Los Cuatro de Chile

Asociados usualmente al neofolclor y la canción chilena con textos de poetas, Los Cuatro de Chile son más bien un grupo singular que merece definiciones por fuera de colectivos. Tuvieron auténticos hits a inicios de los años setenta (“Romance de barco y junco”, “Para que no me olvides”) gracias al trabajo emprendido junto a Ariel Arancibia para poemas de Óscar Castro, y destacaron así en lo que entonces vino a llamarse «folclor cultural», etiqueta discutible con la que durante un tiempo se asoció canción tradicional con elementos de «alta cultura», como la literatura y el teatro.

El grupo trabajó sobre todo un repertorio tradicional de tonadas y canciones chilenas y latinoamericanas, con la marca de impecables armonías vocales y arreglos sofisticados.

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Años

Santiago, 1964 -
Disueltos hacia los años 90, con esporádicas reuniones.

Décadas

1960 |1970 |1980 |

Géneros

Los Cuatro de Chile

Integrantes

Víctor Rojas (1964)
Héctor Mena, voz y guitarra (1964 – 1965)
Orlando Muñoz, voz y guitarra (1964 – 1992)
Pascual Rojas, voz y guitarra (1964 – 1975 / 1980-1992)
Nelly Luco, primera voz (1965 – 1992)
Ronnie Medel, voz, guitarra y bombo (1965 – 1967 / 1969 – 1992)
Hernán Insunza ?
Hernán Muñoz ?
Keko González ?

Marisol García

La intención de interpretar folclor latinoamericano marcó la largada de Los Cuatro de Chile en 1964. El temprano retiro de su primera voz, Víctor Rojas, obligó a sus tres compañeros a buscar un reemplazo, y la mejor opción posible la encontraron muy cerca: aunque sin experiencia profesional en la música, la esposa del integrante Héctor Mena, Nelly Luco, probó ser ideal para contrastar timbres en el conjunto e incluso aportar en la composición de letras de tonadas. Su incorporación definió mejor un sonido que, desde entonces, supo que iba a ser la raíz chilena el foco adecuado para su trabajo.

El debut en radio Portales con versiones para “Yo vendo unos ojos negros” y “Qué bonita va”, antecedió una primera grabación en estudio para una tonada propia, con música de Orlando Muñoz y letra de Nelly Luco. «Entre mar y cordillera» quedó incorporado al disco colectivo Chile ríe y canta en Minería (1965, RCA-Victor) coordinado por René Largo Farías. El conjunto no tardó en hacer distinguible su estilo, así como su rigor en el estudio y trabajo en torno a folclor. El canal de la Universidad Católica (Canal 13) incluso les cedió ese mismo año un espacio en su programación para presentar cada jueves el programa musical «Ensayando con Los Cuatro de Chile».

Más contratos en radio, giras por el país y nuevas grabaciones ocuparon desde entonces ya casi sin tregua al conjunto. En 1966, la competencia del Festival de la Canción de Viña del Mar los dejó con el segundo lugar por su interpretación de «A la madre», de Kiko Álvarez. Pero una breve interrupción en la sociedad demoró la salida de un LP de debut. Ronnie Medel decidió su salida del conjunto en 1967, y sus tres compañeros intentaron seguir como trío una vida breve e irrelevante bajo el nombre Los Mismos.

Poesía musicalizada: homenajes a Óscar Castro
Faltaba, sin embargo, el capítulo más brillante de su alianza, que no sucedió sino hasta cuando Los Cuatro de Chile decidieron el retorno con su formación original, y sólo para darle forma a una idea que muchos de su círculo consideraron extraña: cantar poemas de Óscar Castro (1910-1947), escritor conocido hasta entonces fundamentalmente por sus cuentos, junto a dos actores.

Así, y luego de tres meses de ensayo, la grabación del LP Homenaje a Óscar Castro (1970) para el sello Asfona reunió al grupo en estudio junto al arreglador Ariel Arancibia y los hermanos Humberto y Héctor Duvauchelle (justo el año en que este último destacaría como relator en la Cantata Popular Santa María de Iquique, trabajada por Luis Advis y Quilapayún).

Existían para entonces experiencias de musicalizaciones de poesía chilena, con resultados tan felices como la sociedad entre Vicente Bianchi, Pablo Neruda y Silvia Infantas y Los Baqueanos para temas como «Tonadas a Manuel Rodríguez» (1955). Pero el vuelo que tomó la grabación de Los Cuatro de Chile fue igualmente impactante, un camino de armonías vocales y pasajes a capella, énfasis de drama y rasgueos de suspenso efectivo tanto en la música como en la transmisión lírica, y que conseguía instalar imágenes conmovedoras tanto de paisajes del valle central como de héroes patrios como Manuel Rodríguez (“Por Calle del Rey arriba”).

Fueron dos los títulos más populares en radios y conciertosde estos discos: “Oración para que no me olvides” y “Romance de barco y junco” fueron inesperados hits de poesía chilena musicalizada que transformaron para Los Cuatro de Chile lo que originalmente no era más que un proyecto en la base para su período de mayor exposición, incluso con invitaciones a televisión, una nueva cita en estudio para extender la iniciativa (Homenaje a Óscar Castro. Volumen 2, 1971) y el interés de músicos argentinos (Alberto Cortez y la Orquesta Típica de Alfredo de Angelis) por grabar versiones del trabajo.

Fue, además, una conquista para la literatura chilena: «Este trabajo conjunto nos posibilitó conquistar y acercarnos a sectores populares y sensibilizar al público ajeno a la poesía que jamás habríamos logrado sólo con el teatro», comenta en antigua entrevista el actor Humberto Duvauchelle.

La buena estrella sobre la música del conjunto se mantuvo hasta al menos mediados de los años setenta, con otro par de LP para el sello Asfona e invitaciones para presentaciones en Brasil (1971) y Venezuela (1972). En 1975, Pascual Rojas se retiró del grupo (se reintegraría en 1980), y el grupo viajó sin él a España para seis meses de recitales en diversas ciudades durante 1977.

Los Cuatro de Chile se mantuvieron como un nombre requerido en sets de televisión y escenarios de teatros por Chile, con cupos en la competencia del apartado folclórico del Festival de Viña en 1983 y 1984.

Fijaron su separación, esta vez sí definitiva, en 1992. Dos años más tarde Orlando Muñoz, Pascual Rojas y Sergio González grabaron el cassette Tres guitarras con repertorio tradicional chileno. Existen, también, publicaciones solistas de Pascual Rojas como guitarrista.

En posteriores y esporádicas reuniones, tras el fallecimiento de Nelly Luco en 1997, hubo presentaciones del conjunto bajo el nombre Cuatro Voces de Chile.

Nicole en un tríptico de canciones

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