Luis Dimas

Si la Nueva Ola se fundó imitando modelos extranjeros, Luis Dimas fue todo un ejemplo del movimiento. Nacido Luis Misle Troncoso, al muchacho de ese entonces, comienzos de los años 60, no le tomó mucho tiempo aprender que la clave para triunfar estaba en adoptar una personalidad ajena. Tal como lo había hecho un par de años antes Peter Rock al probarse el traje de Elvis Presley y apropiarse de algunas de sus canciones, Dimas hizo lo propio con Chubby Checker, por entonces el rey del twist en el mundo de habla inglesa.

Fechas

Valparaíso - 11 de diciembre de 1943

Décadas

1960 |1970 |1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

Grupos

luis-dimas

Cristóbal Peña

De ahí el apodo de “El Rey” que en sus inicios alguien le colgó, y del cual Luis Dimas se aferraría en adelante, a través del éxito vía “Caprichito” y otros singles. En rigor, el reinado de popularidad no duró más que algunos pocos años, pero él se las arreglaría para perpetuarse en el tiempo, primero como animador de televisión y, más tarde, como un nuevaolero incombustible.

Al modo del rey del twist
Como muchos cantantes juveniles de la época, Misle se inició a temprana edad en la escena artística de la capital, y, a falta de experiencia y nociones musicales, le bastó un buen patrocinador para abrirse camino a la fama. En este caso su padrino fue Ricardo García, célebre discjockey que lo introdujo en el ambiente radial y poco después lo presentó ante el sello Philips, que por entonces buscaba un nuevo cantante para The Lyons. Este era el grupo en el que se había iniciado Peter Rock a fines de los cincuenta y quien fuera reemplazado por el argentino Nery Nelson, más tarde universalmente conocido como Palito Ortega. Desde comienzos de los sesenta, Luis Misle adoptó el apellido Dimas y pasó a ser el tercer y definitivo cantante de The Lyons.

Pero no sólo eso. Luis Dimas adoptó también el repertorio, los bailes y la personalidad de Chubby Checker, el verdadero rey del twist, que en ésa época causaba furor con un estilo de baile que el chileno se aplicó en imitar al pie de la letra. Había nacido el otro rey del twist —blanco, esbelto, petiso— que no tardaría en generar una pequeña revuelta juvenil con temas interpretados en inglés y cuyos títulos no dejaban lugar a dudas sobre su estilo: “El twist”, “Peppermint twist” y “Let’s twist again”.

Tal fue el carisma que mostró el joven cantante de The Lyons que, poco después de la primera grabación de 1960, el grupo fue rebautizado Luis Dimas y Sus Twisters. Aunque la fórmula dio inmediatos dividendos, la agrupación no tardó en romper la tendencia de la época y esforzarse por componer temas propios en castellano. Así, ya en 1962 Luis Dimas y Sus Twisters imponían un hit titulado “Penas juveniles”, escrito en clave de twist y firmado por el cantante de la banda. Junto con “El rock del Mundial”, de Los Ramblers, y “Vida mía”, de Los Carrs Twins, “Penas juveniles” fue uno de los primeros temas de la Nueva Ola compuestos e interpretados en el idioma nativo de sus exponentes. La innovación fue todo un acierto comercial e impulsó la grabación de nuevas canciones en español que coparon la escena. Entre ellas los siguientes hits de Los Twisters: “Caprichitos”, “Sueña” y “Mi secreto”.

Pero el estrellato será efímero para Luis Dimas y su grupo en Chile. Tras alzarse como el conjunto más popular de 1963, al año siguiente fue desbancado por la cantante Cecilia, una muchacha de mayor arrojo y versatilidad. Acusando el golpe, en 1965 Luis Dimas y sus Twisters se instalan en Buenos Aires, convirtiéndose en unos de los primeros nuevaoleros en emigrar. Contra cualquier pronóstico, en Argentina no sólo sobreviven, sino también alcanzan una aceptable difusión para un conjunto chileno. Allá actúan en programas de televisión, y su frontman tiene la oportunidad de mostrarse por primera vez como un verdadero crooner al grabar “Fly me to the moon”, tema de Hank Williams que Dimas inscribe como “Llévame volando hasta la luna”.

