Vigliensoni o el compositor migratorio
Foto: Manuela Martelli (foto principal) / Cristian Soto L.
Entrevista

Vigliensoni o el compositor migratorio

Afincado en Canadá y alguna vez parte de Electrodomésticos, los Mismos y Lucybell, Gabriel Vigliensoni habla de sus discos de 2014 y 2015 y del sentido político de producir música sobre el reino animal. Y cinco lúcidas preguntas finales le bastan para poner a prueba el auge del pop chileno.

David Ponce | Sábado 05 de mayo de 2016 Fotos: Manuela Martelli (foto principal) / Cristian Soto L.

Vigliensoni o el compositor migratorio

Las aves del paraíso están llenas de matices resplandecientes y de pinceladas de colores violentos. Entre los faisanes, los tragopanes, los colibríes, los nectarines, las aves del paraíso son las más exquisitas.

Podría ser el párrafo de algún libro sobre animales en el capítulo dedicado a las aves del paraíso, esa familia de pájaros asiáticos caracterizados por los llamativos colores de su plumaje. Pero es la traducción aproximada de una de las letras de Gabriel Vigliensoni, “Les oiseaux de paradis”, o sea “Las aves del paraíso”, tal como se oye en uno de sus dos recientes discos.

Muchos podrán tener registrada la imagen de este músico tras los teclados de un grupo tan notorio como Lucybell en los años ’90, pero hay varias vidas siguientes sumadas por Vigliensoni desde entonces. En este orden: integró los Mismos junto a Silvio Paredes y Cuti Aste para grabar los discos Picnic (2002) y Caspana (2006), por ahí se agregó luego a la formación de Electrodomésticos que dio forma a La nueva canción chilena (2004), a la par produjo su primer disco, Nata (2004) y hacia el cambio de década se estableció en Montréal, Canadá, donde ha reanudado en los últimos dos años ese trabajo personal.

Dos discos tiene en ese catálogo reciente, publicados por el netlabel danés Clang, y en los dos la distinción es que, además de la producción musical, ahora Vigliensoni saca la voz: son Le règne animal (2014) o “El reino animal” y su motivación poética y musical en la observación de la fauna, y las imágenes y motivos más personales de Jaguar (2015). Esa música es también un modo de asistir a la evolución de Gabriel Vigliensoni en torno a esas letras en los dos discos, tanto dichas como cantadas, primero en francés y ahora también en español, al comienzo cortadas/pegadas de otras fuentas y ahora propias.

–¿Es una casualidad que primero hayas hecho un disco llamado El reino animal y ahora uno sobre un animal en particular, Jaguar? ¿Hay una continuidad entre los dos?
Jaguar tiene temáticas claras y definidas, que son distintas a las de Le règne animal. Si bien ambos releases tiene títulos animalísticos, creo que es casi una coincidencia. Habiendo dicho eso, creo que la coincidencia me gusta, da una continuidad a los trabajo. En términos sónicos creo que también existe una dualidad. Hay diferencias grandes de texturas, y cualidad sonora general, pero mi búsqueda sonora, armónica y rítmica se percibe en ambas piezas.

–Aparte están bien seguidos. Jaguar apareció en octubre pasado, justo a un año de la fecha que tiene Le règne animal subido en Bandcamp en octubre del año anterior. ¿Fueron hechos así, uno a continuación del otro?
–Empecé a trabajar en las canciones que aparecen en Jaguar apenas terminé las de Le règne animal. Si bien el proceso de búsqueda estética y drafting de las canciones fue similar, el proceso de producción fue totalmente distinto, de ahí las diferencias en sonoridad y estilo.

VIGLIENSONI OK AZUL

Poligamia y migración

Un posible índice temático de Le règne animal arroja dos canciones sobre animales migratorios entre “Tango” y “Animaux”, una sobre morfología a propósito de los faisanes, tragopanes, nectarines y colibríes de la mencionada “Las aves del paraíso”, y otra sobre etología en torno a la poligamia y la monogamia en “Polygamie”.

