Neofolklore

Fue conocido como la “nueva ola folclórica” y aunque a veces se le tildó de moda nació como una ruptura y rejuvenecimiento de los códigos de la canción chilena tradicional, sobre todo aquellos difundidos por la tonada campesina. Hacia principios de los años ‘60 se fecha la aparición del Neofolklore, como una continuidad histórica de la era de la música típica. Fue un movimiento musical de vida corta pero de notable influencia y difusión que popularizó a nombres mayores de nuestra canción y que fue el antecedente de lo que más tarde, por una ruta latinoamericanista y comprometida, concluiría la Nueva Canción Chilena. El Neofolklore trajo a Chile las formas que estaban popularizando en Argentina Los Chalchaleros y Los Huanca Huá: una relectura de la canción de raíz folclórica campesina según otras claves armónico-vocales y gran estilización de los arreglos, que se oponía a la interpretación de canciones en su estado puro como lo hacía la proyección folclórica. Lo hizo así para facilitar la difusión radial, ampliando la temática de los versos a menudo costumbristas del folclor, y alcanzando su apogeo de popularidad juvenil en 1965.

Patricio Manns

Patricio Manns ha sido una figura fundamental de la música popular chilena. Su nombre se asocia al nacimiento en Chile del género de la cantautoría, el Neofolklore, la Nueva Canción Chilena y, más recientemente, el bolero. Interpretados por él u otros músicos, ha impuesto varios clásicos del cancionero popular, incluyendo "Arriba en la cordillera", "El cautivo de Til Til" y "La exiliada del sur". Manns ha desarrollado además una prolífica carrera como novelista, ensayista y poeta. Luego de vivir en Francia su exilio y residir allí por casi tres décadas, se trasladó a Chile, donde continuó componiendo canciones y escribiendo libros.

Las Cuatro Brujas

Con la misma inspiración de Los Cuatro Cuartos, y bajo la dirección de su mismo arreglador, Luis Chino Urquidi, en 1963 nacieron Las Cuatro Brujas. Arreglando temas folclóricos, en especial de Violeta Parra, este conjunto se convirtió en la expresión femenina del Neofolklore, y llevó sus canciones a los rankings de venta y parrillas radiales. Realizaron intensas giras por Chile y el extranjero antes de disolverse a los pocos años, iniciando desde entonces una historia intermitente que nunca ha tenido la presencia mediática de su primera época. Sus versiones de temas como "Parabienes al revés", de Violeta Parra, o "Adonde vas soldado", de Rolando Alarcón, en todo caso, representan las más brillantes muestras del desarrollo vocal y musical que alcanzó en los '60 la música tradicional chilena a través del llamado Neofolklore.

Tito Fernández

Tito Fernández dice que no sabe escribir ni cantar particularmente bien, y que el escenario ha sido «una suerte de tortura necesaria: gracias a él puedo vivir, porque no sé hacer otra cosa». Sin embargo, su modestia convive con logros únicos en el desarrollo de la música popular chilena, de entre los cuales la popularidad de canciones como "Me gusta el vino" y "La casa nueva" es el más inmediato de reconocer. «El Temucano» ha sido un cantor capaz de cruzar públicos y audiencias, incluso en los períodos más divisorios de nuestra historia social reciente, tomando de la tradición folclórica aquella esencia narrativa que explicó su original razón de ser. Las canciones de Fernández son historias para escuchar con atención, y si bien nunca han querido redundar en los tópicos amorosos de la balada, transmiten un afecto entrañable por aquello que podríamos llamar nuestra identidad: el paisaje, la familia, la charla entre amigos, los brindis, la nostalgia.

