Los Sicodélicos
Foto: Archivo de Waldo Morales / UCV Televisión

Los Sicodélicos

Cuatro quinceañeros de la Quinta Región cumplieron el sueño de convertirse en ídolos juveniles en los años ’60: discos, entrevistas y hasta un propio programa de televisión se ganaron Los Sicodélicos con su música beat cantada en inglés. No deja de impresionar, entonces, que estos coléricos adolescentes casi sin proponérselo lograran hitos fundacionales para el rock nacional, y llegaran a ser un antecedente del fundamental grupo de fusión latinoamericana Congreso.

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Años

Quilpué, 1967 - 1968

Décadas

1960 |

Géneros

Los Sicodélicos

Integrantes

Francisco Sazo, voz y bajo (1967 – 1968)
Waldo Morales, voz y guitarra (1967 – 1968)
Leslie Needham, voz y guitarra (1967 – 1968)
Sergio Alvial, batería (1967 – 1968)
Alfonso Valdés, batería (1968 – 1968)
Johnny Saphores, batería (1968 – 1968)

Gonzalo Planet

Francisco Sazo, Waldo Morales, Leslie Needham y Sergio Alvial, cuatro amigos de la tranquila ciudad de Quilpué, formaron en 1966 el conjunto The Groulings seducidos por los discos de The Byrds y The Beatles que circulaban entre sus compañeros de colegio. Lo que comenzó como un pasatiempo escolar con esporádicas actuaciones en el Liceo Experimental de Quilpué, en 1967 se fortaleció bajo el nombre de Los Sicodélicos con shows en escenarios consolidados como el Sindicato de Estibadores de Valparaíso. En ese lugar los escuchó el productor Mario Marín, quien los contactó con el sello Orpal para grabar el single “Train to Dover” / “For your love”.

Los autógrafos llegarían con el programa “Go-in-go”, emitido por UCV Televisión durante el verano de 1968, donde Los Sicodélicos protagonizaban una serie de aventuras que giraba en torno a una joven banda de rock, muy al estilo del “Show de los Monkees”. “Para un cabro de quince años era fantástico, te creías estrella de cine. No ganamos un peso”, recuerda Francisco Sazo.

Con el impulso grabaron su único álbum, Sicodelirium (1968), con versiones de The Yardbirds, The Association y canciones propias de notorias marcas beat, siempre cantadas en inglés y con la particularidad de incluir quenas, ocarinas, zampoñas y otros instrumentos autóctonos en sus arreglos. Una inédita propuesta de Mario Marín que podría considerarse el primer acercamiento chileno entre rock y folclor, si bien de manera superficial.

Más audaz sería la puesta en escena del revolucionario oratorio beat Misa para la gente joven con música de Los Sicodélicos y textos en español del periodista Orlando Walter Muñoz. Eran días reformistas, por lo que su polémico estreno en el Gimnasio de la Unión Española a principios de 1968 tuvo hasta resguardo policial. No obstante, el oratorio fue tan exitoso que hasta el propio obispo de Valparaíso, monseñor Emilio Tagle, se mostró conciliador para calificarlo de legítima expresión litúrgica.

Los planes para grabar “Misa para la gente joven” se diluyeron ante el inminente fin de la banda, que terminaría junto con la vida escolar. Waldo Morales se integraría brevemente a la transición del grupo Los Masters que más tarde daría inicio a Congreso, conjunto que se comenzó como tal con la incorporación de Francisco Sazo.

Adiós a Orlando Salinas, el autor de “Como quisiera decirte”

Compositor y guitarrista, Orlando Salinas fue uno de los autores fundamentales de la música chilena. Varias canciones de Los Angeles Negros (“Como quisiera decirte, “Porque te quiero”. “No morirá jamás”, entre otras) son parte de su patrimonio. Generoso y alegre, falleció hoy. Este es su testimonio en el documental Angeles Negros (2008).

El segundo disco de Testa

Testa es Teresita Cabeza, ex cantante de Galatea. Su estilo lo define como “Música electrónica en español y formato canción”, y adelanta su segundo disco con el tema “Todo”, cuya base musical es el clásico “Cómprate un tambor”, de su abuelo Antonio Prieto.