Rodrigo Santa María

Junto con músicos como Pedro Melo, Manuel Meriño, Elizabeth Morris y Alejandro Soto, el antofagastino Rodrigo Santa María pertenece a un destacado nuevo frente de autores y compositores de música latinoamericana moderna que tomaron autonomía en el cambio del siglo. Santa María canalizó sus propósitos creativos en esta línea surtiendo de material musical para artistas emergentes en la década de 2000, pero sobre todo a través del grupo Santa Mentira, del que fue su director musical y principal compositor. Una vez instalado en Alemania, su perfil se consolidó en una mirada muy personal, giras, colaboraciones y composiciones de variados enfoques, que llevó al disco en Sobras completas (2010) y Élitro (2012).

Fechas

Antofagasta - 14 de noviembre de 1977

Décadas

2000 |2010 |

Géneros

Grupos

Rodrigo Santa María

Iñigo Díaz

Inicialmente flautista, Santa María fue adiestrado luego en la guitarra latinoamericana por uno de sus más importantes maestros, Juan Antonio Sánchez (del primer Entrama). En la Escuela Moderna se profundizó su conocimiento teórico cuando ingresó para estudiar composición y arreglos sobre música popular. Ahí fue influenciado por el histórico orquestador Toly Ramírez.

Por ese tiempo ya llamaban su atención las canciones vibrantes de un antiguo cantautor del underground como Hugo Moraga, cuya poética también iría a tener peso en la obra futura de Santa María. En 2001 fundó Santa Mentira (una forma mutante de decir Santa María) con músicos jóvenes como el bajista de jazz Alonso Durán (de Marcetribu), la cantante Daniela Conejero, el guitarrista César Jara (luego de Inti-Illimani), o el baterista Luis Barrueto (de Vejara). Con ellos editó el disco Santa Mentira (2006), firmando piezas como “Pedacito de alma” y “Es-trago”.

Rodrigo Santa María amplió su propia presencia en discos de otros artistas. Publicó canciones de su autoría con Ammy Amorette en Primogénita (2003, “Te tendría” y “Aprófasis”), Bárbara Lira en Cenizas (2005, “Restos de ti”, “Ángel caido” y “Te tendría”), y también la profesora de canto Ana María Meza en Atrapasueños (2012, «Élitro»). Junto con algunos músicos de Santa Mentira, en España trabajó con la cantante Eva Escoto, para la que escribió las canciones “La luna en pequeños pasos” y “Élitro” y una vez instalado en Berlín, siguió una ruta de colaboraciones con Verónica González y con los músicos de Sur-Gente, además de la elaboración de su nuevo catálogo de piezas influenciadas por el bossa nova, como “Ángela” y “Malena”, que estrenó en Santiago a fines de 2007.

La muerte de un artífice

El 19 de junio se cumplen 50 años del fallecimiento del músico, como consecuencia de un accidente automovilístico en las afueras de Valparaíso. Desde 1959, el pianista Omar Nahuel encabezó a una generación de modernos jazzistas y dejó para la historia valiosos álbumes con su Nahuel Jazz Quartet en 1963 y 1965.

Adiós a un Chilenero

Los Chileneros, Mario Catalán, Los Chinganeros son algunos de los nombres de la cueca con los que compartió Carlos Pollito Navarro, acordeonista fundamental, que falleció ayer a los 89 años, según informa el sitio Cancionero Discográfico de Cuecas Chilenas. Esta es su historia.