–Poner Le règne animal es como ver uno de esos documentales de animales en la televisión o leer una enciclopedia sobre fauna. ¿De dónde vinieron esas letras? ¿Y qué te atrajo de ciertas especies que figuran en las canciones?
Le règne animal me tuvo enfrentado, por primera vez, a un micrófono en el cual debía registrar una línea vocal con letra. En general las líneas melódicas salieron rápidamente ya que es lo que habitualmente hago con mi sintetizador. Sin embargo, a la hora de escribir la letra, me vi ante una hoja en blanco con un lápiz en la mano. Para el proceso de escritura, entonces, utilicé la técnica literaria de cut-up. Busqué textos sobre especies animales cuyos tópicos tuviesen alguna correlación con el humano. Seleccioné palabras sueltas y frases de diferentes secciones, y las reordené semi-azarosamente. Finalmente, el día de la grabación, hubo un proceso de refinamiento para tratar de hilar más finamente las ideas y clarificar el concepto.

“Habiendo migrado desde el hemisferio sur al norte hace seis años, mi familia y yo realizamos un camino similar al que hacen muchos pájaros año tras año, ida y vuelta. Los pájaros migran buscando más alimento y mejores locaciones para anidar en mejores climas. Nosotros buscamos mejor educación, más equidad y una sociedad más justa”.

–La morfología y la etología de las que hablas en “Les oiseaux du paradis” y “Polygamie” son asuntos científicos en una primera lectura, pero ¿son otras formas de hablar de belleza y sexo también? ¿Qué te llama la atención de cantar sobre aves del paraíso y sobre poligamia?
–Hablar de poligamia o, más ampliamente, de poliamor, me parece casi algo político. En un contexto en que la monogamia se siente tan estándar, aburrida, plana, el único camino posible, ¿no es momento de mirar hacia otro lado, quizás a otras especies animales y ver cómo ellas conviven y se relacionan? Al mismo tiempo, ¿no nos acercamos a nuestros amigos, los queridos, porque de alguna manera nos sentimos en-amor con ellos?

–”Tango” y “Animaux” se refieren a los viajes de los animales migratorios. ¿Descripciones como esas te hacen pensar en tu condición personal migratoria también? De hecho desde Canadá a Chile es casi exacto el recorrido que hacen muchas especies de caradriformes (chorlitos, zarapitos, por ejemplo) que vuelan cada año desde el ártico hasta las costas chilenas.
–El tema migratorio es más concreto que el de la poligamia. Habiendo migrado desde el hemisferio sur al norte hace seis años, mi familia y yo realizamos un camino similar al que hacen muchos pájaros año tras año, ida y vuelta. Los pájaros migran buscando más alimento y mejores locaciones para anidar en mejores climas. Nosotros, similarmente, buscamos mejor educación, más equidad y una sociedad más justa.

VIGLIENSONI OK PROYECCION

En francés y español

En su nuevo disco  los motivos de las letras de Vigliensoni se amplían al erotismo de “Jaguar”, a la breve figura poética de un corazón de metal en “Metal”, a la combinación inquietante de música y palabras de “Terminal” o las dualidades de “Personal” y los contrastes de esa letra, entre verano e invierno, claridad y falta de verdad y sobre todo entre dos enumeraciones muy antagónicas al comienzo.

“Siempre idealizado, súper admirado, muy felicitado, teatralmente adorado, siempre abrazado, súper acariciado, muy afortunado, teatralmente desnudado”, canta ahí Gabriel Vigliensoni casi sin respiro, y agrega luego “Siempre humillado, súper desdeñado, muy desafinado, totalmente expulsado, siempre abrumado, súper atrapado, muy debilitado, teatralmente idiotizado”.

–Cuando escribiste “Personal” ¿tenías en mente a un personaje, a una especie de protagonista de esa canción?
–A ratos soy yo, a ratos no soy yo. Hay mucho sobre autodesprecio en esa canción, así como también de sobreestima, como si fuese alguien en algún tipo de droga estimulante. Y no me gustan las drogas estimulantes. Me siento personalmente más en sintonía con la canción una vez que vuelve a la calma del puente y entra al coro: “Si el invierno vuelve y la verdad no florece, querría dejar mi alma en pausa y mi cabeza en cese. En verano la claridad siempre crece y resplandece, restablece la verdad que siempre me ennoblece”.

“En un contexto en que la monogamia se siente tan estándar, aburrida, plana, el único camino posible, ¿no es momento de mirar hacia otro lado, quizás a otras especies animales, y ver cómo ellas conviven y se relacionan?”

–¿Cómo fue cantar en estos discos? ¿Es una especie de desafío, te sientes cómodo con un disco que tiene tu voz?
–Me maravilla el proceso que ha tenido mi voz entre Le règne animal y Jaguar, creo que he aprendido mucho. Querría, sin embargo, que el próximo disco fuese instrumental.

