Cristián Cuturrufo

Como la gran figura del jazz surgida en los ’90, el trompetista Cristián Cuturrufo estableció su nombre y un prestigio en la escena aplicando un honesto y muy sólido revisionismo de la música bebop a través de sus grandiosas dotes de solista e improvisador. Cuturrufo supo asimilar este lenguaje venido desde Nueva York e imprimirle un carácter chilenísimo a su música, hecho que finalmente lo llevó al estrellato.

Fechas

Coquimbo - 27 de junio de 1972

Décadas

1990 |2000 |2010 |

Géneros

Grupos

Cristián Cuturrufo 2

Iñigo Díaz

Siendo niño se inició en la música en su Coquimbo natal, a través de la influencia de su padre, el acordeonista Wilson Cuturrufo, cabeza de una familia de intérpretes vinculados a las tradiciones musicales del puerto y de las fiestas populares de la región. Tras participar en una serie de agrupaciones locales, Cuturrufo comenzó una formación académica y técnica como trompetista docto en la Universidad Católica, donde integró el grupo de cámara Ensamble Gabrieli entre 1991 y 1993. Poco después, algo aburrido de la doctrina y el rigor académicos, viajó a Cuba para profundizar sus estudios de música popular, ritmos afrocubanos y jazz, inspirado en los solistas que siempre le habían quitado el sueño: Fats Navarro, Dizzy Gillespie y Arturo Sandoval.

Después de Lencina viene Cuturrufo
A su regreso fue reclutado por el saxofonista Ignacio González, quien lo integró al grupo latin jazz Motuto. Ahí se relacionó con gran parte de los músicos que seguirían a su lado durante años y a través de esta agrupación pudo calibrar su categoría como adelantado solista. En 1996 comenzó su escalada como líder de bandas, en una carrera que lo llevó a desarrollar la estructura del quinteto como plataforma ideal para la puesta a punto de sus fenomenales y altamente inflamables solos. Cuturrufo fue investido como el trompetista más rápido y ardiente desde que el jazz fuera dominado por Daniel Lencina en los ’70.

Desde 1996 dirigió sucesivos quintetos por los que desfilaron gran parte de los jazzistas de los ’90: los saxofonistas Ignacio González, Jimmy Coll y David Pérez, los guitarristas Jorge Díaz, Daniel Lencina Jr y Federico Dannemann, los bajistas Felipe Chacón, Christian Gálvez y Cristián Monreal, y los bateristas Iván Lorenzo, Carlos Cortés y Andrés Celis, entre otros. Tras debutar con Puro jazz (2000) se integró a dos bandas: el cuarteto bop Los Titulares (de Pancho Molina) y los grupos Vernáculo y Cutus-Clan, dirigidos por su hermano, el percusionista Rodrigo Cuturrufo (la primera creada como agrupación de música religiosa del culto mariano y la segunda como orquesta de boite).

Su carrera como líder de quintetos se extendió hasta bien entrados los años 2000, con la grabación de discos latin jazz (Latin jazz, 2002) y bebop (Recién salido del horno, 2003) y apariciones como trompeta solista en orquestaciones swing con The Universal Orchestra (Concierto sabor a jazz, 2004) y con El Farol Big Band (Llegando al puerto, 2006), antes de unirse al pianista de la vieja guardia Valentín Trujillo.

Junto al maestro del piano popular el trompetista adquirió una mejor posición en términos de repertorios musicales y de alcance masivo, al girar por Chile con las sesiones de duetos swing que registró con el pianista en los álbumes Jazz de salón (2004) y Villancicos (2005). Además, Cuturrufo integró un grupo consular, que se presentó como Chilejazz Quinteto, un elenco de grandes solistas de su generación (con Federico Dannemann, y Rodrigo Galarce, entre otros), que lo instaló por 30 días en una gira las Islas Británicas y con el que grabó pronto el disco de registro de esa experiencia titulado Perdidos en Londres (2004).

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Pero su regreso al jazz-funk, en todo caso, estaba predestinado, y fue entonces que Cuturrufo terminó por predominar en los círculos juveniles con incendiarias apariciones, tras la edición del disco Cristián Cuturrufo y la Latin Funk (2006) con su sexteto habitual y swing chileno (Swing nacional, 2007) junto al trombonista Héctor Parquímetro Briceño. Ese mismo año se recuerda una maratón de horas de vuelo nocturno cuando realizó siete presentaciones en una sola noche alternando dos cercanos clubes de jazz del barrio Bellavista, El Perseguidor y Miles, desde y hacia donde el coquimbano entró y salió para tocar hasta llegado el amanecer.

Durante 2009, el trompetista volvió a hacer noticia con una extensa gira por Nueva Zelanda y el Sudeste Asiático, donde puso a su poderoso quinteto de jazz y funk latinos en escenarios exóticos con una música que ya era exóstica para aquellos públicos. Cuturrufo logró críticas favorables en medios especializados con conciertos en  Indonesia, Singapur, Malasia y Tailandia. A mitad de 2009 publicó su primera antología de jazz, titulada Treinta años en trompeta y para enero de 2010 se presentó por primera vez en el Festival Providencia Jazz al mando de un ensamble multinacional de once músicos donde figuraron su colega swing  Jimmy Coll (saxo tenor solista), Claudio Rubio (saxo tenor de sección), Eduardo Peña (bajo eléctrico) y Carlos Cortés (batería).

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