Osvaldo Leiva

Osvaldo Leiva
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Osvaldo Leiva es un cantautor que perteneció al movimiento cultural y musical del Canto Nuevo durante la década de 1980, pero que también tuvo presencia en espacios de la música en televisión de la época. En 1982 ganó el concurso del programa "Chilenazo" con su canción más famosa, "El flaco Chile", y luego participó en dos versiones de la competencia nacional para el Festival OTI. Profesor de música, compositor y con un virtuoso dominio de la guitarra, nunca editó un disco durante la dictadura de Pinochet, y sólo registró algunas canciones aisladas con autoproducción. A fines de los '80 dejó la música para iniciarse en la apicultura. Resultado de esa experiencia es una de sus obras más interesantes, que entonces sobrepasaba la cantautoría y la trova donde se había formado y desempeñado: la "Suite Miel, música del ballet de las abejas", compuesta en 1994 como una obra situada en el espacio de la música de tradición escrita, que llegó a ser incluida en programas de la Orquesta Sinfónica de Chile.

Ficha

Fechas

Año de nacimiento: 1952?

Región de origen

Metropolitana de Santiago

Décadas

1980 |1990 |2000 |2010 |2020 |

Géneros

Osvaldo Leiva

Osvaldo Leiva es un cantautor que perteneció al movimiento cultural y musical del Canto Nuevo durante la década de 1980, pero que también tuvo presencia en espacios de la música en televisión de la época. En 1982 ganó el concurso del programa "Chilenazo" con su canción más famosa, "El flaco Chile", y luego participó en dos versiones de la competencia nacional para el Festival OTI. Profesor de música, compositor y con un virtuoso dominio de la guitarra, nunca editó un disco durante la dictadura de Pinochet, y sólo registró algunas canciones aisladas con autoproducción. A fines de los '80 dejó la música para iniciarse en la apicultura. Resultado de esa experiencia es una de sus obras más interesantes, que entonces sobrepasaba la cantautoría y la trova donde se había formado y desempeñado: la "Suite Miel, música del ballet de las abejas", compuesta en 1994 como una obra situada en el espacio de la música de tradición escrita, que llegó a ser incluida en programas de la Orquesta Sinfónica de Chile.

JL

Osvaldo Leiva comenzó su oficio musical siendo niño, como guitarrista del coro de la parroquia de la población San Gregorio, en la comuna de La Granja, al sur de Santiago. Cuando tenía 12 años, el legendario líder sindical Clotario Blest lo vio tocando guitarra en una misa y se convirtió en algo así como su padrino artístico: le obsequió una guitarra y en ocasiones le entregaba poemas para que él los musicalizara. De esa manera, cuenta el cantautor, inició su oficio de compositor.

En 1973, cuando vino el Golpe Militar en Chile, un Osvaldo Leiva de 18 años estaba saliendo del colegio. Desde entonces siguió vinculado a la iglesia, y especialmente a la Vicaría Sur, una coordinación de 32 parroquias de esa zona popular de Santiago y que durante esos años se convirtió en un espacio de solidaridad y refugio para muchas personas perseguidas por la dictadura. Allí se gestó una nueva comunidad de músicos que acudían semanalmente a peñas y celebraciones de parroquias e iglesias. En ese contexto Osvaldo Leiva se forjó como intérprete y cantautor, a la vez que en ese tipo de circuitos fue donde finalmente se cimentó el llamado Canto Nuevo. Leiva fue parte del germen del movimiento, conociendo y compartiendo con otros de sus nombres centrales. Por ejemplo, "Tango 1", canción que compuso para sus padres, fue grabada en el único disco de Aquelarre, en 1977.

Desde el año anterior Leiva estudiaba Pedagogía en Música en la Universidad Católica, y se recibió como profesor en 1980. Aunque ejerció algunos años, el oficio musical fue ocupando cada vez más su tiempo. Desde 1979 fue parte del grupo musical del Ballet Folklórico Nacional, el Bafona, con quienes realizó sucesivas por Chile y en 1981 llegó a participar en el regreso de la competencia folclórica de Viña del Mar, suspendida por la dictadura, con el tema “La niña de la luna”. En 1982 ganó el concurso de canciones del recrdado programa "Chilenazo", en Teleonce (hoy Chilevisión), con el que es tal vez la canción más conocida de su historia: “El flaco Chile”.

La música se convirtió entonces en su actividad central. Con la colaboración de su amigo Nino García, Leiva participó en dos oportunidades en la competencia nacional de la OTI, en varios otros festivales y en programas de televisión. Nunca abandonó, en todo caso, sus circuitos musicales de resistencia y se mantuvo tocando en peñas y actos alternativos. Canciones como “Crónica sobre Santiago”, un poderoso retrato de ese tiempo, fue incluida en varias ediciones de la revista La Bicicleta, en sus entregas dedicadas al Canto Nuevo.

La danza zumbante de las abejas
Hacia fines de los años '80 Leiva resolvió retirarse de la música. No volvió a presentarse en escenarios. Adoptó el oficio de apicultor, criando abejas y produciendo miel, a las afueras de Santiago. Durante esa época escribió la "Suite Miel, música del ballet de las abejas".

La suite es una forma de música docta que, como se indicaba en la presentación del disco el mismo título, se trata de un conjunto de danzas que en este caso describen el ciclo de producción de la miel y concluye con una danza del apicultor (su propio oficio), quien cosecha y agradece a las abejas. La obra fue grabada en sistema MIDI en el año 2000, con la dirección de Tomás Thayer, y la ejecución del propio autor. En 2010 una de sus danzas, “El vals de la cera”, fue interpretado por la Orquesta Sinfónica de Chile en un programa especial.

Avanzados los años 2000, Osvaldo Leiva se trasladó al balneario de Las Cruces, en la Quinta Costa. En 2004 compiló una buena parte de canciones que había escrito a lo largo de su historia, que luego editó autogestionadamente en un disco que titulí Canciones12 (que incluye "El flaco Chile"), y que se puede descargar en la red. Más adelante, en 2009, grabó en su casa nuevo material para el disco Algunos me dicen que olvide, que incluía dos musicalizaciones de Neruda y Mistral, además de 13 canciones propias. Varias de ellas fueron compuestas durante esa época, aunque otras provenían de tiempos pasados, como su reconocida clásica “Crónica sobre Santiago” y su entrañable historia de amor infantil “Eduviges”, con sutiles aires a Joan Manuel Serrat, uno de sus principales referentes.

En el 2014 Leiva saludó los 100 años de su vecino de Las Cruces Nicanor Parra con la canción “El tonto de la aldea”. Consecuente y perseverante, se mantuvo en el oficio musical, grabando, produciendo y editando sus canciones, en una historia musical que para él comenzó en la infancia en una parroquia en la zona sur de Santiago con esa guitarra de madera que le fue entregada por el máximo dirigente sindical de la historia de Chile: Clotario Blest.

Actualizado el 17 de diciembre de 2025