Carmen Paz González

La escasez de instrumentistas femeninas en el jazz ha sido un fenómeno que también se dio en Chile por largo tiempo hasta que aparecieron solistas como la saxofonista Amelia Wenborne y la contrabajista Alejandra Santa Cruz. La pianista Carmen Paz Kuki González fue una de las primeras mujeres en ocupar plazas en conjuntos conducidos por hombres. Como compositora independiente, su trabajo se ha centrado en la creación de una música de corte camerístico, con ciertos acercamientos a la llamada «tercera corriente», que vincula el jazz con la música docta. De paso gran parte de su bitácora musical fue escrita en Barcelona, donde grabo una trilogía de álbumes con música principalmente para cuartetos.

Fechas

Santiago - 03 de junio de 1971

Décadas

1990 |2000 |2010 |

Géneros

Grupos

Carmen Paz González

Iñigo Díaz

Alumna del prestigioso pianista clásico Gabriel Coddou en Chiloé, González aprendió bajo su alero las primeras obras de piano y llegó a ofrecer conciertos de cámara con música de Beethoven o Chopin en ciudades del sur. A los quince años llegó a Santiago y continuó con sus estudios clásicos aunque más tarde los reemplazó por los jazzísticos de la mano de los hermanos Roberto Lecaros y Mario Lecaros. Era una escolar cuando ingresó a la banda de Mauricio Redolés para reemplazar por tres años a Alejandra Jadresic en los teclados. El jazz ocupó sus primeros años activos de la década de los ’90. En 1994 se sentó en el piano de la Los Andes Big Band, la orquesta que tal vez fue la mayor escuela de formación en el lenguaje swing no sólo para González, sino para una importante partida de músicos durante esa década.

En 1996 saltó de la big band al quinteto Nexus (encabezado por el saxofonista alto Patricio Ramírez), un conjunto-escuela de la que Kuki González obtuvo presencia en la improvisación bop. La pianista combinó esta militancia con el cuarteto bop coliderado con el guitarrista Roberto Dañobeitía, para el que escribió las piezas «Ausencias» y «En secreto», que luego grabaría en España. En esos años una mujer al piano en el Club de Jazz fue siempre una escena inusual para ciertos auditores.

En 1998 se radicó en Barcelona y fue en esa ciudad donde no sólo alcanzó la madurez como pianista de jazz y sidewoman en proyectos europeos: también consolidó el liderazgo de sus cuartetos propios y sobre todo la composición de piezas jazzísticas que se pueden encontrar en sus álbumes Petites històries (2005, con esas «Ausencias» y «En secreto», además de «Blues al Matí» o «Bud») y Sur (2009, con «Órbita Evans», «Con-sonancias con-sonantes» o «Blanc i negre»). Su tercer trabajo fue Colores (2011), una obra de grandes dimensiones, con trío de jazz, quinteto de vientos y cuarteto de cuerdas, que solo llegó a ser editada en Chile en 2016. Así finalizó su serie de trabajos creados en esa ciudad.

En 2012, ya reinstalada en Chile, trabajó en duetos con el contrabajista Rodrigo Galarce, a través de quien luego llegó a integrarse al cuarteto del baterista Pancho Molina para el disco La continuación del sonido (2012). Ese núcleo entre González, Galarce y Molina, conformaría entonces un trío aparte, encabezado por la pianista, que llegó a actuar fuera de Chile en 2013. La pianista trabajaría entonces en las nuevas agrupaciones de Francesca Ancarola y Hugo Moraga, e ingresaría poco después al trío de jazz del contrabajista Roberto Carlos Lecaros y al cuarteto del violinista Roberto Lecaros, como sustituta del belga Jasper Huysentruyt, el sideman original.

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