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Santiago del Nuevo Extremo

Dos momentos de la historia musical chilena se encuentran en Santiago del Nuevo Extremo. El grupo comenzó entre 1977 en circuitos universitarios, con un sonido acústico centrado en la guitarra, y terminó experimentando con teclados y saxos, casi una década después. Fundamentales en los circuitos antidictatoriales, el grupo llegó curiosamente dos veces al Festival de Viña del Mar y dejó varios clásicos de ese tiempo, como "A mi ciudad" o "Simplemente". Tras la edición de tres cassettes, en 1986 se disolvieron y todos sus músicos siguieron activos por separado. A partir de 1998, sin embargo, el grupo se reunió, en un proceso que ha tenido recesos, pero que mantiene saludable el mismo espíritu inquieto que los distinguió en sus primeros años.

Antonio Contreras - El Torito de Collipulli

Antonio Contreras, El Torito de Collipulli, es uno de los hombres en los que confluyen los múltiples oficios del canto a lo poeta. Cantor a lo humano y lo divino, poeta popular y payador, también es gestor del Encuentro Nacional de Payadores de Portezuelo, en Chillán, y además de participar en grabaciones compartidas con otros payadores tiene en Poeta, guitarra y canto (2002) un disco propio hecho de canto a lo humano y lo divino.

Arlette Jequier

No sólo su nombre y presencia frente al micrófono del grupo experimental, rockero y subversivo Fulano marcó una línea de música en dictadura. También fue el enfoque vanguardista que Arlette Jequier le dio al canto popular el que instauró toda una escuela musical desde el underground. Ocurrió desde mediados de los ‘80, cuando el sexteto apareció por primera vez en universidades y subterráneos con esta joven cantante, y también en las décadas posteriores cuando dos generaciones de voces femeninas encontraron en Jequier un sello musical y una inspiración absoluta. Independizada después de 30 años, Jequier abrió otra rama del canto cuando inició su camino solista con una propuesta que ella definió como "la música de lo impermanente", representada en las canciones de su primer disco, Aire (2018).

Gufi

Con una historia excepcionalmente atribulada, Gufi ha sido una banda con un valioso empeño de supervivencia. Si bien nació como el proyecto de un par de productores, hoy se asienta como una banda autónoma, asociable al punk-pop. Sus publicaciones en largaduración han sido espaciadas, aunque el grupo presenta constantes singles (destacan, entre ellos, "Eso es todo lo que soy", "Paul" y "Por ella"). El más serio quiebre en la historia de Gufi, motivado por la muerte de un integrante, dio vida a los también exitosos Tronic.

Natacha Montory

Natacha Montory es ejemplar de la llamada "nueva ola del jazz" de mediados de los 2000. Como solista reorganizó a su modo elementos provenientes del swing, el canto popular y la imaginería del teatro y junto a otras figuras emergentes de su generación como Regina Crisosto, Renata Carrasco, Consuelo Schuster o Paz Court, fue parte activa de cierto pop "elaborado". Pero su interés en repertorios de bolero y bossa nova también la mostraron como estilista de canciones melódicas.

Paillal

Paillal es al mismo tiempo un nombre heredero de los primeros conjuntos de proyección folclórica de los años '50 y '60 como Millaray y Cuncumén y un eslabón con seguidores recientes en la misma tradición como Rhailén y Taller Calahuala. Definido como un grupo de cantores y bailarines populares, es dirigido por su fundador, el investigador Osvaldo Jaque, con el propósito de recopilar, estudias y difundir el patrimonio tradicional chileno.

Elías Zamora

Elías Zamora, conocido como tío Elías, fue el baterista de los grupos porteños La Isla de la Fantasía y Los Paleteados del Puerto. Se le considera uno de los pocos músicos que con sólo tres platillos, un bombo, una primera caja y una segunda caja armónica de madera de fabricación propia, implementó una pequeña maquinaria de percusión para cuecas, tonadas, valses peruanos, boleros, corridos, foxtrot y en general a los principales géneros de música popular del siglo XX. En sus investigaciones en busca de una batería chilena, Manuel Páez determina a Elías Zamora como uno de los tres nombres fundamentales en esta definición, en su caso desde la música popular porteña y el folclor urbano.