Willy Bascuñán

Uno de los trabajos más importantes y reconocidos de Guillermo Willy Bascuñán ha sido el que desarrolló durante los años sesenta junto al conjunto vocal Los Cuatro Cuartos (sobre todo, por su labor en el disco Al séptimo de línea). En sociedad con Pedro Messone y Luis Chino Urquidi, el cantautor le dio ahí forma a parte de lo mejor de la corriente conocida como Neofolklore, que volvió a hacer atractiva la raíz chilena y sudamericana, de acuerdo a un trabajo vocal y de arreglos nunca antes realizado en el país. Pero el músico ha destacado también en experiencia junto a otros grupos, como solista y —sobre todo— como autor para canciones popularizadas por otros. Su aporte al respecto incluye títulos clásicos de la canción chilena, como "El solitario", "Cuando rompa el alba", "El ovejero", "Los viejos estandartes" y "Voy pa' Mendoza". El libro Historia social de la música popular en Chile, 1950-1970 destaca sus canciones como las de un autor chileno «con cierta dosis de costumbrismo en su referencia a vestuarios, oficios y modos de hablar tradicionales, pero [que] se alejan del tradicionalismo propio de la música típica y son más universales, lo que se aprecia tanto en sus rasgos musicales como literarios. Bascuñán mira el campo desde la ciudad, sin idealizarlo, transformándolo en un paisaje abierto y distante, casi impersonal. Allí sitúa a los protagonistas de sus canciones; seres solitarios que renuncian al amor por la libertad, afuerinos que cabalgan por una geografía agreste, teniendo siempre que partir».

Los de Las Condes

Los de Las Condes fue el grupo que ocupó durante la segunda mitad de los años sesenta a los destacados músicos Pedro Messone y Sergio Sauvalle, poco después de sus respectivas salidas de los grupos Los Cuatro Cuartos y Los Huasos Quincheros. El grueso de su historia, sin embargo, lo sostuvieron otros integrantes.

Los Solitarios

Los Solitarios fue un grupo de vida breve que ocupó a tres de los integrantes de Los Cuatro Cuartos luego de la primera separación de ese popular conjunto, en 1966.

Ginette Acevedo

Una vocalización profunda y con matices, ideal para la interpretación de la canción de raíz folclórica más sentimental, distingue a Ginette Acevedo desde los años '60, cuando inscribió su estilo en una exitosa apuesta por proyectar la raíz folclórica sudamericana a las grandes audiencias. Su nombre se extendió entonces por Argentina, Perú, Venezuela y México antes de que la intérprete siquiera cumpliera los 30 años de edad. Desde entonces se ha mantenida activa, sobre todo en espectáculos en vivo. Títulos como "La torcacita" y "Mujer en el tiempo" confirman su huella en la música chilena.

Francisco Flores del Campo

Francisco Flores del Campo no sólo es un autor principal de la música popular chilena. También es el más versátil. Ya en los años '30 anticipó el sueño de la carrera internacional al trabajar ocho años en EE.UU., quedó en la historia como el chileno que actuó en la mayor película de Gardel e intervino en el origen de la industria fílmica local. Luego pondría su rúbrica definitiva como compositor. Suyas son las tonadas ‘‘Mi caballo blanco’’, ‘‘Qué bonita va’’ (1964) y ‘‘Dos corazones’’ (1965), los boleros ‘‘Sufrir’’ y ‘‘Agonía’’ y su obra mayor: las canciones de la comedia musical La pérgola de las flores (1960).

Los Paulos

Aunque breve, la historia de Los Paulos registró varios hitos en los tiempos del Neofolklore. Fue el grupo de Pedro Messone cuando dejó Los Cuatro Cuartos y con él ganaron el Festival de Viña del Mar en 1966, cantando el cachimbo "La burrerita", de Sofanor Tobar. Ese mismo año grabaron su único LP con el sello RCA (aunque solo en algunas canciones con Messone).  ¡Aclamados! presentó doce canciones de compositores de ese tiempo, como Raúl de Ramón, Ángel Parra y Rolando Alarcón, y fue reeditado en CD en 1998 con en título Pedro Messone con Los Paulos. Sus mejores éxitos.  En sus filas figuró el actor de teatro Edgardo Bruna, en el registro de tenor. Aunque se presentaron en un festival en Montevideo, y en varias ocasiones actuaron en televisión, Los Paulos cerraron su historia sin alcanzar a cumplir los dos años de vida, pero dieron cuenta de una época en que el folclor estilizado repercutió en la juventud, con el Neofolklore inaugurado por los propios Cuatro Cuartos.