Panteras Negras

Surgido entre los blocks y pasajes de la población Huamachuco de Renca, el grupo Panteras Negras constituye uno de los pilares del hip-hop chileno y uno de los primeros nombres capaces de convertir la versión local del género en una expresión de amplio alcance. Pese a la difusión de su trabajo, el grupo nunca dejó de sentir como una responsabilidad representar el mundo desfavorecido en el que se formaron, colaborando así también al desarrollo de la música joven consciente y de alcances políticos, y el registro de la cultura callejera. El 2005 anunciaron su final, y tras trabajos solistas de Lalo Meneses, regresaron el 2011.

Leer más

Años

Renca, 1989 - 2005
Reatriculados desde el año 2011

Décadas

1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

Integrantes

Eduardo Lalo Meneses, voz (1989 – 2005 / 2011 – •).
Pablo Améstica, bases (1989 – 2000).
Daniel Fernández (Chino Máquina), voz (1989 – 2005 / 2011 – •).
Sergio Checho Fernández (1989 – 2005).
Rony Salazar (DJ Rata), bases. (1989 – 2005/ 2011 – •).
DJ Gudy, bases (?).
Daniel Palacios (El Juez), voz (1990 – 2001).
Cristián Sánchez (DJ Pita), voz (1989 – 2002).
Malcolm Meneses, bases (2011 – •).

Jorge Leiva

Primeros bailes, primeras rimas
La llegada del breakdance a Chile fue el germen de la banda. A través de películas (Breakdance, Beat Street) y programas televisivos fue introduciéndose de a poco un género nacido en los barrios negros de Nueva York, pero que en Chile se rescató primero en sus facetas más inocentes, como los pasos de baile que popularizaron «Pavón y Clemente» en Sábados Gigantes.

Más lejos de las cámaras, jóvenes de todos los rincones de Santiago comenzaron a intercambiar material de N.W.A. y Public Enemy, escuchar música y bailar en un punto de reunión semanal fijado primero en el pasaje Bombero Ossa, pleno centro. Hasta allá llegaba gente como Jimmy Fernández (luego en La Pozze Latina), y también un grupo de amigos adolescentes de la población Huamachuco, que, inspirados en el movimiento, comenzaron a componer sus primeras rimas hacia 1989.

Se hicieron entonces llamar Panteras Negras, un nombre inspirado en el famoso grupo radical de reivindicación afroamericana activo en California, Estados Unidos, durante los años ’60. También las rimas compuestas por Eduardo Lalo Meneses eran confrontacionales, y el joven las emitía con fuerza sobre bases grabadas en una batería electrónica, regalo de Pedro Foncea (De Kiruza), uno de sus primeros mentores.

«El rap es para mí como el rugido de una pantera que ya está cansada de tanto racismo, de tanta pobreza», le explicaba por entonces Meneses a la revista «El carrete». «Es la respuesta de todas las clases sociales y de las razas que han sido marginadas. Es el golpe del que ahora se paró y se va con todo».

Las primeras improvisaciones del grupo fueron llevadas a un cassette en 1990, al que titularon Lejos del centro. Grabado en apenas un día, y al amparo del sello independiente Liberación, el cassette se distribuyó mano por mano y creció en valor con los años, por ser una de los primeras grabaciones rap hechas en Chile. En esos años, el género daba sus primeros pasos, muy lejos de los medios masivos de comunicación. Suele mencionarse también como precursores a los grupos De Kiruza, La Pozze Latina y Los Marginales.

La banda fue aumentando con los años su ritmo de presentaciones en vivo, y en 1993 editó un segundo trabajo, esta vez por el sello Alerce (de acuerdo a una alianza que se extendería por varias publicaciones más). Reyes de la jungla insistía en temas referidos a la represión policial, la lucha armada contra el sistema social, y el alegato contra los sectores más acomodados de la sociedad; siempre de acuerdo a una mirada localista. Palabras en coa le daban nuevos colores a un estilo que el grupo llamaba «pobla-funk», a veces, y otras «rap a la chilena: aindiao, choreja». Reyes de la jungla fue la confirmación de un discurso político que se constituyó en el alma de Panteras Negras y que convirtió a Lalo Meneses en algo cercano a un activista de opinión. Tal impulso fue acompañado de un trabajo social a través de un colectivo llamado La Coalixión.

Querella por injuria
Ninguno de sus integrantes podía vivir de Panteras Negras, lo cual motivó algunas interrupciones en su quehacer hacia mediados de la década. El grupo reapareció masivamente en diciembre de 1995, en un festival del «Nuevo rock chileno» organizado por los sellos Sony y Alerce en el Court Central del Estadio Nacional.

