Isabel Adams
Foto: archivo revista Ritmo

Isabel Adams

Aunque su nombre suele quedar fuera de las periódicas revisiones en retrospectiva para la canción popular chilena de los años sesenta, pero Isabel Adams fue uno de los nombres femeninos destacados de su generación, y sus grabaciones marcan un estilo propio, definido por su interpretación intensa y los impecables arreglos orquestados junto a ella. Destacó en su discografía la versatilidad de un repertorio que combinó balada, twist, bolero y canción italiana. Dos de sus mayores éxitos fueron “Y por creer en ti” (ganadora del Festival de Viña 1966) y el bolero “Triunfamos”.

Fechas

Santiago - 21 de agosto de 1945

Décadas

1960 |

Géneros

Marisol García

Una madre concertista en piano despertó tempranamente en la pequeña Isabel Núñez el gusto por la música, y en particular por el canto. Nacida en Santiago, se trasladó junto a su familia a Panamá a los ocho años de edad (su padre era diplomático), y en ese país tuvo sus primeros pasos en el canto ante público. Su participación adolescente en un concurso musical del Canal Continental la dejó entonces con el primer lugar y un contrato para presentarse en televisión y radios antes de cumplir los 15 años de edad.

Detalla una nota de archivo de la revista Ecran: «En su viaje de regreso a Chile pasa por Ecuador, en donde deja grabado un disco 45 single con dos boleros de Juan Bruno Tarraza, uno de sus compositores favoritos». Se refiere al tema “Tú me niegas”. La joven cultivaba ya un canto de estilo intenso, en parte influenciado por la cubana Olga Guillot.

Pero fue en Chile que la cantante —ya como Isabel Adams en su nombre artístico— impulsó una carrera profesional con un ritmo constante de grabaciones, publicaciones y presentaciones en vivo. Su primer disco grabado en el país fue una versión en castellano para “Non ho l’eta”, éxito de la italiana Gigliola Cinquetti en el Festival de San Remo (“No tengo edad para amarte”, en versión de la chilena), y con el twist “Y punto” como cara B. El single tuvo suficiente rotación radial como para asegurarle creciente cobertura a su figura. Así, en 1966 llegó como participante a la competencia del Festival de Viña. Su interpretación para el rock lento “Y por creer en ti”, de los chilenos Marco AurelioJaime Atria, la dejó con el primer lugar del apartado internacional. Por convenio de ese año entre ambos certámenes, el triunfo la llevó luego a presentar el tema en el Festival de Benidorm, en España.

Isabel Adams popularizó canciones de otros autores chilenos, como Ariel Arancibia (“Una cruz”) y Francisco Flores del Campo (es suya una de las varias versiones que existen de “Agonía”); pero encontró en la canción internacional ideas que acomodó a su estilo de atrevida confesión romántica, como “Mañana en punto”, del argentino Chico Novarro, “Lágrimas de sangre”, del fundamental Agustín Lara, y “Perdóneme, padre”. Este última, del mexicano Roberto Cantoral y grabada con la impecable orquesta de Luis Barragán, es la confesión de una mujer casada que se ha enamorado de otro hombre, y constituyó para la época una atrevida apuesta por el relato musicalizado de la infidelidad. En parte por ese repertorio, intenso y a veces melodramático, Adams aparece en la prensa de la época como una de las pocas mujeres asociadas al subgénero que ya entonces se conocía como «canción cebolla», si bien es evidente que su cauce central fue el del bolero orquestado.

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Desde la gran ciudad de la música, el año arranca con publicaciones de nuevo material. Tras una década de silencio, la cantante Claudia Acuña presentó Turning pages, editado por su propio sello, mientras que la gran saxofonista Melissa Aldana lidera un quinteto en Visions, y la guitarrista Camila Meza adelanta Ambar, junto a una pequeña orquesta.

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