Marcelo Aedo

En el tránsito desde la música de raíz folclórica asociada al movimiento del Canto Nuevo hasta los experimentos electroacústicos de la música de fusión, existe un solista tan interesante como Jorge Campos. El bajista eléctrico Marcelo Aedo tal vez no haya sido tan conocido como el pivote del Congreso contemporáneo, pero llegó a construir su propia identidad en las cuatro (o cinco) cuerdas desde la multimilitancia como sesionista y hasta el protagonismo solista.

Lalo Parra

Tío Lalo para los sobrinos y cercanos, Eduardo Emeterio Parra Sandoval de nacimiento, Lalo Parra es parte de la primera y famosa generación de la familia Parra, cuarto hermano de la casa luego de Nicanor, Violeta e Hilda, y mayor que Roberto, Lautaro, Elba y Óscar Parra. Cantor, guitarrista, autor y compositor, durante su vida difundió un repertorio de cuecas choras, jazz guachaca y valses tradicionales acunado en la familia y aprendido en más de ocho décadas de historia. Entre todos sus hermanos fue quien más mereció el nombre familiar de tío, ya no sólo de parte de sus sobrinos originales, sino de todo el público que encontró en él un símbolo de experiencia popular chilena.

Murciélago

Murciélago es el segundo proyecto del productor y músico Mariano Pavez, que a casi dos años  terminar con su primer grupo, EM 3,14, inició un cuarteto con mayor vocación rockera. Músicos que luego han pasado por varios proyectos, como Cler Canifrú y Leo Fonk, lo secundaron en Murciélago, que tuvo algunas presentaciones en vivo, y editó el extenso disco Eclipse, con 18 canciones, y el sencillo promocional “Dame más”. Editado por Feria Music, y con una nueva versión de “El templo del placer”, el disco es el único testimonio de la banda, cuyo final quedó sellado el 2012, cuando su inquieto líder anunció el primer disco solo como Mariano Pavez: 12 lunas.

Jano Soto

Dos discos personales de su primera etapa en el pop, y la dirección musical para una versión moderna de La pérgola de las flores, hicieron de Jano Soto (Alejandro Kemp) una de las primeras figuras en la escena de mediados de los años '90 que gozó del apoyo de los sellos multinacionales. Canciones suyas como "Debajo de la lluvia" o "La luz del cuerpo", editadas en 1995, se recuerdan a nivel masivo, aunque "Perdido en el espacio" y "El último vuelo" acreditan en Jano Soto un mayor alcance compositivo poco después.

Valdivia

Como solista y en el trío Pebre fue afirmando su cantautoría el ingeniero Andrés Valdivia, una de cuyas distinciones iniciales fue el aprovechamiento de medios de distribución online que luego se volverían la norma entre músicos independientes.

Anarkía Tropikal

Encapuchados, barricadas, policías, el Papa y el mismo Satán son motivos y protagonistas frecuentes que entre otros aparecen por las canciones de Anarkía Tropikal, el más caótico de los grupos de cumbia de su época. Encapuchados ellos también, sus integrantes  salieron a la luz en 2006 incorporando a la fiesta sus letras contra la iglesia, la ley y el orden, al son de ritmos que van del sound y la cumbia villera hasta el rock y el metal. «Kreemos en ke la músika y el arte en general es una herramienta de lucha en kontra del kapital, el estado, la religión institucionalizada, el fascismo mental y polítiko y tantas otras basuras ke nos impone este sistema neoliberal», es sólo el comienzo de su público manifiesto.

LaKut

LaKut es otra Central Unitaria de Trabajadores. En estricto rigor LaKut es especial y muy distinta porque representa una sigla deformada cuyo significado es Konfusión Unitaria de Transformistas o en su defecto, Konfusión Unitaria Transformista. Esto explica el hecho de que los músicos del sexteto hicieran sus primeras apariciones en vivo a mediados de los años 2000 disfrazados de mujer. LaKut se aglutinó como ensamble de improvisación libre compartiendo en su discurso elementos provenientes del rock y del jazz que quedaron registrados en LaKut (2007).