Éxito extranjero
Será éste el inicio de una nueva faceta artística para Luis Dimas, quien irá forjando la imagen de un showman todoterreno, el primero fabricado en el país. La oportunidad de mostrarse como tal ocurre a su regreso al país, en 1967. Ya sin Los Twisters, Dimas se lanza en solitario con un repertorio más internacional y, a la par, debuta ese mismo año como conductor de un programa de televisión en Canal 9 que lleva su nombre. Esta vez frente las cámaras, el éxito vuelve a sonreírle en Chile. Pero el cantante y animador es un hombre ambicioso y aventurero, y en 1969 no deja pasar la oportunidad de radicarse en Perú para conducir un nuevo programa televisivo que lleva su sello, “El Show de Luis Dimas”. A éste le siguieron “Dimas 70” y “Club 4-4”, programas que consolidaron la figura televisiva de su animador. Luis Dimas, sin embargo, no renunciaba a la música, y a comienzos de la nueva década imponía un nuevo éxito radial, titulado “Zapatos chinos”.

En la carrera musical de Luis Dimas, “Zapatos chinos” quedará inscrito como su último gran suceso musical. Un hito que marcará un antes y un después de una carrera que comienza a repletarse de mitos alimentados por el propio autor. Según ha contado él mismo, un terremoto de comienzos de los años ’60 en Lima destruye una valiosa propiedad con la que había capitalizado su éxito. Poco después de este infortunio, sorprendido por el golpe de Estado en Chile, a mediados de la década de los ’70 decide radicarse “por tincada” en Canadá. Más que ninguna, esta etapa internacional está confundida por la leyenda y las pistas falsas. Luis Dimas ha dicho que vivió “altos y bajos”, deambulando entre Canadá y Estados Unidos, llegando incluso a actuar en algún local en Las Vegas. Pero lo cierto es que no existen registros ni pruebas que den cuenta de que esa actividad artística haya sido constante y destacada. Recién en el año 2005, la publicación de la biografía no autorizada El rey desnudo indagaría en esa misteriosa etapa de su vida.

El regreso a Chile
Su aventura por el extranjero concluye en 1984. Ese año, Luis Dimas retorna al país y consigue exposición en algunos pocos programas de televisión y uno que otro local nocturno, albergue natural de nuevaoleros que por esa época siguen porfiando con el olvido. Entonces confiesa ante la televisión y los medios su peligrosa cercanía con el alcohol y las drogas y consigue un nuevo tema de resonancia pública: “Cazador cazado”. Con irregularidad, entonces, se hace parte de los escenarios de boites y locales de la cada vez menos alicaída noche santiaguina.

La suerte, sin embargo, parece cambiar a comienzos de la nueva década para el intérprete de “Caprichitos”. Procurando hacer de Luis Dimas una figura de culto, el cineasta chileno Daniel de la Vega lo recluta para su opera prima, Takilleitor (1991), filme de escaso presupuesto e intrincada trama que muestra al cantante en una escena final en la que es abducido por extraterrestres. La película tarda en circular, y no tiene un gran impacto, pero reafirma el ansia de Luis Dimas por mantenerse en la escena pública. En 1996, de hecho, esa necesidad lo lleva a ser candidato a concejal por la comuna de Renca, en la lista del partido de derecha Renovación Nacional, en una aventura que se frustra al alcanzar apenas un 3.4 por ciento de la votación.

En ese mismo período, sin embargo, su figuración artística experimenta un nuevo aire: La teleserie de TVN “Estúpido Cupido”, vuelve a poner en circulación antiguos hits de la Nueva Ola, que él, ni tonto ni perezoso, aprovecha para lanzar un nuevo álbum, en el que vuelve a grabar sus antiguas composiciones. De ahí el título, Luis Dimas, El Rey. 21 Grandes éxitos.

Ese fenómeno es la antesala de un nuevo auge de la Nueva Ola, cuando a fines de la década se reunen varios de sus principales rostros para realizar una serie de giras por Chile que se coronan con la presentación en el Festival de Viña del Mar el 2001. El auge se acaba, sin embargo, Luis Dimas permanece activo como uno de los pocos nuevaoleros que, con su voz entera, sigue explotando sus antiguas canciones en festivales y celebraciones comunales que aún reclaman los antiguos éxitos del inagotable rey criollo del twist.

Su participación en el programa de TVN Rojo VIP es hasta ahora el último peldaño de esta historia musical que ya completa más de 40 años.

Beto está de vuelta

El cantante ofrece un concierto este jueves 13 en el Movistar Arena, para comenzar a celebrar sus 30 años de carrera. Éxitos de La Ley y nuevas composiciones, como el single “Rosas en el lodo” junto a los colombianos Monsieur Periné, serán parte del repertorio. El sábado 15 repite en el Espacio Marina de Concepción.

Padre e hijo
Le-Bert

Dos discos se presentan este viernes en El Sindicato (Maipú 424, Barrio Yungay). El primero solista de Camilo Le-Bert, voz del grupo de rock y fusión Fósil, y el cuarto solista  de Luis Le-Bert, donde revisa, solo con guitarra y voz, canciones de Santiago del Nuevo Extremo.