Música orquestada

La actividad en salones, hoteles, confiterías y boites como espacios de difusión en la era de la radiofonía y la industria del disco fueron contextos pródigos para la organización de orquestas de música popular, que desde los años '30 pondrían en escena los ritmos de moda. No se trataba de agrupaciones sinfónicas (de cuerdas), ni big bands (de vientos), sino una mezcla entre ambas especies, lo que llegó a conocerse como "orquesta Broadway" u "orquesta Las Vegas". La música orquestada, entonces, se nutrió de un amplio rango en estilos, desde el tango a la tonada, desde el swing al vals y desde los bailables tropicales a la música ligera, siempre alrededor de un director estelar y con músicos de diversa categoría en los circuitos. La llegada de la televisión sería un estadio más en la evolución de estas orquestas, que tuvieron gran exposición durante el Festival de Viña del Mar, transmitido en directo para todo el país.

Carlos Corales

A pesar de ser conocido masivamente como un músico de populares orquestas televisivas desde los años '80, la historia artística de Carlos Corales lo enviste con un título muchísimo más contundente que estas simples membresías. Corales es una de las llaves maestras en la instauración de la estética y la música psicodélica, el blues y el rock and roll en Chile desde fines de los '60, a través de su liderazgo del grupo Aguaturbia.
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