Congelador

Congelador
Foto: Carlos Juica.

Un rock eléctrico denso, de capas y esencialmente melancólico caracteriza desde 1996 a Congelador, una banda que se instaló como referencia de la música independiente chilena, gracias a tres décadas de actividad a ritmo pausado, pero ininterrumpido. En su caso, la condición viene dada también por gestión: un disco del grupo dio la largada al sello Quemasucabeza, más tarde ampliado a fundamental catálogo de rock y pop.

Ficha

Años

Santiago, 1996 -

Región de origen

Metropolitana de Santiago

Décadas

1990 |2000 |2010 |2020 |

Géneros

Integrantes

Rodrigo Santis, guitarra y voz (1996 - •)
Jorge Santis, batería y voz (1996 - •)
Walter Roblero, bajo (1996 - •)
Jorge Silva, guitarra (2003)
Rodrigo Katafú Rozas, guitarra (2004-2006)
Daniel Riveros, batería (2008-2009)
Estefanía Romero-Cors, teclados (2012-2017)

Congelador

Un rock eléctrico denso, de capas y esencialmente melancólico caracteriza desde 1996 a Congelador, una banda que se instaló como referencia de la música independiente chilena, gracias a tres décadas de actividad a ritmo pausado, pero ininterrumpido. En su caso, la condición viene dada también por gestión: un disco del grupo dio la largada al sello Quemasucabeza, más tarde ampliado a fundamental catálogo de rock y pop.

David Ponce / Rodrigo Alarcón

Son barrios afines los que acunaron en Santiago a los iniciadores de Congelador. El guitarrista y cantante Rodrigo Santis y el baterista Jorge Santis, hermanos, se criaron a unas cuadras de la Avenida Matta, y el bajista Walter Roblero es hijo de Independencia. Los tres compartieron, también, el mismo colegio. Paisajes urbanos y regulares, como la música del grupo: un rock de capas medias, citadino, nublado, denso y taciturno. Si Congelador tenía los pies puestos en el asfalto, sus cabezas eran las antenas de la ciudad. Seguro que nadie en la cuadra, ni en Matta ni en Recoleta, tenía la colección de discos con que estos vecinos combinaban el free jazz de Ornette Coleman, la bossa nova de Jobim o el pop retro de Stereolab. «Nos interesa la tradición de la música popular en general», decía entonces el bajista.

Lo que les interesaba era el noise, el punk rock o el hardcore —desde grupos extranjeros, como Butthole Surfers, a locales, como Supersordo— cuando, entre 1992 y 1994, editaron la revista musical Neutral. Asociados más tarde en un trío, debutaron en vivo en un concierto que el cantautor argentino Adrián Paoletti dio en el subterráneo de la capitalina disquería Background, en septiembre de 1996. Desde entonces su método fue privilegiar una intensa electricidad antes que la técnica.

Concentración de notas y discos
No había composiciones en que el grupo parezca esforzarse por tocar difícil. En piezas instrumentales como "Iatroquímica", de su disco Iceberg (2001), la exigencia era la opuesta. Congelador no sólo concentraba sus notas: además se concentraba para tocarlas. Roblero apelaba a la paciencia de un monje zen para sostener al infinito un mismo compás de bajo, como saboteando todo instinto de variación. Y esa misma secuencia de notas era alterada luego en exacto engranaje con el desenfreno de guitarra y batería. Entonces aparecía el triple contraste del grupo. Primero, esa oposición entre raciocinio y desenfreno. Luego, su herramienta más elocuente: el juego entre las despojadas guitarras y los muros de distorsión eléctrica de Rodrigo Santis. Y el contraste entre la expresividad del sonido de Congelador y la neutralidad de su postura. En vivo, inmóviles, de espaldas al público, rara vez mostraban una emoción por la vía usual de la arenga, el discurso, el aspaviento. El sonido era el manifiesto.

El primer registro del grupo está en el compilado Pulsos (1998), con las canciones "Tormenta eléctrica" y "Purificador". Vinieron luego otros discos colectivos, incluyendo Perdidos en el espacio (1999), Astrorama (2004) y Panorama neutral (2005). Sus discos oficiales han aparecido siempre bajo su propia etiqueta, Quemasucabeza, desde el debut, Congelador (1998). A partir de una absoluta autogestión, el grupo ha logrado mostrar su música en el extranjero, con presentaciones en Argentina, Perú, México y España. En esta primera etapa, sus cupos de apertura de shows incluyeron el debut en Chile de Stereolab y Yo La Tengo y un show de los argentinos Babasónicos, en abril del 2003.

Congelador con Gepe. Foto: Archivo.

Otros nombres, otros tonos
Una etapa distinta de Congelador se puede vislumbrar luego de Cuatro (2002), un disco que les permitió hacer una gira por varias ciudades de España. A partir de 2004, Jorge Santis —quien en 2021 iba a mostrar un primer disco solista bajo el seudónimo Monitogorila— comenzó a colaborar como baterista invitado con Shogún, al tiempo que sus compañeros se ocupaban en Barco, Paranormal y Dormitorio. Fueron proyectos paralelos a los que años más tarde se sumaron más nombres, como Caravana, Los Embajadores y Las Mairinas, pero no desdibujaron por completo al grupo, que de todas formas anunció un receso a comienzos
de 2006.

Congelador en 2013. Foto: Aldo Benincasa.

Dos años después, retomaron un camino peculiar, con grabaciones que establecieron tonalidades marcadamente distintas y una serie de invitados que se unieron parcialmente al núcleo conformado por los hermanos Santis y Walter Roblero. Así, luego de haber trabajado con los guitarristas Jorge Silva (Nuhr) y Rodrigo Katafú Rozas (Supersordo, Familea Miranda), grabaron el EP Abrigo (2008) con Gepe como segundo baterista y luego incorporaron de manera estable a la tecladista Estefanía Romero-Cors, quien participó de Cajón (2013) y Persona (2016).

Para entonces, Congelador ya se había transformado en una banda distinta, orientada hacia la experimentación, la electrónica y la improvisación, que asumió también que discos y apariciones puntuales eran rasgos de identidad:«Es parte de un ritmo fluido dentro de nuestra historia (...) es bueno que el grupo exista de esta manera: con estas pautas, trabajos esporádicos y ganas de trabajar cuando haya cosas que decir», advirtió Walter Roblero a mediados de 2022, en una entrevista publicada por Rockdelux a propósito de su primera actuación en cuatro años, en la versión local del festival Primavera Sound.

A una década de su última publicación y al cumplir 30 años de existencia, el grupo editó Distancia (2026), un álbum construido definitivamente sobre texturas electrónicas, que además estableció un lazo con el presente al incorporar Renatto Olivares (Hesse Kassel), a.k.a Lore (Chicarica) y Laurela, tres voces representativas de los años ‘20 del siglo XXI.

Actualizado el 28 de enero de 2026