Epicentro de la Nueva Canción Chilena La Peña de los Parra Epicentro de la Nueva Canción Chilena

Destruida incluso como espacio de memoria, la casona de Carmen 340 acogió en los años sesenta a los principales nombres de la música chilena de contenido social, pero fue además sede de acogida para cantautores extranjeros que luego proyectarían su nombre por el mundo, y punto de reunión social para líderes políticos, artistas y auditores atentos a un país en proceso de cambios.

Varios usos artísticos tuvo la casa de calle Carmen 340, en Santiago, antes de consolidarse como La Peña de los Parra. El registro lleva su historia originaria hasta el cantautor y pintor Juan Capra (1938-1996), quien además de vivir allí por varios años mantuvo talleres de pintura para otros artistas. Los amplios y cómodos espacios del lugar fueron sirviendo, también, para reuniones espontáneas y tertulias entre folcloristas, trovadores, pintores, escultores, poetas y estudiantes.

Pasó a ser, así, un foco estimulante de la bohemia santiaguina, al cual no tardarían en sumarse artistas de fama futura (mantuvieron allí talleres Sergio Castillo y Santos Chávez, por ejemplo). Cuando en 1964 Ángel Parra regresó de un tiempo de residencia en París (Francia), Juan Capra lo invitó a instalarse temporalmente en la casa, sin saber que al poco tiempo iba a recibir una beca para estudios de arte que lo llevaría a él a Europa.

Así, de ocupante temporal Ángel Parra pasó naturalmente a ser administrador del lugar, que no tardó en orientar hacia la dinámica de un centro de reunión artística y nocturna (con la ayuda vital de su hermana Isabel y su esposa, Marta Orrego). Nacía así La Peña de los Parra.

 

Discos editados desde la Peña de los Parra


Canciones y vino navegado
Sillas y taburetes de madera y paja, mesas bajas y cuadradas, comida chilena típica: son algunos de los recuerdos inmediatos de quienes visitaron La Peña de los Parra en sus poco más de ocho años de funcionamiento, desde abril de 1965. En jornadas nocturnas de jueves a sábado, cada visita aseguraba un espectáculo musical, frecuentemente a cargo de los administradores del lugar, los hermanos Isabel y Ángel Parra, y de sus amigos cercanos en la música: Víctor Jara, Rolando Alarcón, Curacas, Patricio Manns, Héctor Pavez, Homero Caro y Patricio Castillo.

A veces, músicos como Payo Grondona y Osvaldo Gitano Rodríguez viajaban al lugar desde Valparaíso. Se recuerdan también presentaciones de Violeta Parra. Sus hermanos Óscar y Roberto colaboraron en funciones diversas en el lugar.

En sus visitas al Chile de la UP, figuras como Atahualpa Yupanqui, Joan Manuel Serrat, Mercedes Sosa, Daniel Viglietti y Salvatore Adamo se sentaron también entre esas mesas. En septiembre de 1972, llegó por primera vez a Chile la que un lustro más tarde sería la tríada de gloria de la Nueva Trova Cubana: Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola aterrizaron en Santiago por directa gestión de Gladys Marín e Isabel Parra (quien poco antes los había conocido en La Habana), y se presentaron durante dos semanas casi a diario en el lugar, cuando su talento no tenía aún LPs solistas de registro.

 

Fotos: Antonio Larrea

 

El abandono
Tanta fuerza fue ganando el espacio que llegó a haber discos con su nombre, así como un sello discográfico asociado a DICAP, aunque de breve vida. Pero el Golpe de Estado no sólo obligó a detener para siempre su funcionamiento, sino que convirtió al lugar en foco de sospecha para los militares, quienes a partir de septiembre de 1973 la allanaron una decena de veces.

La historia del lugar bajo dictadura es básicamente de abandono, salvo por un período en que fue arrendado para instalar durante un tiempo los estudios Filmocentro (base de operaciones para algunas de las más importantes grabaciones del sello Alerce). «Grabábamos ahí, salíamos al patio, y teníamos total conciencia de la importancia del lugar en el que estábamos», recuerda Luis Le-Bert, de Santiago del Nuevo Extremo, en el libro Canción valiente.

En su retorno del exilio y con Chile en transición democrática, Isabel Parra buscó recuperar el espacio en su vocación cultural. Junto a su hermano Ángel hablaron con la Municipalidad de Santiago para inaugurar ya fuese un centro de artes como un espacio-museo de tributo a Violeta Parra.

«Nos interesa que la casona se convierta en un centro cultural abierto a la ciudadanía», confirmó el entonces alcalde Jaime Ravinet. Hubo fotos, firmas y abrazos, e incluso, reparaciones a la construcción para avanzar hacia ese objetivo.

Sin embargo, la falta de financiamiento estable dejó el proyecto sin completarse. La casona de Carmen 340 fue vendida en 2004 al PC para albergar la sede de la Fundación Gladys Marín, y luego expropiada para trabajos de ensanchamiento de la calle, durante los cuales se botó su fachada histórica. En 2008, el Partido Comunista vendió a su vez el lugar a la Universidad Raúl Silva Henríquez.

Borrada ya como sitio de memoria y alterada por completo su construcción y uso, la antigua Peña de los Parra permanece como hito para la historia de la música chilena apenas por recuerdos y testimonios, sin tampoco material audiovisual de registro que permita relatar su enorme relevancia para la cultura popular.

Marisol García

 

Ayer y hoy de Carmen 340: Foto superior: Sitio Santiago Nostálgico | Foto inferior: Comunicaciones de la Universidad Católica Raúl Silva Henríquez.

 


El lado sur de la Alameda