Jorge Campos

En el punto de intersección que marcan el rock progresivo y la fusión latinoamericana, se ubica el bajista y compositor Jorge Campos. Como miembro de agrupaciones clave durante los últimos años del régimen militar y luego como prolífico músico solista, fue una figura reconocible y popular entre el gran público y aún más entre los seguidores de una música de mayor creatividad. Aquélla con la que Campos fue protagonista entre la generación más fuerte de cultores de la “gran fusión”.

Fechas

Santiago - 03 de mayo de 1957

Décadas

1970 |1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

Grupos

Jorge Campos

Iñigo Díaz

Se inició como bajista como resultado de una curiosa forma de pensamiento entre ciertos músicos adolescentes de los ’70: al interior de las bandas, el integrante menos dotado estaba destinado a tocar las líneas de bajo. Campos no era precisamente uno de ellos, pero fue siempre el más joven. Eso bastó para que la responsabilidad sobre el bajo eléctrico recayera en él como una obligación.

Influenciado por el rock duro primero y luego por la música de raíz folclórica, integró su primera banda entre 1976 y 1979, Argamaza, gestada al interior de la Universidad Católica. Ahí asomaron sus aprontes iniciales sobre la exploración sonora electroacústica (incentivado por el compositor Juan Amenábar) y que en el futuro serían muy significativos dentro de su trabajo solista. Luego llegaría a ser contrabajista de la Orquesta Sinfónica Juvenil, un paso fundamental al ingreso de su primera militancia importante.

Sobre el final de los ’70 comenzó para Campos la escalada en la música popular. Un largo proceso que finalmente lo iba a llevar a un sitial de referencia durante los años posteriores. Primero con el conjunto Santiago del Nuevo Extremo (1979-86), ligado al movimiento del Canto Nuevo, donde siguió aquella variante como contrabajista, además de compositor de algunas piezas progresivas (“Yo tenía una sonrisa” y “La promesa”). Luego con el sexteto de avanzada Fulano (1984-15), donde desarrolló su faceta de instrumentista experimental y compositor de canciones de crítica dura (“Sentimental blues”, “Lamentos”, “Basura”). Y finalmente, al interior del grupo Congreso (1986-06), ensamble con el que logró presencia tras sustituir al legendario bajista Ernesto Holman durante dos décadas.

La electroetnofusión
Su carrera solista, en cambio, transitó siempre en un perfil de menos exposición a pesar de que ya en 1990 trabajaba en su propio material. Debutó con un set de canciones de crítica medioambientalista, muy simples y melódicas, para La magia necesaria (1995). Sin embargo su horizonte de creación estuvo siempre vinculado a la experimentación sónica. Algo que maduró mientras alternaba en las bandas Fulano y Congreso, hasta llegar a sus álbumes Quilombo espontáneo (2000, grabado en Londres junto al percusionista Lukax Santana), Machi (2000) y La ausencia de lo sagrado (2004), donde ya aparecía con el bajo eléctrico de doble mastil al que llamó Machi. También tuvo una activa participación en el proyecto chileno-cubano Araukania Kuintet, con el álbum Araukania Kuintet, (2001) y con la gira que este mismo conjunto realizó por Italia en 2005.

En 2006, poco antes de radicarse en Londres durante dos temporadas, reorganizó su kuarteto (la K fue un sonido mapuche siempre presente en su estética) incluyendo al DJ Fat Pablo (tornamesas y loops) y una base rítmica formada por Isabela Rain (bajo) y Raúl Aliaga (batería). Con esta formación inició una gira nacional con una obra autodefinida como “electroetnofusión” que remató en un concierto en la ex Cárcel de Valparaíso. Su disco Bajos y tambores (2008) da cuenta de ese trabajo.

Fue el año más prolìfico de Jorge Campos en cuanto a publicaciones discográficas, la mayoría lanzada a través de su sello El Templo Rekords. En 2008 también aparecieron los discos Indian andean, grabado el Londres y Globalevasión, como parte de un trío formado por sus compañeros de Fulano, Jaime Vásquez y Raúl Aliaga. Al iniciar 2009 volvió a trabajar en un disco de canciones para el que regrabó sus antiguas piezas y una inédita (“Kantar”) en Campos de Chile. , un álbum cuya publicación, sin embargo, quedó suspendida.

La fábula y la fantasía
Campos retomó su trabajo en la experimentación más dura con su kuarteto, y estableció un nuevo lenguaje sónico a través del instrumento especial que diseñó en el pueblo alemán de luthiers de Markneukirchen. Se trataba de un innovador bajo eléctrico que le permitió escuchar el “nota fantasma” que se genera cuando se toca una nota audible cualaquiera. A través de micrónos piezoeléctrios ubicados en el clavijero del instrumento, Campos no solo amplificó ese sonido inaudible, sino pudo también trancribir la correspondencia completa de notas fantasmas asociadas a las notas reales.

En su disco doble Nu-bass (2013), desarrolló esta propuesta con composiciones en una línea de rock experimental, fusiones contemporáneas y una poética de contenido de protesta social. Ese trabajo coincidió además con el regreso de Fulano, coliderado ahora junto a Cristián Crisosto —el otro miembro fundador superviviente—, y un elenco completamente renovado, que incluyó a la cantante Paquita Rivera en lugar de la retirada Arlette Jequier.

Nuevas composiciones aparecieron en el repertorio, como “Fábula y fantasía”, neoclásico suyo para el disco Animal en extinción (2015), que sin embargo fue un redebut y una nueva despedida de la banda. Tras su publicación y por desaveniencias entre Campos y Crisosto, dejó de tocar. En paralelo, el bajista lideró una serie de rescates patrimoniales a través de El Templo Rekords, que editó antiguas actuaciones tanto de Fulano como de Santiago del Nuevo Extremo.

Jorge Campos fue un nombre dentro de la música de fusión, a la que llegó desde el rock como una alternativa a la propuesta de su similar Pablo Lecaros, orientada desde el jazz. Se convirtió de paso en el músico que consolidó la fisonomía iniciada por Holman para una línea completa de bajistas eléctricos que vieron en él, el modelo a perpetuar.

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