Christianes

Un único disco le bastó a Christianes para quedar inscrito entre lo más interesante que sucedió con el rock chileno de los años noventa. Poco amigos de la exposición, cobijados en un sonido riguroso y profundo, sus integrantes no lograron acomodarse del todo a la inesperada fama que les trajo el single “Mírame sólo una vez”.  El suyo fue un cruce inusual entre los mundos alternativo y masivo que entonces sostenían la dinámica musical en Chile, y permitió entre otras cosas dar a conocer el trabajo de Cristián Heyne, quien luego destacaría como cotizado músico y productor.

 

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Años

Santiago, 1989 - 1997

Décadas

1990 |

Géneros

Christianes

Integrantes

Cristián Heyne, bajo y programación (1989 – 1997).
Christian Arenas, guitarra y voz (1989 – 1997).
Juan Carlos Oyarzún, guitarra y voz (1990 – 1992).
Evelyn Fuentes, voz (1992 – 1997).

Marisol García

Antes y después de Evelyn
La banda comenzó como el proyecto de dos amigos adolescentes, pues Heyne y Christian Arenas tenían 16 años de edad cuando se presentaron por primera vez en vivo, en junio de 1989. Entonces no hubo más que versiones suyas para temas de The Cure, pero con el tiempo, y tras la incorporación de Juan Carlos Oyarzún, el grupo fue avanzando en la composición de melodías, uno de los pilares de su sonido. Además de sus gustos musicales en común, los unía una interpretación inusual del trabajo rockero, vinculada a la planificación rigurosa de cada concierto y grabación. Su agenda en vivo era la que permitía el Santiago de principios de los años noventa: escasa y en lugares de lamentable amplificación. Pero el grupo comenzó a interesar a jóvenes identificados con la estética dark, y que por entonces también seguían a bandas como Lucybell o Luna in Caelo. La salida de Oyarzún, en 1992 —el músico sería más tarde parte de Justine—, situó a Heyne y Arenas frente a la disyuntiva de asumir la composición y encontrar un nuevo cantante. Su elección determinaría radicalmente su sonido de ahí en adelante.

Frente al micrófono ubicaron a Evelyn Fuentes, una estudiante de danza sin experiencia en el canto, y con un estilo de interpretación inspirado en el de la baladista Jeanette. El contraste de estéticas resultó en un sonido atractivo, y que coincidió con el que en Europa ensayaban por entonces bandas asociadas al noise y el llamado dream-pop: distorsión de guitarras, efecto sobre efecto, y adelante la voz aguda de una mujer de canto evocador.

Su primera grabación en difundirse radialmente fue “Sol”. Más tarde, lograron incorporar a la banda sonora de la teleserie “Top secret” otras cuatro canciones. Cuando, hacia 1995, la filial chilena de EMI emprendió su “Proyecto de Nuevo Rock Chileno”, la incorporación de Christianes a su catálogo fue una decisión natural.

El grupo alcanzó a trabajar sólo un álbum, aunque el cuidado puesto en la grabación daba para creer que se trataba de una banda con larga experiencia. «Sabíamos a dónde ir. En el disco no hay nada al azar», explicaron luego. Ultrasol apareció el segundo semestre de 1995 y lanzó de inmediato a radios el single “Mírame sólo una vez”, una conjunción de electricidad y violines sobre la cual la voz de Evelyn sonaba como la de un ángel. No había costumbre en Chile a un sonido como ése, y Christianes se ganó graciosas comparaciones, que iban desde Mecano a las series animadas japonesas. «No es casualidad ni nos molesta. Lo que siempre hemos repudiado es que nos encasillen, pues estamos haciendo un nuevo tipo de música», respondieron. Una audición más detenida del álbum descubría vertientes sorprendentes, como por ejemplo un fuerte descanso en la distorsión de las guitarras en largos solos, y un valioso trabajo de textos casi exageradamente románticos.

Entre periodistas, la hostilidad del grupo durante las entrevistas se convirtió en un comentado recelo, si bien daba para citas graciosas, como sus periódicas bravatas (semienserio) en contra de bandas como Lucybell. Christianes ofreció contadas presentaciones en vivo, para las cuales muchas veces se apoyó en la colaboración del guitarrista conocido como Denver y en el baterista Juan Patricio Fuenzalida (Anachena). Tras la discreta difusión de los singles “Abril” y “Viento solar”, su disolución se vio acelerada por el trabajo de Cristián Heyne en una banda paralela, Shogún. Mientras el bajista ganaba prestigio como músico y productor de una diversa lista de clientes, no surgieron mayores novedades musicales de parte de Christian Arenas. Evelyn Fuentes, en tanto, volvió rápidamente al mundo de la danza del cual se había distraído durante su improvisada y aplaudida carrera de cantante. Desde mediados del 2008, la vocalista ha mostrado esporádicos recitales solistas en escenarios de Santiago.

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