Kamken

Kamken fue uno de lo últimos grupos de rock progresivo en sumarse a la prolífica escena de la década de 1990, la que tuvo nombres como Ergo Sum (1994), Exsimio (1995) y SubTerra (1996). Iniciado en 1997, Kamken estableció su discurso narrativo en álbumes con inspiración directa en la música progresiva más clásica, aunque en una segunda etapa terminó acomodándose a los cambios del mercado musical del pop y el rock.

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Años

Santiago, 1997 -

Décadas

1990 |2000 |2010 |

Géneros

Integrantes

Miguel Torreblanca, bajo y voz (1997 – •).
Pablo Donoso, guitarra (1997 – •).
Leonardo Navarrete, batería (1997 – 2003).
Juan Pablo Meza, batería (2003 – 2008).
Rodrigo Pardo, batería (2009 – 2013).
Gino Pinto, batería (2013 – •).

Iñigo Díaz

Formado como prototipo en el colegio San Leonardo de Maipú por los adolescentes Miguel Torreblanca (n. 1979) y Pablo Donoso (n. 1979), bajista y guitarrista respectivamente, tuvo un inicio acústico. Sus primeras canciones, “Días amarillos”, “Segundo episodio” y “Prevenir por prevalecer”, que luego el grupo llevó a sus discos más maduros, seguían la estética acústica y psicodélica de Pink Floyd. Cuando los integrantes salieron del colegio en 1996, el conjunto tomaría un rumbo profesional.

Torreblanca se convirtió en el émbolo del trío, que se completaba con el baterista Leonardo Navarrete, dada su categoría de estudiante de composición en la Escuela de la SCD, con maestros como Luis Advis y Ramiro Molina. El período 1997-2002 fue el de mayor carácter progresivo, con composiciones extensas, muchas veces divididas en movimientos y con una clara defensa de un sonido propio, aunque crudo. Fue una música que se basó en los clásicos: King Crimson, Yes y Rush, entre otros. En ese lapso, Kamken editó Nacimiento (2001), escrito completamente por Torreblanca, con piezas como “Fobia”, “Provocando la razón” y “Radícula”, que destacaron en el repertorio. Durante ese período, el trío se multiplicó en vivo, tocando como telonero de Pánico en sus conciertos en Chile.

Trilogía (2003), fue el segundo trabajo netamente progresivo, grabado con el baterista Juan Pablo Meza, y donde Kamken exploró ritmos estables y matices electrónicos y psicodélicos. De ese repertorio, de apenas cuatro composiciones, destaca “Brilla la savia bajo el sol”, pieza de 21 minutos de duración. Tras un paréntesis creativo, Kamken regresó al estudio con El disco vital (2007), su primera experiencia alejada de los preceptos y dogmas del rock progresivo. Mucho más centrado en la canción de carácter pop, Torreblanca compuso piezas como “Minucia en la tarde”, “Primitivo afecto” y “Segundoepisodio”.

Por primera vez, el trío se presentó en Buenos Aires, mientras que en Santiago realizó una nutrida temporada en vivo, con cuatro conciertos semanales por dos meses en espacios diversos: Oxido y Purgatorio (de Bellavista), Café del Teatro (de Santiago Centro), Phone Box (de Providencia) y La Batuta (de Ñuñoa). A esa serie se sumaron bandas de órbitas rockeras: Devil Presley, Hielo Negro, Autómata y Escualo. El baterista de esta última banda, Rodrigo Pardo (ex músico del cuarteto Fedón), se unió a Kamken en 2009, para iniciar la nueva etapa del grupo, más centrado en el rock sin apellidos y grabar su cuarto álbum, Um.plagio (2011).

La larga rotativa de bateristas posibilitó en 2013 el arribo de Gino Pinto, un músico formado en Estados Unidos, en el Drummer Collective de Nueva York, que le entregó nuevos enlaces y alcances al grupo. Con Pinto como sustituto de Pardo, Kamken inició el proyecto de su nuevo álbum, un doble volumen que desplegó las dos tendencias que el trío ha venido desarrollando en distintos momentos: el rock progresivo y el rock-pop.

Trilogía de Nueva York: mujeres sacan la voz

Desde la gran ciudad de la música, el año arranca con publicaciones de nuevo material. Tras una década de silencio, la cantante Claudia Acuña presentó Turning pages, editado por su propio sello, mientras que la gran saxofonista Melissa Aldana lidera un quinteto en Visions, y la guitarrista Camila Meza adelanta Ambar, junto a una pequeña orquesta.

Paloma Mami, siempre un poco más

Las audiencias de la música pop se inclinan hoy por el streaming y según reportes allí la estrella del trap pasó a ser el fenómeno nacional más resonante de Spotify.