Nadie esperaba calma del turno de Meneses y sus compañeros, pero tampoco las consecuencias que se derivaron. Panteras Negras interpretó el tema «Guerra en las calles», en el que se acusaba de corrupción a la Policía chilena, con versos como «Paco culiao, cerdo ignorante / No eres mi amigo ni lo fuiste antes«. Al lunes siguiente, Carabineros de Chile presentó una querella por injurias, apoyada por el Consejo de Defensa del Estado.

Así, en junio de 1996 se dictó una orden de aprehensión contra Meneses, quien decidió ocultarse hasta que su defensa logró que se acogiera un recurso de amparo y revirtiera el proceso. En entrevista con el suplemento «Zona de Contacto», el acusado explicó que la violencia que había presenciado desde pequeño en su población era un cauce natural para que su grupo de amigos tuviera «una imagen tenebrosa» de Carabineros. «Es muy triste, porque creo que en todas las familias de Chile existe un uniformado. Pero esa imagen se la hicieron ellos mismos. Nosotros crecimos viéndolos golpear a las personas. O sea, un amigo en su camino no son».

Justo en ese período, salía a tiendas el tercer trabajo del grupo, Atacando calles, cuyo sencillo («El rapulento») alcanzó cierta rotación radial y contó, por primera vez, con un video clip promocional. La antipatía policial, en todo caso, se mantuvo, y muchas veces sus presentaciones en Santiago y provincias fueron interrumpidas o, sencillamente, suspendidas por la intervención de Carabineros.

La banda optó entonces por orientar su discurso hacia temáticas poblacionales, y editó La ruleta. Con títulos como «Insurrección periférica», «Gritos de la calle» y «La ruleta», el álbum contó con la colaboración de Ema Pinto (Ludwig Band) y Pedro Foncea, e incorporó en vivo a un percusionista, como complemento de las bases rítmicas. Mayores ironías refrescaron el rostro del grupo, que, sin embargo, nuevamente quedó al margen de los circuitos de difusión.

Los problemas de Lalo Meneses con la autoridad volvieron en diciembre de 1997, cuando el cantautor fue detenido por Carabineros, acusado esta vez de posesión ilegal de armas. El joven permaneció cuatro días en la Penitenciaría de Santiago, y concitó una gran atención de prensa.

Sin embargo, nada parecía poder acallar al grupo, y ya en el 2000, había un nuevo disco. Se trataba de su primer trabajo internacional, pues Hip-hop combatiendo (con viejas y nuevas composiciones) fue grabado en el País Vasco por la gestión del sello Oihuka. Sus seguidores calificaron al disco como «el más duro» en la carrera del grupo, y así lo describió una revista especializada española:

«Los Panteras Negras ponen patas arriba las religiones, la política profesional, el capital y todo el amasijo del sistema. Son trece los temas que vienen en este Hip-hop combatiendo, con claras ganas de derribar con sus pedradas este mundo mezquino y lleno de angustia».

Volvieron a Europa en el 2001, y al regreso de esa gira promocional crearon un sello propio, La Calle. Bajo esa etiqueta editaron Vanguardia de la calle (2003). Pero para cuando el álbum apareció, la situación al interior del grupo era problemática. DJ Pita había decidido quedarse en España y poco antes había renunciado «El Juez» (quien volvería a la crónica roja por un confuso incidente que lo dejó preso a fines del 2005, acusado de posesión ilegal de armas y de conducir un auto robado). Ante el panorama, Lalo Meneses anunció un disco solista (en el que terminaron grabando algunos de sus compañeros de grupo) y el receso oficial de Panteras Negras.

La pausa se prolongó durante varios años, hasta que el 2011 la visita del grupo norteamericano Public Enemy  (reconocidos inspiradores de los Panteras Negras) los llevó a reunirse para participar del show previo a ese concierto. Ese fue el detonante de su reencuentro, y así, en medio de sus propias actividades laborales, el grupo se rearticuló con Lalo MenesesChino Máquina y DJ Rata como núcleo, más la participación del hijo de Lalo en la programación y las bases, Malcolm Meneses.

Durante el año trabajaron los fines de semana logrando estructurar un disco, que comenzaron a mostrar en vivo el primer semestre del 2012, y que fue el punto de partida de una segunda época de vida de Los Panteras Negras.

En nombre de la maestra

Al cumplirse 101 años de su natalicio, el ministerio de las Culturas anunció los dos ganadores del Premio a la Trayectoria Margot Loyola: Rodomiro Huanca, cantor e investigador de Socoroma, y Alfredo Tuki Pate, cultor y promotor de la música y danza rapanui, representado por su hija Cecilia.

La quinta de Paloma

La cantante suma otra canción a su todavía incipiente discografía: «No te debí besar» es una colaboración con el español C. Tangana.