Jorge Campos

Ícono ineludible del bajo eléctrico activo desde los tiempos de la vanguardia del rock fusión, Jorge Campos ha sido un aguerrido y erudito solista a la vez que un cultor de las músicas de protesta. En el punto de intersección que marcan el rock progresivo y la fusión latinoamericana, se ubica Campos, quien demostró su potencial como integrante de agrupaciones capitales en los años finales de la dictadura: Fulano (1984) y Congreso (1986). Luego, como nombre propio, fue una figura reconocible y protagónica de la "gran fusión".

Iñigo Díaz

Se inició como bajista como resultado de una curiosa forma de pensamiento entre ciertos músicos adolescentes de los '70: al interior de las bandas, el integrante menos dotado estaba destinado a tocar las líneas de bajo. Campos no era precisamente uno de ellos, pero fue siempre el más joven. Eso bastó para que la responsabilidad sobre el bajo eléctrico recayera en él casi como una obligación.

Influenciado por el rock duro primero y luego por la música de raíz folclórica, integró su primera banda entre 1976 y 1979, Argamaza, gestada al interior de la Universidad Católica. Ahí asomaron sus aprontes frente a la exploración sonora electroacústica (incentivado por el compositor Juan Amenábar) y que en el futuro serían significativos dentro de su trabajo solista. Luego llegaría a ser contrabajista de la Orquesta Sinfónica Juvenil.

Sobre el final de los '70 comenzó para Campos la escalada en la música popular. Un largo proceso que finalmente lo iba a llevar a una posición de referencia durante los años posteriores. Primero con el conjunto Santiago del Nuevo Extremo (1979-86), ligado al movimiento del Canto Nuevo, donde siguió como contrabajista, además de compositor de algunas piezas de cierto carácter progresivo ("Yo tenía una sonrisa" y "La promesa"). Luego con el sexteto de avanzada Fulano (1984-15), donde desarrolló su faceta de instrumentista experimental y compositor de canciones  ("Sentimental blues", "Lamentos”, “Basura"). Y finalmente, al interior del grupo Congreso (1986-06), agrupación con la que logró presencia tras sustituir al legendario bajista Ernesto Holman durante dos décadas.

La electroetnofusión
Su carrera solista, en cambio, ha transitado siempre con menos exposición a pesar de que ya en 1990 Campos trabajaba en su propio material. Debutó con un set de canciones de crítica medioambientalista, para el disco La magia necesaria (1995). Sin embargo su horizonte de creación estuvo siempre vinculado a la experimentación sónica. Algo que maduró mientras alternaba su trabajo musical con Fulano y Congreso, hasta desembocar a sus álbumes Quilombo espontáneo (2000, grabado en Londres junto al percusionista Lukax Santana), Machi (2000) y La ausencia de lo sagrado (2004), donde ya aparecía con el bajo eléctrico de doble mastil al que bautizó Machi. También tuvo una activa participación en el proyecto chileno-cubano Araukania Kuintet, con el álbum Araukania Kuintet, (2001) y con la gira que este mismo conjunto realizó por Italia en 2005.

En 2006, poco antes de radicarse en Londres durante dos temporadas, reorganizó su kuarteto (la K fue un sonido tomando desde el mundo mapuche siempre presente en su estética) incluyendo al DJ Fat Pablo (tornamesas y loops) y una base rítmica formada por Isabela Rain (bajo) y Raúl Aliaga (batería). Con esta formación inició una gira nacional con una obra autodefinida como "electroetnofusión" que concluyó en un concierto en la ex Cárcel de Valparaíso. Su disco Bajos y tambores (2008) da cuenta de ese trabajo.

Fue uno de los años más prolíficos para Jorge Campos en cuanto a publicaciones discográficas, la mayoría de ellas a través de su sello El Templo Rekords. En 2008 también aparecieron los discos Indian andean, grabado el Londres y Globalevasión, como parte de un trío formado por sus compañeros de Fulano, Jaime Vásquez y Raúl Aliaga. Al iniciar 2009 volvió a trabajar en un disco de canciones para el que regrabó antiguas piezas y la inédita "Kantar", en el álbum Campos de Chile, cuya publicación, sin embargo, quedó suspendida.

La fábula y la fantasía
Campos retomó su trabajo en la experimentación más dura con su kuarteto, y estableció un nuevo lenguaje sónico a través del instrumento especial que diseñó en el pueblo alemán de luthiers de Markneukirchen. Se trataba de un innovador bajo eléctrico que le permitió escuchar la "nota fantasma" que se genera cuando se toca una nota audible cualquiera. A través de micrófonos piezoeléctrios ubicados en el clavijero del instrumento, Campos no solo amplificó ese sonido imposible de escuchar , sino que transcribió también la correspondencia completa de aquellas notas fantasmas asociadas a las notas reales.

En su disco doble Nu-bass (2013), desarrolló esta propuesta con composiciones en una línea de rock experimental, fusiones contemporáneas y una poética de contenido de protesta social. Ese trabajo coincidió además con el regreso de Fulano, coliderado ahora junto a Cristián Crisosto —el otro miembro fundador—, y un elenco completamente renovado que incluyó a la cantante Paquita Rivera en lugar de la ya retirada Arlette Jequier.

Nuevas composiciones aparecieron en el repertorio, como "Fábula y fantasía", neoclásico suyo para el disco Animal en extinción (2015), que sin embargo fue un redebut y una nueva despedida de la banda. Tras su publicación y por desaveniencias entre Campos y Crisosto, dejó de tocar. En paralelo, el bajista lideró una serie de rescates patrimoniales a través de El Templo Rekords, que editó antiguas actuaciones tanto de Fulano como de Santiago del Nuevo Extremo, pero en 2019 hizo un debut formal con una banda sacada desde las cenizas de Fulano: Animal en Extinción, que tomó su nombre, justamente, de ese disco de la despedida. Es otra etapa en la historia de Jorge Campos como solista, experimentador y compositor, con el amplio repertorio propio que escribió para ese primer disco, Antes y después (2019).