Iván Cazabón
Foto: Archivo de Álvaro Menanteau

Discos

Iván Cazabón

Los más jóvenes conservarán la memoria de haberlo visto desde mediados de los años ’90 sobre el escenario en las versiones sucesivas de La Yein Fonda. Y los mayores tienen edad para reconocer en Iván Cazabón a un contrabajista versátil y competente como ninguno en los ámbitos del tango, el jazz, la cueca y otros ritmos bailables a partir de los años ’30 en adelante. Siempre de pie junto al instrumento que lo acompañó hasta poco antes de su muerte en 2011, Cazabón estará en la historia como uno de los destacados instrumentistas chilenos a lo largo de más de medio siglo de música popular.

Fechas

1920-2011
Santiago

Décadas

1940 |1950 |1960 |1970 |1980 |1990 |2000 |

Géneros

Grupos

Iván Cazabón

David Ponce

Si bien el jazz es un punto de partida notorio en su carrera, Iván Cazabón llegó a esa música desde el tango que cultivó al comienzo como contrabajista de orquestas típicas, según establece el musicólogo Álvaro Menanteau en su libro Historia de jazz en Chile (2003). A fines de los años ’30 se aproximó al jazz como parte de la primera generación de músicos próximos al Club de Jazz de Santiago, institución iniciada en 1939 y fundada de manera oficial en 1943.

Nadie sabe para quién contrabaja
Uno de esos músicos era el trompetista Luis Huaso Aránguiz, quien formó consecutivamente los grupos Ases del Swing en 1939, Los Ases del Ritmo en 1941 y Los Ases Chilenos del Jazz en 1944, según enumeran Juan Pablo González y Claudio Rolle en Historia social de la música popular en Chile, 1890-1950 (2005). Y Cazabón es parte activa en esa secuencia. Menanteau registra que el contrabajista debutó en 1941 con los Los Ases del Ritmo, contratados para tocar en vivo en el Salón Merced de la céntrica calle Compañía en la capital, y mantuvo su puesto para las históricas grabaciones de los Los Ases Chilenos del Jazz en 1944 y 1945.

Bajo los auspicios del naciente Club de Jazz, el conjunto grabó en 1944 las composiciones «Rosetta», de Earl Hines, y «Copenhagen», de Charlie David, con Luis Aránguiz (trompeta), Mario Escobar (saxo tenor), Woody Wolf (clarinete), Ángel Valdés (trombón), Hernán Prado (piano), Raúl Salinas (guitarra), Iván Cazabón (contrabajo) y Víctor Tuco Tapia (batería). Y en 1945 registraron «Jazz me blues» y «Darktown strutters’ ball» con Aránguiz, Escobar, Valdés, Salinas y Cazabón además de Luis Lamas (clarinete), Rafael Traslaviña (piano) y José Luis Córdova (batería).

Tampoco se iba a emplear a tiempo completo en el jazz. Sus créditos aparecen en una temprana grabación de Las Hermanas Parra de la cueca «A mi casa llega un gato» (1953) seguida de «Estaba la lagartija» (1965), según se lee en el volumen tres de la antología Su majestad la cueca (2009) preparado por el musicólogo Rodrigo Torres. Cazabón también aparece en un single de Violeta Parra con las canciones «Ven acá, regalo mío» y «En los altos de Colombia» (1964), y en el LP Las cuecas de Roberto Parra (1965) junto a colegas como el citado Rafael Traslaviña (piano), Humberto Campos (guitarra) y Hernán Bahamondes (acordeón).

El contrabajista amplía más el espectro al aparecer como uno de los músicos que intervienen en la extensa canción «Los caminos que se abren» incluida en el LP Los Jaivas (1972), más conocido como «La ventana» o «Todos juntos», de Los Jaivas. No por ello descuidó su vocación tanguera, volcada en sus actuaciones con orquestas típicas sobre escenarios de clubes de tango o del Café Torres de la capital, además de su participación como contrabajista del Sexteto Real Caló, fundado en 1989 por el pianista argentino Omar Rivoira Sáez.

Una nueva generación lo vino a descubrir desde los años ’90 sobre la tarima de La Yein Fonda organizada por Los Tres y Álvaro Henríquez, donde compartió el elenco de la vieja guardia encargado de abrir esas jornadas dieciocheras al lado de titanes como María Esther Zamora (voz), Pepe Fuentes (voz y guitarra), Bernardo Mosqueira (acordeón), Rafael Traslaviña y Rubén Gaete (piano), Los Chileneros y Lalo Parra. Allí trabajó hasta la versión de septiembre de 2010. Su muerte, en junio del año siguiente, no impidió sin embargo que estuviera presente en la versión de ese año, bajo la forma de un homenaje rendido por Álvaro Henríquez a su memoria.

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