Camilo Fernández

Su trabajo en radio, televisión, prensa y sellos disqueros explica la definición de Camilo Fernández como uno de los nombres con más influencia acumulada en el desarrollo de nuestra industria musical. A partir de la década de los cincuenta, el productor se asoció de modo sucesivo a algunas de las figuras significativas del canto en Chile; contribuyendo con su gestión al fortalecimiento de, sobre todo, la Nueva Ola, el neofolclore y la temprana Nueva Canción Chilena. Su historia es como la de muchos productores que, en Chile y el extranjero, supieron ver en determinados artistas un potencial comercial, y que fortalecieron su influencia a través de un olfato excepcional para anticiparse a las modas y convertir la música en un buen negocio.

Diapasón Porteño

No son muchas las agrupaciones chilenas con la tradición de un instrumento —y no la de un repertorio— como brújula de trabajo, y Diapasón Porteño destaca por esa excepcionalidad y por la libertad con que la asumen. Así, sus grabaciones y colaboraciones abarcan el trabajo con tonadas, tango, boleros y cuecas. El extendido oficio musical de sus integrantes ha ganado la confianza de intérpretes tan reconocidos como Ángel Parra, Cecilia Echenique y Max Berrú, a quienes han secundado en la grabación de discos. Su objetivo ha sido, dicen sus integrantes, ejercer como «un eslabón entre los antiguos cultores de la guitarra popular chilena y latinoamericana, y las nuevas generaciones».

Prissa

Melodías, coreografías y bases electrónicas fueron los tres componentes que sumaron Francisca Villela y Javiera Mena en este dúo de pop apropiado para bailar, cantar y escuchar, y que fue una de las primeras plataformas que expusieron a la futura estrella del pop independiente, cuando ella por entonces merodeaba sus 20 años. Cuando empezaron el dúo en 2003 con el nombre de Tele-Visa, Javiera ya actuaba como solista y Francisca provenía de los grupos Canción de Amor Desea Verle y Exfiesta. En 2006 grabaron su disco debut, Ni tú ni yo, y también figuran en las compilaciones Futuro esplendor (2005) y Electric melodies: Música para una vida feliz (2005). La actuación con la que estrenaron el nombre de Prissa, en septiembre de 2006 en el subsuelo de un club céntrico santiaguino, fue también la última antes de que el dúo se disolviera por la partida de Francisca Villela a Alemania, donde tiempo después formó un conjunto pop de chilenos en ese país, llamado Samanta.

Jeannette Pualuan

El triple frente vocal del grupo pop femenino Mamma Soul tuvo sus líneas bien definidas: Moyenei Valdés aportaba el carácter soul melódico a la banda y Misti-k el ritmo hip-hop de rimas y canto. Jeannette Pualuan, compositora, autora y cantante, se ubicó en la canción de raíz latinoamericana. Fue la misma característica que una vez retirada del grupo para iniciar la ruta solista expuso en sus propias composiciones pop en el disco Salviamialma (2004).

Pier Bucci

La creación de ritmos atmosféricos por medio de programación experimental es cómo define Pier Bucci el objetivo de su búsqueda musical. El chileno se ha mantenido trabajando principalmente en solitario desde su mudanza a Alemania, en el año 2002, pero su trayectoria está ocupada también por importantes colaboraciones conjuntas, entre las que se cuentan los proyectos Skipsapiens, Monne Automne y Mambotur.

La Culebrera

La cumbia "La culebra" ha sido el motor principal de la orquesta La Culebrera, que expone un amplio y vibrante repertorio de cumbias colombianas en su colorida, dinámica y escénica propuesta de cantos y danzas, con lo que ellos denominan "el veneno tropicaliente" de esta música. Con un nítido espíritu de carnaval afrolatino, su música incluye otros ritmos del Caribe, no siempre asimilados entre el público del sur de América, como el bullerengue, el festejo y la samba. La prensa colombiana llegó a calificarlos entre las 20 mejores agrupaciones de cumbia del circuito. Su primer disco es Todos vamos a morir... (2014).