–¿Y de dónde vino la opción de cantar en francés Le règne animal y en español Jaguar?
–Siendo Le règne animal la primera vez en la cual me tuve que hacer cargo de una letra, creo que tomé inconscientemente la decisión de cantar en francés, lengua en la cual me siento en un nivel 101, como una manera de tomar distancia con la letra, no haciéndome cargo de ella en su totalidad. Creo que esto, junto a la técnica de cut-paste que utilicé, da a esas letras una característica de serendipidad que me fascina.

“Un año más tarde sentí la tentación de hacerme cargo de lo que escribía en mayor medida. Creo que este cargo pasa, en gran parte, por aprender a interpretar la letra, entender que el mismo texto, cantado de diferentes maneras, puede tomar connotaciones muy distintas. Esto, que puede parecer trivial para alguien que canta habitualmente, fue un descubrimiento para mí. Siento que cuando haces trabajo de producción para otras personas el proceso es bastante más sencillo, con la distancia suficiente como para tener una visión más clara de la interpretación. Vivirla en primera persona es distinto”.

VIGLIENSONI OK BN

Sónico y metodológico

A propósito de cantar, la reseña de Jaguar en el sello Clang habla de “Sprechgesang vocals” o “voz hablada”, pero en algunas canciones, como “Metal”, “Terminal” y la segunda voz del coro de “Jaguar”, lo que hace el músico no es sólo hablado, sino melodías vocales.

–Entiendo lo de Clang, “Sprechgesang” son técnicas vocales que oscilan entre melodías cantadas y voces semi-habladas. Si bien el término viene desde la ópera originalmente, que claramente no es mi caso, estoy consciente de que las voces en Jaguar transitan entre melodías muy definidas y voces que se mantienen en una nota o un par de notas, por mucho rato, transmitiendo la sensación de estar hablando.

¿Estás de acuerdo con que una melodía puede dar un carácter más pop a estas canciones, hacerlas más “amigables”? ¿Te gusta esa idea?
–El carácter “amigable” de una canción, para el caso de mis canciones, no es algo que realmente me importe. Sí me importa el transmitir un concepto claro, con ritmos que puedas incorporar y hacer carne. Si logras eso, puedes hacer lo que quieras en términos sonoros y melódicos.

–A propósito de términos sonoros, se nota de inmediato el timbre real de un bajo eléctrico en la base de “Jaguar”. ¿Qué importancia tienen esos timbres “análogos” en este disco?
–La palabra “análogo” fue realmente importante en Jaguar, pero no sólo a nivel sónico, sino también a nivel metodológico. Quería evitar el replicar el proceso actual de producción en un contexto digital: grabas poco y rápido pero realizas una post-producción larga, excesiva. Quise invertir este proceso entregando un tiempo extenso al período de grabación, grabando tomas completas de improvisaciones de batería, de teclado, o de voz, y no editándolas posteriormente, lo que requiere mucho tiempo. Sin embargo, la post-producción es bastante más corta y sencilla ya que tu fuente sonora ya tiene el carácter que buscas.

Vigliensoni sorteó a propósito el método de trabajar frente a la pantalla del computador y su representación gráfica del sonido, agrega. “Para cerrar el proceso, en vez de mezclar dentro del computador, pasé todas las pistas a cinta de una pulgada y realicé una mezcla análoga. La concentración en la mezcla análoga es mucho mayor, tu vista no está concentrada en seguir una serie de waveforms en un pantalla, sino que debes cerrar los ojos y realmente escuchar el mundo sonoro que diseñaste, al mismo tiempo que modificas gestualmente los parámetros de la mezcla en la mesa. Lograr el mismo nivel de precisión que lograrías en el mundo digital es inalcanzable, o carísimo, pero lo que ganas sónicamente y en actitud es invaluable”.

“El carácter ‘amigable’ de una canción, para el caso de mis composiciones, no es algo que realmente me importe. Sí me importa el transmitir un concepto claro”.

La propia voz

No siempre fue posible escuchar la voz de Gabriel Vigliensoni en sus discos. Hace ya doce años, en los temas no instrumentales de Nata (2004), tuvo invitados para cantar y rapear: una muy incipiente Javiera Mena en la canción “Elige me” y un rapero llamado Kevin Sanders.

