Nicolás Vera

Nicolás Vera
Foto: Cristián Soto López

Nicolás Vera es un nombre referencial entre la generación del jazz chileno comtemporáneo surgido en la década de los 2000, aquella que consolidó la idea de la autogestión, multiplicó el repertorio original y movió varios límites de la música de jazz más allá de lo que hasta entonces se entendía como jazz. Fue sidemen, luego compositor y líder de bandas y finalmente un experimentador de la música a través de tecnologías y un trabajo cada vez más determinante al interior del estudio de grabación como espacio de creación. En ese sentido, Nicolás Vera se ubicó en una posición que superó lo estrictamente escénico y performático como intérprete. Nacido en una ciudad tan musical como Concepción, su trabajo en la capital generó una discografía propia que nunca detuvo su frecuencia de ediciones en distintos formatos, lenguajes y propuestas, y que además Vera canalizó mediante de sellos discográficos en los que tuvo distintos roles: Discos Pendiente, Aconcagua Records y TMPRMNTL.

Ficha

Fechas

Concepción - 31 de agosto de 1980

Región de origen

Biobío

Décadas

2000 |2010 |2020 |

Géneros

Nicolás Vera

Nicolás Vera es un nombre referencial entre la generación del jazz chileno comtemporáneo surgido en la década de los 2000, aquella que consolidó la idea de la autogestión, multiplicó el repertorio original y movió varios límites de la música de jazz más allá de lo que hasta entonces se entendía como jazz. Fue sidemen, luego compositor y líder de bandas y finalmente un experimentador de la música a través de tecnologías y un trabajo cada vez más determinante al interior del estudio de grabación como espacio de creación. En ese sentido, Nicolás Vera se ubicó en una posición que superó lo estrictamente escénico y performático como intérprete. Nacido en una ciudad tan musical como Concepción, su trabajo en la capital generó una discografía propia que nunca detuvo su frecuencia de ediciones en distintos formatos, lenguajes y propuestas, y que además Vera canalizó mediante de sellos discográficos en los que tuvo distintos roles: Discos Pendiente, Aconcagua Records y TMPRMNTL.

Iñigo Díaz

A pesar de que su primer modelo de guitarra estuvo orientado hacia el jazz-rock (John McLaughlin), Nicolás Vera siguió las recomendaciones de su padre, el timbalista de la Orquesta Sinfónica de Concepción Jorge Vera, quien lo instó a tocar la guitarra jazzística en forma limpia: “a la Wes Montgomery”. Al tiempo en que integraba el grupo progresivo penquista Decúbito Supino en esos años jóvenes, Vera se iniciaba en la escena del jazz de la ciudad actuando con los pianistas Marlon y Carla Romero, además del organista Hammond Edgardo Campos. Una vez instalado en la capital, iba a dar otros pasos en su historia: junto a Christian Gálvez produjo Fiasco contemporáneo (2003), no sólo el álbum debut de Vera sino además el primer título del sello que el bajista fundó ese mismo año (Pez).

En 2004 llegó a Los Titulares (expresamente pedido por Pancho Molina) y al cuarteto del tenorista Agustín Moya (para el disco Doble viaje, 2005). Ese mismo año su nuevo “power trío” jazzístico (junto al mismo Gálvez y Félix Lecaros) puso Circular como uno de los mejores trabajos del jazz electrónico de la época, incluyendo el trabajo de fondo del DJ belga Frederik Bernard. En 2006 reorganizó un "supergrupo", un cuarteto con Hammond y sin contrabajo explorando ahora matices más soul-jazz en nuevas composiciones junto a Lautaro Quevedo, al que llamó Pulso y que estrenó en 2008 el disco Litio.

Pero la ruta solista de Vera siguió hacia el norte del post-bop considerando una nueva agrupación, un quinteto junto al tenorista Claudio Rubio que quedó registrado en los discos Bellavista (2008) y Estática (2010), y donde exploró un lenguaje moderno de composición para ensambles. Este úlimo disco inauguró sus grabaciones para el sello Discos Pendiente, que fundó junto al trompetista Sebastián Jordán ese año. Pronto, Vera volvió a los registros con el disco Happy blues (2011), donde reunió fuerzas con músicos finlandeses. En 2012, Vera lanzó un nuevo trabajo solista, titulado Pacífico, esta vez en un formato de sexteto, integrando a Jordán y el clarinetista Mauricio Barraza, con el cual alcanzó otro peldaño como compositor y evidenciando su cercanía a la narrativa de Radiohead.

Maquinarias de música
La década de 2010 fue especialmente prolífica para un Nicolás Vera que estaba tomando control de los procesos creativos, la producción y las conexiones con colaboradores como sus compañeros Pablo Menares y Félix Lecaros (La rueda del tiempo, de 2016, y Nómada, de 2019) o el pianista argentino Leo Genovese (Mitos del sur, de 2017). Con él Vera comenzó a experimentar no solo en la improvisación pura sino en aquellas posibilidades musicales descubiertas al interior del estudio de grabación y los distintos momentos del proceso de producción. A esos trabajos, más adelante se unieron experimentaciones hacia otros rumbos estéticos y uso de máquinas, como los álbumes Bruma (2022) y sobre todo Nueve historias de ciencia ficción (2023), que contaron con la participación de Martín Benavides.

Luego de la presentación del disco Nómada en en el Teatro Municipal el mismo 18 de octubre 2019, el estallido  social interrumpió el trabajo como se venía desarrollando. La pandemia subrayó esos cambios que empujaron a Vera a instalarse en un espacio cerrado para experimentar con nuevos dispositivos. Su relación con el ingeniero de grabación Chalo González proyectó esa mirada acerca de la música y la producción mucho más lejos. Así llegaron trabajos como Portal (2020), Bruma (2022) y Post (2023). Luego, el álbum Música particular (2025) sería uno de los puntos más altos y representativos en esta etapa de Vera. Contó con la colaboración del mismo ingeniero Chalo González como un músico más y la participación de solistas como piezas de una maquinaria (Gabriel Paillao, Sebastián González, Félix Lecaros, Leo Genovese, Lautaro Quevedo y su hijo Lucas Vera) para una música que también se trabajó con máquinas analógicas, teclados, cintas y máquinas de ritmo. Junto con el saxofonista César Vidal desarrolló también trabajos de dúos, incluso improvisaciones a distancia, como en el disco SPAM (2026).

Actualizado el 13 de abril de 2026