Carmen Barros

El personaje de Carmela y el seudónimo de Marianela son las dos señales más inmediatas para identificar a Carmen Barros, la actriz, cantante, dramaturga y directora de teatro reconocida por su papel protagónico en la primera versión de la célebre obra musical La pérgola de las flores (1960). Pero lejos de agotarse en ese hito, su historia se remonta a la radio, el disco y el cine chileno de los años ’40 y avanza luego por el teatro, la comedia musical y la televisión en una trayectoria con cruces frecuentes y productivos entre el canto y la actuación. Cosmopolita, su carrera ha estado jalonada desde temprano por los viajes y llega hasta marcas tan recientes como la obra de teatro unipersonal “Mi Marilyn Monroe” (2010), tras más de seis décadas de vigencia en los escenarios.

Fechas

Santiago - 07 de enero de 1925

Décadas

1940 |1950 |1960 |1970 |1980 |1990 |2000 |2010 |

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Carmen Barros

David Ponce

Vamos al Municipal, que canta Marianela
Los viajes empezaron temprano en la vida de Carmen Barros Alfonso, a raíz de las misiones internacionales desempeñadas por su padre, el militar y diplomático Tobías Barros Ortiz (1894-1995). Nacida en Santiago en 1925, pasó parte de su niñez en Lima cuando él fue agregado militar en Perú, y tras un regreso momentáneo a Chile el siguiente destino fue Europa en 1940, a causa del nombramiento del padre como embajador en Alemania.

Por esta razón Carmen Barros vivió en Berlín durante casi cuatro años, en pleno fragor de la Segunda Guerra Mundial. Para entonces la música ya tenía un lugar importante en su vida, incluso por lazos familiares. Uno de sus tíos es Diego Barros Ortiz (1908-1990), aviador militar, poeta y autor junto a Jorge Bernales, integrante de Los Cuatro Huasos, de la reconocida canción “Bajando pa’ Puerto Aysén” entre otras obras. Y ella misma ratificó pronto sus inclinaciones artísticas.

Recibió clases de piano desde niña en Perú junto a su hermano, Tobías Barros Alfonso, y mostró un interés también temprano en la ópera, reforzado por sus lecciones también durante la infancia con Gaudio Mansueto, cantante italiano avecindado en Chile. En Berlín reanudó los estudios de piano con Jenny Krause, hija de Martin Krause, quien fuera el maestro alemán de los pianistas chilenos Claudio Arrau y Rosita Renard entre otros discípulos. Y tras la ruptura de relaciones entre ambos países, un año antes del fin de la guerra la familia volvió a Chile a comienzos de 1944.

Fue entonces cuando, con diecinueve años, Carmen Barros estrenó el seudónimo de Marianela, tomado del nombre de una hija de Alfredo Molina Lahitte, célebre fotógrafo de la época, y debutó como cantante en Radio Agricultura en 1944. Fue un estreno impulsado por el periodista Santiago del Campo, quien trabajaba en la emisora y acompañó con dramatizaciones y efectos sonoros las versiones de la cantante para la canción “Lili Marleen”, melodías rusas o francesas como “Ojos negros” y “Parle-moi d’amour”, éxitos de Sinatra o de Cole Porter como “Night and day” y “Begin the begin” y boleros como “Nocturnal” o “Mía no más”, de Pedro Vargas, según recuerda ella.

–Yo estudiaba repertorio operático, clásico, pero me encantaban las canciones. Era bien ecléctica siempre en mis gustos, me gustaba el jazz, los boleros, la música internacional, las canciones francesas, las baladas norteamericanas.

También iba a debutar en el canto lírico, el cine y el disco. En 1946 asumió el rol de Marcelina en el elenco de una versión de la ópera “Fidelio”, de Beethoven, presentada en el Teatro Municipal. Fue la época de su debut fílmico, al aparecer en la película “Bajo un cielo de gloria” (1944), de José Bohr, y discográfico, con su característica radial “Amorcito mío” grabada con la orquesta de Federico Ojeda para otra película, “Música en tu corazón” (1946), de Miguel Frank, en cuyo reparto también figuran unas jóvenes Sonia y Myriam  y Cora Santa Cruz.

