Rosario Alfonso

Rosario Alfonso
Foto: Camila Leiva

El cuatro venezolano y la reducción al mínimo de las posibilidades marcó inicialmente la música de Rosario Alfonso, cantautora vinculada al sello Uva Robot a partir de la segunda mitad de la década de 2010. Abierto luego hacia otras sonoridades, su repertorio nunca ha dejado de caracterizarse por un foco en la música latinoamericana y un tono íntimo y confesional, salpicado de frases coloquiales y pequeñas dosis de humor.

Ficha

Fechas

Viña del Mar - 14 de diciembre de 1991

Región de origen

Valparaíso

Décadas

2010 |2020 |

Géneros

Pop

Rosario Alfonso

El cuatro venezolano y la reducción al mínimo de las posibilidades marcó inicialmente la música de Rosario Alfonso, cantautora vinculada al sello Uva Robot a partir de la segunda mitad de la década de 2010. Abierto luego hacia otras sonoridades, su repertorio nunca ha dejado de caracterizarse por un foco en la música latinoamericana y un tono íntimo y confesional, salpicado de frases coloquiales y pequeñas dosis de humor.

Rodrigo Alarcón

Rosario Alfonso nació en Viña del Mar, pero fue en La Serena donde se crió y tuvo un acercamiento autodidacta a la música. Su primera publicación fue “Pasito despacito”, un sencillo que el sello Uva Robot incluyó en su Compiladito Nº 2 (2011) y es fruto de un encuentro inicial con Diego Lorenzini, a quien conoció mientras estudiaba arte en la Universidad Católica.

Pasaron siete años para que Rosario Alfonso editara su álbum debut Lo primero (2018). Allí registró un acercamiento libre e instintivo a la raíz latinoamericana, acompañada por el colectivo La Matiné Uva Robot, que además de Lorenzini conformaban el guitarrista Javier Bobbert y la cantautora Niña Tormenta, con la guitarra, el ukelele, el cuatro y el cajón peruano como instrumentos. Ese grupo, que había alcanzado cierta notoriedad al abrir los conciertos que el músico noruego Erlend Øye realizó en cinco ciudades de Alemania, en junio de 2018, la acompañó en la presentación de su propio disco. Fue en septiembre de 2019 con un concierto agotado en la sala Espacio Elefante, ubicada en los subterráneos de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, al que se sumaron invitados como Monse Sembler, Laurela y Benjamín Walker.

Ya asentada como cantautora, Rosario Alfonso se abrió entonces a una variedad de arreglos e instrumentos que aportaron otros colores a sus canciones. De canciones tristes y otras sutilezas (2022), un segundo disco editado justo después de la pandemia y presentado en el Teatro UC, incorporó contrabajo, violonchelo y apariciones del trombonista Alfredo Tauber y los trompetistas Juan Pablo Salvo y Alejandro Pino (en flugelhorn), además de la producción de Alan Mc Donnell (Yaima Cat).

Luego de giras por España, Perú, Colombia y México, compartidas otra vez con Diego Lorenzini y Niña Tormenta, Rosario Alfonso profundizó en esa sonoridad más diversa al editar Cómo enamorarse con el corazón partío (2025), un tercer álbum estrenado en el Aula Magna del Liceo Manuel de Salas. Sumó detalles electrónicos, samplers y colaboradores tan disímiles como Claudio Constanzo y Simón Campusano, pero mantuvo rasgos que ya eran parte de su identidad. Melancólicas y delicadas, sus canciones se aproximan a la música de raíz latinoamericana y abordan como un tópico el amor, desde la confidencia, la dulzura y también el humor.

Actualizado el 27 de enero de 2026