Héctor Pavez

Cantante, músico, bailarín y autor, Héctor Pavez es uno de los principales artistas de la música popular que desde fines de los años ‘50 se nutrió de la raíz folclórica en Chile, junto con Víctor Jara, Patricio Manns y Rolando Alarcón. Tal como la mayoría de ellos, su trabajo fue marcado por la recopilación folclórica, la Nueva Canción Chilena, la canción social, el compromiso político y la persecución de la dictadura. Chiloé fue un eje primordial en la música de Héctor Pavez a partir de su participación en el conjunto Millaray entre 1958 y 1965; de esa raíz hizo recopilaciones como la cueca “La huillincana” y “El lobo chilote” y creaciones propias como “Para bailar sirilla”. También es autor de la popular “Cueca de la CUT”, una muestra de la conciencia política que iba a motivar su activa participación en el gobierno de Salvador Allende y, después del golpe de Estado, el destierro en el que murió en París en 1975.

Fechas

Santiago - 01 de diciembre de 1932
París (Francia) - 14 de julio de 1975

Décadas

1950 |1960 |1970 |

Géneros

Grupos

Héctor Pavez chica

David Ponce

Héctor Pavez Casanova nació el 1 de diciembre de 1932, hijo de una modista y costurera y de un campesino emigrado a Santiago e iniciado en la artesanía. Su cuna fue una casa de calle Pizarro, en San Eugenio, barrio obrero poblado por industrias textiles y marcado por la presencia de la maestranza ferroviaria.

Cumplida la educación secundaria en el capitalino Liceo Amunátegui de la avenida Portales, Pavez estudió danza flamenca y entró luego a la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, donde tuvo como maestros a los profesores del Teatro Experimental de la época. De ese tiempo data su conocido alias, luego de que en un montaje de la obra ‘‘Fuerte Bulnes’’, de María Asunción Requena, hiciera el papel de un indio: a partir de entonces lo llamarían Indio Pavez. También coincidió con compañeros de generación como Delfina Guzmán, Nelson Villagra y Víctor Jara, y éste último marcó su acercamiento al folclor.

–En los inicios buscó su línea artística en muchas cosas. Lo que tenía claro es que quería estar vinculado al arte. Descubrió esta fuerza de folclor y no soltó más la guitarra –dice Héctor Gitano Pavez, su hijo. Con esa guitarra en mano, en 1957 el Indio Pavez dejó la escuela de teatro y empezó a recopilar música en viajes por la pampa salitrera, el valle central y Chiloé.

Chiloé, la CUT y la cueca brava
En paralelo a sus estudios de teatro, Héctor Pavez se había acercado en 1955 a los cursos que la investigadora Gabriela Pizarro dictaba en la Casa de la Cultura de Ñuñoa, y que originaron al conjunto Millaray en 1958. Ambos estuvieron entre los fundadores del grupo, se casaron en 1960 y tuvieron cinco hijos, Gabriela Violeta (n. 1961), Anaís (n. 1962), Valentina (n. 1963), Héctor (n. 1964) y Julieta Pavez (n. 1965).

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“Héctor era mi collera. Él tenía muy buena voz, tenía mucha llegada y desplante. Era buen intérprete”, recuerda la folclorista en el libro “Gabriela Pizarro Soto y su andar en el folklore chileno”, de Exequiel Gómez y Elda Sepúlveda. Como parte de Millaray, Héctor Pavez hizo sus primeras investigaciones profundas en la música de Chiloé.

–Por una cosa social, de machismo que había en Chiloé, mi madre puso a uno de sus alumnos más astutos, que era mi padre, a trabajar en el campo de la investigación. Como Héctor Pavez tenía un carisma alegre, era hombre y tenía otra llegada con la gente, era muy simpático, los chilotes le tomaron mucho cariño –explica su hijo. Y el propio Héctor Pavez recalca la importancia de Chiloé para su trabajo en una entrevista del periodista Óscar Vega en el diario “Clarín”, en marzo de 1973: “Chiloé es mágico. Es un pueblo creador. Conserva las más puras tradiciones del pasado. Chiloé ha marcado a fuego mi labor artística dándome una proyección”.