–Es una canción fundamental en mi debut, que se la había escuchado a Rosita Serrano en Alemania, y se llamaba “Amorcito mío”. Aparecí con esa canción en la película de Miguel Frank, “Música en tu corazón”, protagonizada por Kika (la actriz y cantante Blanca de Valdivia) y dos extranjeros que eran grito y plata: (el actor argentino) Pepe Armil y (la cantante cubana) Margarita Lecuona. Me llamó Miguel nada más para una escena en que la pareja central de la película, que era Kika con Pepe Armil, dice “Vamos al Municipal porque está cantado Marianela”.

Lo que llamaban teatro de bolsillo: el debut de la actriz
Ya iniciada en la escena, Carmen Barros recuerda a nombres como Vicente Bianchi, el trío Llanquiray y el cantante de jazz Glenn Le Roy entre los artistas con quienes actuó en radio y en los escenarios santiaguinos de La Quintrala y El Patio Andaluz, mientras en la misma época daba un concierto con repertorio de lieder en el Teatro Cervantes.

Con antecedentes como esos en 1950 fue una de las ganadoras de los primeros premios Caupolicán, otorgados por la Asociación de Cronistas de Cine, Teatro y Radio, en la categoría de cantante femenina y junto a Arturo Gatica como cantante masculino, Las Hermanas Loyola como conjunto folclórico, Raúl Gardy como compositor folclórico, Federico Ojeda como director de orquesta y Raúl Matas como hombre de radio, según consignan los autores González, Ohlsen y Rolle en “Historia social de la música popular en Chile” (2009).

Faltaba sumar el teatro a los quehaceres de radio, disco y cine a los que Carmen Barros se había dedicado en los últimos seis años. Y lo hizo también en 1950, junto a su hermano Tobías, con dos obras consecutivas presentadas en pequeñas salas del centro de Santiago: la comedia musical “Carlos y Ana” en L’Atelier, protagonizada junto al actor Lautaro Murúa y luego con Luis Alberto Heiremans, y “Anatole”, de Arthur Schnitzler, en la sala Petit Rex.

–Mi hermano empezó a trabajar con lo que llamaban teatro de bolsillo, théâtre de poche, porque no eran más de ochenta plateas. Primero tradujo una obra austríaca que habíamos visto los dos en Berlín, una obra para dos personas, muy encantadora y con música, aprovechando el inicio de la carrera de Lautaro Murúa. También la hice con Tito Heiremans cuando Lautaro partió a iniciar su carrera a Argentina. Fue mi primer rol de actriz.

Un siguiente período de viajes vino entre 1953 y 1957, tras el nuevo nombramiento de su padre ahora como embajador del gobierno de Carlos Ibáñez en Italia. Esta vez Carmen Barros se estableció también en Viena, y en sus regresos ocasionales a Chile mantuvo su trabajo musical con recitales de lieder acompañada por pianistas como Federico Heinlein, Carlos Oxley y Rudy Leman, según recuerda. Pero a su retorno a fines de esa década la estaba esperando sobre todo una incursión de lleno en la comedia musical.

Carmela en el teatro y Marianela en la TV
Existe un antecedente directo del éxito de “La Pérgola de las Flores”: dos años antes, Carmen Barros debutó como compositora en la obra “Esta señorita Trini” (1958), reconocida como la primera comedia musical chilena y creada junto al dramaturgo Luis Alberto Heiremans, en la que ella es autora de la música, con arreglos del pianista y director de orquesta Pedro Mesías.

Buena parte del mismo elenco de “Esta señorita Trini” reapareció en “La Pérgola de las Flores” (1960), la popular comedia de la dramaturga Isidora Aguirre y el compositor Francisco Flores del Campo, con quien Carmen Barros ya había grabado algunas canciones previas. En la versión original de la obra la cantante fue la protagonista en el papel de Carmela, la campesina que llega a vivir a la ciudad. Un rol que tuvo una exigencia técnica especial, según recuerda.

–Tenía que encontrar la fórmula para cantar la Carmela y que no se destacara tanto lo lírico.

“Carmen Barros hace gala de una voz clara y llena, educada pero natural, demostrando afinación precisa y hermosos agudos, logrando potencia sin llegar al grito”, es el comentario sobre su desempeño consignado en el citado “Historia social de la música popular en Chile”. Y el impacto musical de la obra quedó además reflejado en el LP La Pérgola de las Flores (1960).

La década siguiente marcó la llegada de la televisión, y la actriz protagonizó allí un nuevo encuentro entre actuación y canto, esta vez con Los Gatos, grupo que formó entre 1964 y 1968, según González, Ohlsen y Rolle, con Octavio Espinoza, pariente de los hermanos Antonio y Joaquín Prieto, además de Gonzalo Herranz y Carlos Larraín, y que actuó en el programa “El tejado musical” del canal de televisión de la Universidad Católica.

