Pettinellis

De todos los proyectos desarrollados por los ex integrantes de Los Tres luego de la primera disolución de ese grupo, en mayo del 2000, Pettinellis fue el que generó mayor atención y obtuvo más sonados éxitos; aunque también el de más corta vida. El cuarteto le sirvió a Álvaro Henríquez para afianzarse un rato más como líder de una banda antes de decidirse por una carrera solista, y difundió masivamente el trabajo de sus acompañantes, todos los cuales se mantienen hasta hoy vinculados a proyectos musicales diversos.

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Años

Santiago, 2001 - 2004

Décadas

2000 |

Géneros

pettinellis

Integrantes

Álvaro Henríquez, voz y guitarra (2001 – 2004).
Camilo Salinas, teclados (2001 – 2004).
Nicolás Torres, batería (2001 – 2004).
Cristián Espiñeira, bajo (2001).
Pedro Araneda, bajo (2002 – 2004).

Marisol García

En comparación con el de Los Tres, el sonido de Pettinellis mostró un rock más directo y crudo, aunque sin dejar de tender un puente hacia la tradición popular chilena. En sus casi cuatro años de trabajo conjunto, la banda publicó sólo un álbum, con suficientes singles de vocación radial (“Hospital”, “No hables tanto”, “Un hombre muerto en el ring”) para afianzarla como una de las más difundidas de esa década en Chile. Tras su disolución, Henríquez ha realizado algunas presentaciones con el nombre del grupo, aunque sin ninguno de los músicos con los cuales se unió en la etapa original de grabación y conciertos.

Debut junto a Violeta
Para armar el grupo que lo mantendría ocupado tras el fin de Los Tres, el cantautor Álvaro Henríquez buscó entre músicos con cierta experiencia. La decisión más sencilla fue la de reclutar a Camilo Salinas, pues el tecladista había colaborado en numerosas presentaciones de ese grupo, convirtiéndose por unos años en una suerte de integrante no oficial. En la batería se ubicó Nicolás Torres, un percusionista con un pasado repartido entre el punk (Entreklles, Proyecto Aceituna), estudios de música y un disco solista de tiraje limitado (presentado en el 2000 bajo el nombre Silvestre), y quien hasta entonces había trabajado siempre en circuitos independientes. Penquista como Henríquez, Pedro Araneda compartió alguna vez bandas con los futuros integrantes de Los Bunkers, y llegó como bajista tras la salida de Cristián Espiñeira, un músico ligado al circuito jazz.

El debut discográfico de la banda se incluyó en la forma de un cover para “Arriba quemando el sol”, en el disco colectivo en tributo a Violeta Parra que el ex Los Tres concibió y produjo bajo el título Después de vivir un siglo (2001). Apenas se afianzó su formación definitiva, en enero del 2002, Pettinellis se abocó a la preparación de su primer álbum, con todos los temas compuestos y producidos por Álvaro Henríquez, el integrante en cuyo apellido materno se basó el nombre del conjunto.

Pettinellis (2002) recogió la tradición gráfica de la desaparecida etiqueta Dicap, con fotos y una carátula a cargo de quienes conviertieron a ese sello en un referente visual, los hermanos Vicente y Antonio Larrea. El álbum llegó a radios rápidamente gracias a “Hospital”, las últimas palabras que le dedica un hombre desahuciado a su amante sobre ecos de un bolero psicodélico claramente inspirado en Los Ángeles Negros (Henríquez diría luego que al cantar pensaba en José Alfredo Fuentes).

Fue una de las facetas de un álbum de sorprendente diversidad, que también dejaba espacio al rock de “Un hombre muerto en el ring”, el tecno-guachaca de “Ch’ bah, puta la güeá” y tres cuecas eléctricas (dos de ellas —”El desquite” y “Cuando una madre llora”— incluidas antes en las bandas sonoras de la película El desquite y el documental Estadio Nacional). La banda se ocupó en una intensa agenda en vivo, concentrada en Santiago y regiones, y hasta con una parada en la ex Penitenciería de Santiago en agosto del 2003 para participar de un ciclo de actividades musicales para presos. Entonces el grupo dejó registrada en el disco Rock & Rejas su última composición, la cueca “Cadena perpetua”).

Tras sus años de éxito continental junto a Los Tres, Álvaro Henríquez admitió estar disfrutando «ser, de nuevo, micro»; y su compromiso se notaba en la entrega en conciertos que destacan siempre por cuánto parecían gozar los músicos con su propio trabajo, además de añadidos sonoros sin comparación en el medio, como el imaginativo trabajo en teclados de Camilo Salinas o una selección de covers que iba desde temas de Elvis Presley y Renato Carosone a los más famosos himnos de Sergio Ortega.

La banda coronó un exitoso año 2003 presentándose en el Festival de Viña del Mar del siguiente verano, en un show que incluyó la participación especial de Titae Lindl, otro ex Los Tres. Menos de dos meses más tarde, y en medio de una gira por el sur de Chile, discusiones internas dejan fuera del grupo a Nicolás Torres. En lo que definió como «solidaridad», Camilo Salinas también abandonó la banda poco después. Rápidamente, Álvaro Henríquez anunció que su siguiente disco sería un trabajo solista. Diría más tarde que «con Pettinellis fue tener claro, al fin, que lo que yo quería hacer era mi música, sin nadie que me desconcentrara».

Quedó así pendiente para siempre el anunciado segundo álbum del cuarteto. En cambio, una edición especial del disco Pettinellis (que agregó tres canciones de la banda sonora de Sexo con amor —para cuyo soundtrack el grupo había compuesto la canción central—, siete demos e imágenes para DVD) apostó por engrosar las repisas de los coleccionistas.

Nadie quiso explicar bien las razones de la ruptura de tan destacada alianza, pero las preguntas del público se diluyeron naturalmente tras el poderoso debut solista de Henríquez, a fines del 2004, y los anuncios de Torres y Salinas sobre sus nuevos proyectos musicales. El baterista se ocupa hoy en el grupo Silvestre, mientras Salinas se reparte entre labores de productor e instrumentista de sesión (Fernando Ubiergo, Horacio Salinas, Catalina Bono), como parte de Inti-Illimani Histórico,  bandas de trabajo intermitente, como Doce Monos y Guarenes Deluxe, y un trabajo regular en Los Bipolares. Pedro Araneda, en tanto, se mantuvo un tiempo como integrante de la banda de Álvaro Henríquez antes de mudarse de nuevo a Concepción, donde no ha abandonado del todo la composición.

Reagrupados Los Tres, en la Yein Fonda del 2010, Álvaro Henríquez volvió a presentarse como Pettinellis, pero sin ningún músico de la formación original. Tres nombres lo acompañaron entonces (Sebastián Cabib en bajo, Manuel Basualto en batería y Joselo Osses en teclados) cuando abordó tanto el repertorio de ese grupo como el de su disco solista. El 2011 volvió a presentarse en vivo para celebrar los diez años del debut de Pettinellis, en lo que aun no representa, según el músico, un regreso definitivo de la banda.

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