Javiera Parra

Por intereses y vínculos familiares no fue sorpresivo que Javiera Cereceda Parra se decidiera a una carrera profesional en la música. Partiendo por su abuela, la universal Violeta Parra, su árbol genealógico sostiene ramas artísticas destacadísimas, que incluyen a su padre, el cantautor Ángel Parra; sus tías Isabel y Colombina; sus tíos-abuelos Roberto, Eduardo y Nicanor; y su hermano Ángel. Pese a ello, la cantante ha logrado fortalecer con los años una voz propia, de asumida vocación pop gracias a su trabajo en bandas (la más importante, Javiera y Los Imposibles) y diversas colaboraciones musicales.

Fechas

Santiago - 19 de mayo de 1968

Décadas

1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

Grupos

Marisol García

Inicios en la danza
El exilio de su padre obligó a Javiera a pasar parte de su adolescencia en el DF mexicano. El privilegiado ambiente musical a su alrededor la motivó a buscar inicialmente una variante artística en la danza, disciplina que estudió desde niña y que la ocupó a tiempo completo en la academia Espiral durante cuatro años. De modo paralelo y sin mayores pretensiones profesionales, Javiera integró primero un conjunto escolar, Silueta, junto a su hermano Ángel y el guitarrista Juan Antonio Sánchez. Se sumó más tarde a un par de grupos que a mediados de la década de los ochenta se difundían como parte del underground santiaguino, como Primeros Auxilios y Paraíso Perdido (cuna de otros músicos luego destacados en Electrodomésticos, Upa! y La Ley).

Su timbre vocal diáfano y poderoso, sin mayor instruccion formal, la distinguió desde temprano, y le permitió recibir varios encargos para grabar jingles comerciales y canciones de teleseries. Su marca más vistosa del período fue el primer lugar que consiguió junto a Pedro Foncea en la competencia internacional del Festival de Viña del Mar 1991 con “Tira la primera piedra”, original de Edgardo Riquelme.

A fines de la década de los ochenta, Javiera inició una privilegiada sociedad creativa con la compañía Gran Circo Teatro, dirigida por Andrés Pérez. Se ocupó entonces como actriz, narradora y/o cantante de las obras Popol Vuh, Noche de reyes, Ricardo III y la aclamada La Negra Ester. La experiencia la llevó a recorrer parte de Europa y casi todo Chile, afianzando su relación con Pérez, a quien hoy describe como una de las principales influencias artísticas de su vida.

Fue un trabajo que además le permitió conocer a quien resultaría clave para su inicial empuje solista. Recién llegado de Concepción, el cantautor Álvaro Henríquez se convirtió en su pareja sentimental, y más tarde en el productor y principal compositor de las canciones de su primer disco, presentado bajo una denominación de grupo: Javiera y Los Imposibles.

La banda tardaría un tiempo en consolidarse en una formación definitiva, pero se convertiría en el principal proyecto profesional de Javiera, el único espacio en el que eligió mostrar sus propias composiciones.

En colaboración
Javiera Parra ha sido invitada a numerosos discos ajenos, y su voz figura en canciones de Viena, Ángel Parra Trío, De Saloon y Glup!, entre otras. Destaca asimismo su participación en tres discos de musicalización de poemas: Amado, apresura el paso (1995), un trabajo de su padre sobre poesías de Gabriela Mistral; Marinero en tierra, lecturas internacionales para textos de Pablo Neruda; y Besando el abismo (1993), la interpretación musical de Andreas Bodenhofer para poemas de Vicente Huidobro. Es su canto también el que se escucha en uno de los cortes de 10.000 kms. (2003), de sus amigos argentinos del grupo La Portuaria, y en el proyecto colectivo Los Jaivas y amigos (1997).

Especialmente interesante resultó su colaboración en el único registro de un equipo identificado como Bobe Al Camp Troupe en el disco Oh, yeah! La edición, de muy limitado tiraje, apareció en 1993 como banda sonora para Moizéfala, la desdichada, un filme independiente de Germán Bobe, con música compuesta y producida por Álvaro Henríquez.

Luego de más de una década de trabajo junto a Los Imposibles, la cantante eligió, a fines del 2005, independizarse por un tiempo con el trabajo junto a un trío llamado Malabia. Allí comparte cartel con el guitarrista de Los Imposibles, Cristián López, y la chelista Ángela Acuña. Con esta última se asoció a principios del 2006 para musicalizar en vivo composiciones propias y especialmente compuestas para El peso de la pureza, una obra teatral escrita por Mauricio Barría.

Aunque el talento de Javiera Parra se ha desarrollado de modo solista, se ve que su capacidad para establecer valiosas alianzas creativas concentra parte importante de su actual peso artístico.

Fallece Lucho Gatica,
la mayor voz chilena de todos los tiempos

Su deceso fue anunciado oficialmente por la familia y la noticia ha tenido gran repercusión en México, país que lo consagró como el más grande intérprete de boleros del siglo pasado.  Aquí, la historia musical de la voz que provino desde Rancagua y dejó huella como “el Frank Sinatra latinoamericano”.

El sonido de Cometa

A 30 años de su único caset, la pionera banda jazz rock lanza un vinilo triple con su música, incluido un concierto de 1986 en el Teatro Cariola.