Jacinto

Cantor y poeta de subsuelo, periferia, puerto y ciudad, Jorge Rubio ha abrazado una estética de trova que se nutre de diferentes corrientes musicales, desde la tradición del rock progresivo europeo hasta los ritmos de las raíces sureñas, pasando por la psicodelia, la música experimental y la baja fidelidad, lo que ha desembocado en lo que él denomina “folclor lisérgico”. Una experiencia como estudiante universitario en Valparaíso y los años que tocó la guitarra el grupo Cazuela de Cóndor, fueron determinantes en la música solista que comenzó a elaborar en la década de 2010, primero con el nombre de Jacinto Turbio y luego definitivamente como Jacinto.

Fechas

Santiago - 23 de septiembre de 1980

Décadas

2000 |2010 |

Géneros

Grupos

Iniciado a mediados de los ’90 en la comuna capitalina de La Florida con bandas adolescentes como Mac Congrio, su mudanza a Valparaíso para estudiar Periodismo en la Universidad de Playa Ancha le permitió vincularse de una manera más decisiva con la música en la escena porteña. Allí conoció al músico Nicolás Gutiérrez, con quien Rubio comenzó un proyecto llamado Experimental Baviera. Con influencias sicodélicas de Syd Barrett y de improvisación libre de Fred Frith funcionó como dúo entre 2001 y 2003. Fue cuando se unieron los músicos Ricardo Lira y Carlos Briceño y formaron en 2004 el grupo Cazuela de Cóndor, proyecto de rock experimental donde se advierte una conexión con Los Jaivas y Fulano.

En 2006, Rubio, ya bautizado como Jacinto Turbio por compañeros de la universidad, debió abandonar sus estudios en Valparaíso y se trasladó a Santiago. Poco después de su regreso, compuso una serie de canciones con guitarra acústica en la estética lo-fi, donde proyectaba como trovador aspectos asimilados en su paso por el puerto y por Cazuela de Cóndor. Su primer disco fue entonces Turbulencias imaginativas, pequeñeces creativas (2009).

En ese período comenzó a trabajar con Vilú, cantautora de origen chilote con quien lanzó un disco colaborativo de seis canciones, titulado Jacinto y Vilú (2010). En la casa del barrio San Eugenio que compartían y que fue conocida como Espacio Remolino, iniciaron los ciclos de conciertos alrededor del concepto de “refolclor”, una reobservación del folclor, desde la improvisación, la experimentación, el rock y el canto. En 2015 tocó en el disco Humedal, de Vilú, y en 2018 expandió el ángulo musical propio en un segundo trabajo, El espanto. Allí retomó canciones de su primer disco (“Se ve mal”, “Big finale”, “Mente criminal”) y las revistió con capas sonoras, guitarras eléctricas, batería, bajo, voces y otros instrumentos, además de una nueva poesía (“Me espantas, te espanto, nos espantamos juntos”), y por supuesto la propuesta refolclorizada de la música.

Ángel Parra y el agua bendita

Cuatro canciones integran el primer repertorio del guitarrista frente a su nueva banda, Los Retornados, con quienes se presenta este sábado 23 en El Clan. Junto a José Miguel Carrasco (guitarra), Tomás Brunetti (bajo) y Nicolás Pozo (batería), Parra mostrará el EP Agua bendita, anticipo de su venidero disco de rock, blues, rockabilly y música popular chilena.

Trece películas mudas chilenas

La Cineteca Nacional eligió composiciones del músico viñamarino para sonorizar documentales y registros históricos de entre 1950 y 1970, sorprendentes cintas de su colección.