Su participación en el conjunto duró hasta 1965, cuando se separó de Gabriela Pizarro y empezó a grabar en solitario. Con apoyo de Rubén Nouzeilles, director artístico de Odeon, lanzó los discos Canto y guitarra y Canto popular. En Millaray ya actuaba como solista al interpretar canciones como “La huillincana” o “El pavo”, y tras dejar al grupo siguió dedicado a la recopilación y se inició en la creación. Pavez es el hombre que popularizó el vals “El lobo chilote”, de Porfirio Díaz y Manuel Andrades, el vals “La pobre loca”, de Críspulo Gándara, y la cueca “La huillincana”, del chilote Liborio Bórquez, El Cuncuna. Al mismo tiempo, ya en su primer LP escribió “Para bailar sirilla” y entre sus cuecas están ‘‘A Luis Emilio Recabarren’’ y la popular ‘‘Cueca de la CUT’’.

Su actividad era frecuente en escenarios de la época, entre ellos los de la Peña de los Parra, La Candela y la Peña Chile Ríe y Canta, asociada al programa del mismo nombre que el locutor René Largo Farías había creado en 1963 en radio Minería. El cantante fue parte de la primera gira europea de Chile Ríe y Canta en 1967, en la que el Dúo Rey Silva, Quilapayún, Patricio Manns, Silvia Urbina, Héctor Pavez y el sacerdote Fernando Ugarte actuaron durante tres meses en París, Berlín, Budapest, Roma, Madrid, Praga, Leningrado y Moscú. Y a su regreso creó el grupo Cantos y Danzas, integrado por Héctor Pavez (voz e instrumentos), su hermana Raquel Pavez (danza y coreografía) y Carlos Cabrera (danza), a quienes luego se sumarían Nelly Pavez, Helena González, Delia Muñoz, Hiranio Chávez, futuro director de Chamal, e Ignacio Nacho Chamorro.

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Foto: Fondo Pavez Pizarro

–Comienza específicamente a proyectar con más fuerza el trabajo de Chiloé. Tuvo una gran popularidad esa agrupación. En algún momento compitió artísticamente con Millaray, con Cuncumén –recuerda su hijo. Las más diversas manifestaciones del folclor llamaban la atención de Héctor Pavez. Él fue además uno de los impulsores de los tres discos que el legendario grupo de cueca brava santiaguina Los Chileneros hizo con el mismo sello Odeon a partir de 1967, como acredita Hernán Núñez Oyarce, patriarca de ese grupo, en una de las estrofas de su libro “Mi gran cueca” (2005): Fue doña Margot Loyola / y con don Héctor Pavez / y con don Rubén Nouzeilles / nuestros primeros long-plays. Y al mismo tiempo ya actuaba a menudo en actos y concentraciones políticas y sindicales.

–Cerca de la candidatura de Allende empezó a acercarse a la cosa social con más fuerza –explica Gitano Pavez–. Era artista de Salvador Allende.

El corazón y el exilio
Héctor Pavez presidió el Comité de Artistas Populares en apoyo a Allende durante campaña de la UP. En 1971 actuó junto a Rolando Alarcón con el auspicio de la Oficina de Informaciones y Radiodifusión de la Presidencia de la República, que dirigía Largo Farías. Y la aludida entrevista con “Clarín” en 1973 da luces sobre su opción política.

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Foto: Odeon

“La canción social es la más válida. El pueblo la siente como suya. Crecen los que de una forma u otra están con el folklore, comprometidos con la canción política, con el mensaje popular, llenos de sentimientos que preocupan a las mayorías”, dice. “El folklore tradicional es la veta de sustentación, pero los dolores, las angustias, la justicia social están siempre presentes en nuestro canto. Y lógicamente no podemos defender posiciones de avanzada cantando temas románticos. No podemos quedarnos en el lamento deprimido. Por eso vamos insistentemente a lo nuestro, a la canción social que trata de presentar los problemas, darles una luz (…). Y ése es el sentido de nuestro combate”.

