La música experimental describe las manifestaciones que están detrás de los bastidores y cuyo gesto estético trasciende más allá de los modelos de una música convencional y comercial. En un permanente desafío a las normas de creación comunes, las variantes de la música experimental se multiplican y avanzan en distintas direcciones: desde la composición docta contemporánea y los experimentos en laboratorios de sonido, hasta la improvisación libre, el ruidismo, el jazz vanguardista y la creación a través de cintas magnetofónicas y de soportes digitales, sin omitir la diversidad del arte sonoro o, simplemente, la música creada con las armas tradicionales del rock.
Animal en Extinción es el proyecto que el histórico bajista de Fulano, Jorge Campos, reorganizó en 2016 tras la traumática disolución de la banda, una de las experiencias más innovadoras no solo de la música contemporánea en Chile desde la década de 1980 sino también de los enfoques sobre la canción protesta. La nueva banda, que despliega rock progresivo, improvisación, electrónica y otras experimentaciones, tomó su nombre del último disco de su predecesor, Animal en extinción (2015), y también giró alrededor de la voz de Paquita Rivera, la cantante del grupo entre 2013 y 2015. Presentados justamente como una "banda post Fulano", hizo su estreno como quinteto con guitarra, bajo, batería, saxofones y voz en 2018 con el disco Antes y después.
Experimentaciones acústicas, improvisaciones rítmicas, paisajismos sonoros y artes mixtas describen el trabajo de esta compositora que completó una formación docta en Francia tras su experiencia inicial en Chile, como cantante cercana a influencias que fueron desde el pop y el folk hasta el jazz. Renata Anaya (conocida también como Renata Carrasco) dio un giro radical en su aproximación a la música cuando regresó a Chile, ya convertida en compositora de una avanzada música electroacústica autoral, que dio curso a través de distintos proyectos, tanto solistas como colectivos.
Formado por músicos de jazz, compositores de música contemporánea y exponentes de la improvisación, Nichunimu es un ensamble de libre pensamiento y propuesta, que explora las difusas líneas fronterizas entre el free jazz, el ruido, el minimalismo, el ritualismo y la corriente alemana del krautrock, que ha sido influencia de varias oleadas de músicos experimentales. Benjamín Vergara (trompeta), Nicolás Carrasco Díaz (sintetizador) y Matías Mardones (percusión), que han participado en la escena de las vanguardias desde la década de los 2000 (Yonhosago, LaKut, Normaldis, Cariñito 3, Ensamble Majamama, Dubitativos), integran este trío cuyo nombre hace referencia a aquello que deliberadamente no está del todo definido: "ni chu, ni mu", una expresión chilena para decir "ni lo uno, ni lo otro". Sus ideas se escuchan en el disco Un cacho de metal, un resto de vaivén (2022), que se grabó al día siguiente de su actuación en el Festival Relincha de Valdivia ese año y que fue editado por el sello de música experimental neoyorquino 577 Records.
Sobre el soporte conceptual de lo que su creador, compositor y líder (el guitarrista Ramiro Molina) llamó "jazz abstracto", el tránsito del cuarteto Fedón marcó una propuesta sonora de vanguardia desde mediados de los '90 en una escena más bien escuálida con respecto a estas categorías musicales. Una mirada alternativa al jazz "straight ahead" que por entonces practicaban conjuntos como los de Angel Parra, Pancho Molina y Cristián Cuturrufo, y que por lo demás permaneció muy oculta, tal como suele suceder con la mayoría de los proyectos de música no convencional.