Cristián Heyne
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Discos

Cristián Heyne

Un trabajo extenso y sin interrupciones en proyectos musicales propios y ajenos ha convertido a Cristián Heyne en un compositor y productor respetado, con logros en géneros disímiles y una llamativa lista de encargos. Pese a su crédito en discos de nombres populares, Heyne no ha abandonado hasta ahora el desarrollo de un exigente rock eléctrico en su propio proyecto, Shogún. Ha dirigido los sellos independientes Luna y Música del Sur.

Cuando, hacia mediados de la primera década del siglo XXI, la música independiente dejó de ser un nicho marginal de trabajo y se convirtió en el cauce principal para la muestra de música joven, Heyne supo asociarse a algunos de los principales nombres de ese nuevo movimiento creativo, con trabajos de producción para discos de Pánico, Javiera Mena, Fernando MilagrosÁlex Anwandter y Gepe, entre otros. Pese a la diferencia de estilos, en cada una de sus producciones se repiten ciertas marcas de valor: estribillos firmes, concisión de recursos y arreglos de gran vuelo para composiciones elegantes y ambiciosas en su alcance pop.

Fechas

Santiago - 13 de enero de 1973

Décadas

1990 |2000 |2010 |

Géneros

Grupos

Marisol García

Bandas y producciones
Su título profesional es de periodista, pero nunca llegó a ejercer propiamente la carrera, pues ya a los 16 años estaba ocupado informalmente en la música (oficio en el cual ha sido un persistente autodidacta). Su primera banda fue Christianes, un trío que cosechó elogiosos comentarios durante sus ocho años de existencia y que en el estupendo Ultrasol (1995) sintetizó, entre otros elementos, las principales influencias de Heyne por entonces: la electricidad densa e imaginativa de The Cure, y la delicadeza en capas de Cocteau Twins.

Mucho antes de la disolución de su sociedad con Cristián Arenas y Evelyn Fuentes, en 1997, el músico presentaba Shogún como una variante experimental. Pese a que se definió inicialmente como una banda, Shogún es en rigor el proyecto solista de Heyne, quien ha compuesto y producido todos los discos bajo ese nombre, y a quien debe considerarse el único responsable del sonido de intensa electricidad y destemplada emoción que ha llegado a caracterizarlo, por completo ajeno a las pretensiones masivas. Sus apariciones en vivo son escasas, y Heyne hizo una considerable excepción a su disgusto con los recitales cuando acompañó a Carlos Cabezas como bajista en los conciertos de promoción de su disco El resplandor (1997).

Es como productor que Heyne ha aprendido a interesarse en las dinámicas de la música orientada a radios y listas de venta. Desde su primer trabajo para el grupo independiente Justine (el single “En el jardín”, de 1997), la posterior diversidad en su lista de colaboraciones es una sólida prueba de su desprejuicio. Se incluyen allí trabajos para baladistas (Luis Jara, Daniel Guerrero, remezclas de Enrique Iglesias), bandas pop y rock (Javiera y Los Imposibles, Malcorazón, Venus, Glup!) y propuestas atribuibles al mundo independiente (Luna in Caelo, Javiera Mena, Pánico, Chinoy).

En la nueva etapa de trabajo abierta por la digitalización de la música y la distribución online, Heyne se consagró como el nombre más solicitado para la producción de discos chilenos asociables al pop. Se cuentan, entre estos, muchos de los títulos clave de la cantautoría chilena del nuevo siglo: Esquemas Juveniles, Mena y Otra era (Javiera Mena); AudiovisiónGP y Estilo libre (Gepe); Música, gramática, gimnasia (Dënver); Rebeldes (Álex Anwandter); San Sebastián y Nuevo Sol (Fernando Milagros); Panal y Mala madre (Camila Moreno).

En asociación
Las bandas sonoras para las películas Los debutantes y Se arrienda (y una participación parcial en la de Machuca) se cuentan entre sus trabajos para cine. Y entre sus encargos en sociedad más comentados están los que a partir de 1999 emprendió junto a Koko Stambuk. Los discos concebidos por la dupla «Packman» para Supernova y Stereo 3 resultaron fenómenos de venta pop, y legitimaron un modo de trabajo musical hasta entonces recelado por un circuito que suele defender con cierto fundamentalismo la línea divisoria entre música y comercio.

En una revista, Heyne fue calificado como «uno de los artistas más contradictorios del panorama musical en Chile», y el músico no pretende aclarar por ahora la confusión. Durante varios años, su socio musical fue el baladista Daniel Guerrero, con quien trabajó en discos para Luis Jara, Pali y la serie animada infantil Villa dulce; siempre bajo la chapa Kanguro. Hacia 2017, otra sociedad, esta vez con la artista Begoña Ortúzar, dio a conocer un EP trabajado bajo el nombre Tormenta.

 

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El trío romántico abre su itinerario el 14 de diciembre con un concierto en Valdivia. Seguirán en Puerto Varas, Casablanca, Panquehue, Maullín, Curacaví, Quintero y Papudo, entre otras localidades. Con miras a su nuevo álbum, titulado Natalino vivo, el grupo liberó además la balada “No volveré a caer”, del autor curicano Lenny Zing.

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