuela y España, donde en 1960 ganó el Festival Internacional de la Canción de Benidorm, y obtuvo en dos ocasiones el primer premio en el Festival de Viña, además de ganar en el certamen de 1962 el segundo y el tercer lugar de modo simultáneo. Socio fundador y emérito de la Sociedad del Derecho de Autor, murió el 6 de junio de 1996 a causa de un cáncer, a los 68 años, poco después de haber lanzado los discos Que no se nos vaya el amor (1994) y Por siempre gracias (1995), con motivo de sus 45 años de carrera.