–Me encanta trabajar con más gente. La interacción con alguien que tiene un acercamiento distinto a la música del que uno tiene es fascinante. El proceso de Le règne animal fue más bien solitario. La producción de Jaguar tuvo un carácter un poco más gregario. Me contacté con músicos, amigos, a los cuales admiro y que pensé que podrían entregar algo especial a este disco. No me equivoqué.

“Similar fue el caso de Javiera (Mena)”, continúa, a propósito de Nata, ese disco de 2004. “Si no me equivoco, las voces que hizo para ‘Elige me’ fueron las primeras que ella registró profesionalmente en un disco, más allá de sus demos anteriores. El contar con la fragilidad de su voz me dio valentía para sacar la fragilidad de la mía en esa canción”.

–¿Y esa letra la escribió ella? Si es así, ¿dirías que ahora en 2015 ó 2016 sí tienes interés por literalmente decir algo en la letra de una canción?
–Javiera escribió esa letra. Si bien recuerdo, llegó con la idea de hablar de “imágenes de cosas de música”. Por ejemplo, en (el verso) “Es bien gradual si subimos más…” ella se podría estar refiriendo a progresiones armónicas, o a melodías que suben cromáticamente y que descansarán, eventualmente, en algún punto. Eso lo encontré brillante. Hoy en día aun sigo pensando en eso, en cómo escribir sobre las cosas que realmente te importan y sobre las cuales, realmente, sabes mucho. Una de esas cosas, en mi caso, es la música.

“El caso de Kevin (Sanders) fue distinto”, agrega. “Previo a grabar Nata, y a partir de nada, este personaje se subió al escenario en un show y me preguntó si tenía un micrófono. Tanto era su carisma y belleza que, por supuesto, le dije que sí. Rapeó largamente sobre un par de canciones. La próxima que nos cruzamos en un show no me dijo nada, pero le dejé el micrófono preparado. La última vez que lo vi antes de su fallecimiento fue para la grabación de las canciones. Lo echo de menos”.

LUCYBELL - FOTO CRISTIAN SOTO L._8599

Efectos post-Lucybell

En el nuevo disco de Vigliensoni incluso se oyen ciertas huellas de la gira que Lucybell cumplió en 2012 y 2013 como sexteto, con todos los hombres que han pasado por el grupo: los fundadores Claudio Valenzuela (voz y guitarra), Gabriel Vigliensoni (teclados), Marcelo Muñoz (bajo) y Francisco González (batería) y los actuales Eduardo Caces (bajo) y Cote Foncea (batería). La reunión dejó como evidencia un EP de cuatro canciones, Poderoso (2013). Y entre esos efectos está “Metal”, una de las canciones de Jaguar.

–”Metal” es un tema especial dentro del disco. Lo compuse para el EP de Lucybell que hicimos en 2013, y fue uno de los dieciséis tracks que quedaron fuera de ese material. Sólo Eduardo (Caces) y Marcelo (Muñoz) participaron en el registro con su bajo y guitarra, respectivamente, y lo que ahí tocaron es lo que está en la versión de Jaguar. Ese track es irresistible en términos de tensión dramática y progresión instrumental, realmente no necesitaba la voz. Sin embargo, un día estaba corriendo el track y se me vino esa melodía a la cabeza. Es tan bella que decidí dejarla.

“Las giras con Lucybell en 2012 y 2013 sirvieron para reencontrarse musicalmente con Marcelo (Muñoz) y para conocerse en contexto de trabajo con Eduardo (Caces). Ambos son un torrente de ideas y tienen un excelente sonido”.

–Una duda: Fran González que aparece en los créditos de Jaguar ¿es Francisco González de Lucybell?
–Es sólo un alcance de nombres, Fran González es un gran artista performático chileno con el cual convivimos en Montréal y al que tuvimos la suerte de conocer. Fran está terminando un clip para “Personal” en estos días. Francisco González es uno de mis grandes amigos, con el cual aprendimos juntos a hacer música. Amor a ambos.