Dos golpes vinieron a minar la salud del cantante en 1973. A raíz de problemas cardíacos que ya habían motivado una intervención quirúrgica, el 23 de julio debió ser nuevamente operado y le fue instalada una válvula en el corazón.

–Ya tenía indicios. Recuerdo que Salvador Allende, como doctor, hizo toda la dirección de esa operación. Estaba muy preocupado, lo fue a ver al hospital –explica su hijo–. De hecho fue muy terrible la pérdida de Rolando Alarcón, que murió de lo mismo (en febrero de 1973). Iban juntos en una gira de Chile Ríe y Canta. Sufrió un ataque, lo trasladaron a Santiago y falleció. Héctor Pavez era amigo entrañable con Rolando Alarcón.

El segundo fue el golpe de Estado del 11 de septiembre. Para esa fecha Pavez era además el presidente del Sindicato de Folcloristas y aún estaba convaleciente cuando se desencadenó la persecución posterior al golpe. Su grupo Cantos y Danzas se desintegró y meses más tarde el cantante partió al exilio junto a su hermana Raquel Pavez, con quien llegó a París en marzo de 1974 y se instaló en la comuna de Montreuil.

Tras reformar el conjunto con Raquel y Ramón Moncho Pavez, su hermano menor, y con Carlos Cabrera, empezó a actuar con intensidad. Escribió en la cueca “Alerta, pueblos del mundo” su denuncia del golpe contra Allende. El 1 de mayo de 1974 cantó en un acto de la confederación de trabajadores francesa. Participó como músico en la obra de teatro ¿Qué hora será en Valparaíso? presentada por el Théatre des Amandiers en Nanterre, e integró una gira europea encabezada por Hortensia Bussi, viuda de Allende.

Los recuerdos de Pavez tras esos días constan en su correspondencia con René Largo Farías, publicada en la revista “Chile ríe y canta”. “… Canté en Austria en un impresionante acto de solidaridad con el pueblo chileno. Allí habló la compañera Tencha (Bussi), que ha desplegado una actividad increíble, de enorme valor. Luego iré a Italia y Bélgica, y tengo pendiente una invitación para ir a cantar a Portugal”, escribe el 20 de septiembre de 1974.

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Foto:

–Llegó a un estado muy crítico, porque tenía que descansar, pero en Francia empezó a cantar, a moverse, a recibir a los chilenos que venían, no tomó el reposo y eso fue agravando su enfermedad. Todo esto junto a la angustia y la pena –dice Gitano Pavez. En febrero de 1975, Héctor Pavez empezó a grabar un nuevo disco, y la tarea le iba a llevar los últimos meses de vida. Tras una nueva crisis, murió a los 42 años, el 14 de julio de 1975, en un aniversario de la revolución francesa. Un grupo de exiliados chilenos como Osvaldo Gitano Rodríguez y Marcelo Coulon, según el relato del periodista Edmundo Vera, lo despidió en el cementerio Pére Lachaise, donde sus restos están hasta hoy.

Héctor Pavez dejó unas palabras escritas en la carátula de ese disco póstumo. “Estas trece danzas cantadas son del pueblo chileno. Con ella el hombre de mi patria ríe y canta. Desde el fondo de su alma junto a su vibrante alegría se mezclan el dolor en una expresión mágica. Esas danzas llegaron a Chile con los españoles pero no buscaron ser acogidas en los salones. El pueblo se las apropió y las recreó. Las ha hecho criollas, confidentes y compañeras inseparables”. Y el 11 de junio de 1975, tres meses antes de morir, escribió a Largo Farías sobre sus últimos planes. “El disco quedó hermoso. Gran foto en la carátula. Aparecerá en septiembre. Siento que mi voz y la de Chile irán por toda Europa en esas trece danzas bailadas por el pueblo”.

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