Natalia Bernal

Natalia Bernal pertenece a una prolífica generación conocida como la “nueva ola del jazz vocal”, que surgió a mediados de la década de 2000. Pero mientras solistas pares como Natacha Montory, Paz Court, Nicole Bunout, Camila Meza o Javiera Abufhele, salieron desde el swing hacia otras rutas modernas de música pop, funk y rock, Natalia Bernal se convirtió en la cantante que más y mejor se involucró con el latin jazz, desde su radicación en Boston en 2003, ciudad donde estudió canto jazzístico y producción musical en la escuela de Berklee.

Fechas

Iquique - 16 de abril de 1981

Décadas

2000 |2010 |

Géneros

Natalia Bernal

Iñigo Díaz

Fue el cruce entre la música latinoamericana de las dos costas, la música caribeña y el swing la que luego la llevó a modelos vocales como Shirley Bassey, la peruana Eva Ayllón, la brasileña Maria Rita e incluso la chilena que pavimentó la posibilidad del éxito en Estados Unidos, Claudia Acuña. Bernal llegó a Santiago para estudiar canto con Lorena Pualuan en 1999. Todo 2003 se presentó en sesiones en el hotel Hyatt junto al pianista Nano Prado y posteriormente actuó en el club Thelonious y el Club de Jazz con el trompetista Daniel Lencina.

Desde que se mudó a Berklee ingresó en un círculo cosmopolita encabezado por músicos latinos, entre quienes estaban, por cierto, la saxofonista Patricia Zárate y el baterista Pancho Molina. Así desarrolló su lado interpretativo en la línea de lo que se llamó “música latina libre”. Sus apariciones universitarias incluyen grabaciones de canciones latinas en distintos discos (“De donde vengo”, “El borde de mi tierra”, algunas de ellas incluso de su autoría) y colaboraciones en vivo con estrellas de la música caribeña como Paquito D’Rivera, Cachao López, Rubén Blades y Juan Luis Guerra. En las rutas entre Boston y Nueva York compartió con las jazzistas chielnas Melissa Aldana y Camila Meza y ya en 2010 grabó su primer disco, La voz de tres, con un ensamble de voz, guitarra y piano que estrenó en un concierto en el Lichtenstein Center for the Arts.

Carolina Soto y su regreso discotequero

Desde un silencio musical, la ex baladista de "Rojo" sube el volumen al máximo con "La reina soy yo", una canción para la pista de baile y la esfera de espejos. Dedicada a la comunidad LGBTI, su lanzamiento se realizó en el contexto de una Marcha del Orgullo Gay en plena cuarentena. «A veces necesitamos poner la radio fuerte, bailar y olvidarnos del mundo», dice la cantante rancagüina.

Una candidata incomparable

En la recta final de la entrega de postulaciones, la estrella de la Nueva Ola concita el apoyo de organizaciones feministas como la Matria. Será una deliberación reñida y friccionada, toda vez que en 75 años de premiación solo tres mujeres lo han obtenido.