–¿Cómo produjiste esas grabaciones de bajos, guitarras y palmas con Eduardo Caces, Marcelo Muñoz y Fran González? ¿Fue cuando estaban todos juntos acá en Chile tocando con Lucybell, o te los hicieron llegar luego a la distancia?
–Con Fran hicimos las palmas de Jaguar en mi casa en Montréal, en el salón más grande. Eduardo (Caces) grabó el bajo para Jaguar en su casa, en Santiago. El sonido de bajo de Eduardo es exquisito, me da la impresión que lleva toda una vida refinándolo, es incansable y extremadamente perfeccionista. Como te comenté previamente, el bajo y la guitarra de “Metal” habían sido grabadas dos años antes.

–¿Esas colaboraciones fueron un efecto de la gira con Lucybell? ¿Qué otros efectos provechosos mencionarías de la reunión del grupo?
–Las giras con Lucybell en 2012-3 sirvieron para reencontrarse musicalmente con Marcelo y para conocerse en contexto de trabajo con Eduardo. Ambos son un torrente de ideas y tienen un excelente sonido. En Jaguar, sin embargo, creo que las colaboraciones provienen del deseo de incorporar el mundo sonoro de personas con las cuales me vinculo diariamente, en un contexto que no es necesariamente musical.

VIGLIENSONI OK de pie

Clang: la conexión danesa

Gabriel Vigliensoni no es el único músico chileno incluido en el catálogo de Clang, el sello creado por el músico danés Lars Graugaard (también conocido como Lars From Mars), que tiene en línea trabajos de otros productores locales como Silvio Paredes (compañero de Vigliensoni en los Mismos y Electrodomésticos, que en diciembre pasado publicó su disco Poptronics), Mika Martini y Equipo (Cristóbal Saavedra), el músico chileno que en 2014 abrió el festival Sonar en Barcelona.

–¿Cómo se dio la oportunidad de editar Jaguar por Clang? ¿Qué te parece la música que hace Lars Graugaard y la identidad que tiene el sello en general?
–Cristóbal Saavedra, aka Equipo, me contactó cuando hice el release de Le règne animal. A partir de eso, establecimos una relación de correspondencia y colaboración. Mientras estaba en el proceso de producción de Jaguar le consulté sobre cuán abierto él veía a Lars Graugaard, director de Clang, para la edición de nuevo material, y Cristóbal me puso en contacto. Creo que Clang es un sello ecléctico y muy valiente. Valoro mucho el que Jaguar conviva en un ecosistema tan variado como el que Lars ha montado. Por otro lado, es osado al tener las ganas, y la energía, de editar mi disco, y tantos otros, que están en la periferia de la música popular”.

–Además coincides ahí con el nuevo disco de Silvio Paredes, que apareció también a fin de año por el sello. ¿Lo escuchaste?
–¡Mi querido amigo Silvio y Poptronics! Por supuesto que lo escuché y me llena de felicidad el compartir espacio, una vez más, con Silvio. Tenemos planes de hacer una versión o remix de una canción en particular de su disco.

“No he seguido en detalle este así llamado ‘nuevo auge de la música chilena’. ¿Existe realmente un nuevo auge? ¿Cuántos artistas chilenos son capaces de hacer mensualmente el sueldo mínimo tocando en vivo? ¿Cuántos de estos pueden hacer ese mismo sueldo sin llenar el afiche promocional o el escenario con marcas de zapatillas, cerveza, compañías telefónicas?”

–Una última digresión, ya que salió Javiera Mena en la conversación y que tú en Nata y los Mismos en Picnic fueron los primeros en grabar con ella. ¿Cómo ves desde afuera este nuevo auge de música pop chilena de la que se ha hablado en los últimos cinco años, con cantantes como ella o grupos como Astro entre muchos otros? ¿Ves una identidad ahí?
–La verdad, no sé. No he seguido en detalle este así llamado “nuevo auge de la música chilena”. ¿Existe realmente un nuevo auge? ¿Son artistas chilenos los headliners de los festivales grandes que se están haciendo en Chile? ¿Están integrados los artistas chilenos a un circuito de shows internacional? ¿Cuántos artistas chilenos son capaces de hacer mensualmente el sueldo mínimo tocando en vivo? ¿Cuántos de estos pueden hacer ese mismo sueldo sin llenar el afiche promocional o el escenario con marcas de: zapatillas, cerveza, compañías telefónicas, etcétera?

–Una cosa muy puntual. ¿Jaguar puede ser una forma de hablar de Chile también, del mito del país jaguar de los años ’90? ¿O nada que ver?
–Quizás puede haber un link: no me considero un jaguar, pero podría ser una aspiración el convertirse en uno a partir de la canción.

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