–Íbamos en vivo todos los sábado, justo antes del “Repórter Esso”, el noticiero más visto, que era conducido por Pepe Abad. El programa consistía en quince minutos en los cuales hacíamos un mini show y lo llenábamos con cinco canciones, medleys, cambios de vestuario, y con la ventaja que yo como solista también me presentaba.

Bossa nova, jazz y boleros eran algunos de los ritmos elegidos por el grupo, que al año siguiente grabó un disco con el productor Camilo Fernández. Entre 1967 y 1968 la cantante trabajó en Buenos Aires, otra vez con su hermano, en una comedia musical y en presentaciones en el programa del animador Raúl Matas en ese país. Volvió al cine en la película chilena “La casa en que vivimos” (1970), de Patricio Kaulen, y un nuevo viaje se impuso tras el golpe de Estado de 1973: a fines del mismo año partió a Nairobi, Kenia, donde trabajó como funcionaria de Naciones Unidas y también hizo presentaciones en teatros. Casi diez años iban a pasar antes de su vuelta.

Chile en su voz y Marilyn en escena
Carmen Barros regresó a Chile en 1982 y reanudó un trabajo en elencos de telenovelas que se ha mantenido hasta los últimos años, con teleseries de Canal 13 como “Los títeres” (1984), “Matrimonio de papel” (1985), “Secreto de familia” (1986), “La intrusa” (1989), “Acércate más” (1990), “El amor está de moda” (1995), “Piel canela” (2001), “Hippie” (2004) y “Papi Ricky” (2007), además de la serie “Casos y cosas de casa” (1998), del canal Chilevisión.

También volvió a grabar. Su anterior disco como solista realizado en Chile había sido el LP Regalo de Pascua, una producción propia hecha junto a Theo Van Rees y su conjunto, integrado por Theo Van Rees (piano), Fernando Doggenweiler (órgano), Milo Cabré (guitarra), Mario Bórquez (contrabajo), Enrique Orellana (batería) y Luis Meneses (maracas), según los créditos de la carátula, y con un repertorio que incluye tanto una canción principal titulada “Regalo de Pascua” acreditada a Barros y Barros, como versiones de “Lili Marleen”, “C’est si bon”, “Sous le ciel de Paris”, “Luna rossa”, “Noche de luna” y otras.

Años más tarde regresó al estudio para presentar Chile en mi voz, grabación editada por el sello Alerce con una mayoría de composiciones de autores chilenos. Carmen Barros canta ahí desde obras de Osmán Pérez Freire (“Ay, ay, ay”), Armando González Malbrán (“Vanidad”), Francisco Flores del Campo (“Niebla”), Vicente Bianchi (“No te vayas, amor”), Chito Faró (“Si vas para Chile”), Clara Solovera (“La enagüita”) y Jaime Atria (“Noche callada”) hasta Violeta Parra (“Gracias a la vida”) y Patricio Manns (“Cuando me acuerdo de mi país”), con Pedro Mesías en piano y arreglos.

“La Pérgola de las Flores” ha reaparecido en su carrera, cuando en 1996 actuó en el montaje que dirigió Andrés Pérez, esta vez en el rol de la cantante de “Tonadas de medianoche”, y cuando en 2002 se hizo cargo de una nueva versión, ahora como directora. También en 2002 estrenó el espectáculo “Sólo para grandes” junto al citado Pedro Mesías, con un repertorio de boleros y canciones como “Farolito” o “Solamente una vez” en una sociedad artística que ambos iban a renovar en varias ocasiones, hasta poco antes de la muerte del pianista en 2007.

Carmen Barros recibió el nuevo siglo con otra incursión fílmica en el largometraje “La fiebre del loco” (2001), de Andrés Wood, y sumó a su historial en el teatro su más reciente obra, “Mi Marilyn Monroe” (2010), un monólogo del dramaturgo Alejandro Goic donde encarna a sus 87 años a una Marilyn de esa edad. En los premios Altazor de 2011 el montaje obtuvo una nominación para ella como actriz y un premio para el dramaturgo Alejandro Goic como autor. En agosto 2012, con una presentación en el Festival de Teatro Nuevo León en Monterrey, México, Carmen Barros hizo el estreno internacional de esta obra en la que actúa, baila y canta, como si de paso fuera un resumen de la misma versatilidad que ha demostrado en toda su carrera.

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