Los Peores de Chile

Una historia de altos y bajos ha mantenido a Los Peores de Chile como una de las bandas de mayor carisma dentro del circuito punk chileno, si bien sus golpes radiales durante los años noventa no lograron transmitir en toda su profundidad su apego a las raíces de la música sureña estadounidense y el valor de un vocalista de auténtico espíritu iconoclasta, el calvo e inolvidable Pogo. Tras una pausa, la banda se mantiene activa desde 2009, aunque por fuera del circuito promocional que alguna vez masificó su trabajo incluso en televisión abierta, gracias a temas como “Cicciolina” y “Síndrome Camboya”.

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Años

Santiago, 1990 -

Décadas

1990 |2010 |

Géneros

Los Peores de Chile

Integrantes

Pogo; voz, guitarra y armónica (1990-1998 / 2009 – ).
Alejandro Jando Guzmán, guitarra (1990-1995 / 2009 – ).
Claudio Klein Guzmán, bajo (1992-1995 / 2009 – ).
Bruno Astele, batería (1992-1994).
Rodrigo Semilla Larach, batería (1994-1995).
Mauricio Padilla, guitarra (1997-1998).
Carlos Marchant, bajo (1997-1998).
Ruy Ferrada, batería (1997-1998).
David Osorio, batería (2009 – 2010).
Cristián Araya, batería (2010 – •)

Marisol García

Pogo y los Fiskales Ad-Hok
Con varios cambios de integrantes, el concepto más firme para Los Peores de Chile fue el que logró darle la alianza entre los hermanos Guzmán –Jando y Klein– y el cantante Pogo, éste último un chileno nacido en 1957 y bautizado como Mario Carneiro, quien había despertado al punk en la España posfranquista (a la cual se mudó a los 19 años de edad y donde se mantuvo trabajando como diseñador durante alrededor de una década).

Apenas regresó a Chile, en 1987, conoció en un encargo fotográfico a los Fiskales Ad-Hok. Sin tener experiencia musical, se integró al grupo como guitarrista y trabajó con ellos durante un par de años. Luego de su salida, pasó un tiempo fuera de Santiago antes de retornar, decidido a armar una banda propia. Ensayaba junto a una formación nueva cuando conoció a Jando Guzmán, con quien acordó de inmediato armar un grupo que combinara el gusto por el hardcore-punk del cantante, y la afición blues y rockabilly del guitarrista (quien acumulaba cierta experiencia en bandas como Chile K-Os y Pablito Resaka).

El primero en sumárseles de modo estable fue Klein, hermano de Jando, quien entonces trabajaba también como bajista de Profetas y Frenéticos. Cuando en la batería quedó Bruno Astele se dio por cerrado el círculo de Los Peores de Chile. Juntos trabajaron un primer single de ganchos adherentes y alusión a los conflictos políticos de la antigua Indochina, el cual Pogo ya había presentado —sin éxito— a los Fiskales Ad-Hok. “Síndrome Camboya” fue enviado al concurso de la Asociación de Trabajadores del Rock (ATR) y quedó elegido para integrar el compilado Con el corazón aquí II (1993). La vitrina les sirvió para llamar la atención de radios y sellos, y la multinacional BMG terminó fichándolos como parte del catálogo de su subsidiaria, Culebra (para la que por entonces también grababan Fiskales Ad-Hok).

Su primer disco contó con la producción de Claudio Narea y Andrés Godoy. Los Peores de Chile (1994) ubicó rápidamente en radios los temas “Síndrome Camboya” y “Chicholina”, un logro de alcance inesperado para una banda punk. Predeciblemente, la militancia más fiera del movimiento consideró un insulto que el grupo utilizara sus mismos códigos de subversión mientras se exponía en los grandes medios (incluso en escenarios tan insólitos como el programa televisivo “Martes 13”). «Nadie nos regala comida por ser under. Los instrumentos se rompen y hay que hacer sacrificios enormes», les respondió Pogo a sus críticos.

«Había muchas peleas, pero en la música siempre llegábamos a un acuerdo», recuerda Jando sobre ese período. Sin embargo, el ritmo de discusiones terminó por agotar la paciencia de los hermanos Guzmán. Jando y Klein se retiraron del grupo a fines de 1995 (para ocuparse en la banda Los Revoltosos), apenas un mes antes de que Pogo entrara a grabar un segundo disco para el cual las canciones ya estaban compuestas. El cantante quedó así como el único integrante a bordo, y debió pagar a músicos de sesión para poder grabar el álbum.

Deprimido por el mal trago, pensó en retirarse para siempre de la música. Hasta entonces, Jando recuerda la historia del grupo de este modo: «Fue una vida intensa y corta, como la de los Sex Pistols».

El regreso de Pogo a la dinámica discográfica se aplazó hasta 1997, cuando, con otros compañeros (que incluían a los ex integrantes de Tumulto Mauricio Padilla y Rudy Ferrada; y a Carlos Marchant, antes en Sol y Medianoche), grabó y editó el álbum 13 mordiscos de amor, de decepcionante recepción comercial (pese a cierta rotación radial para los singles “Mal boy” y “Playa bikini”).

Fue un saludo casi final, tras el cual el compositor se ausentó durante años del trabajo musical (su nombre apenas apareció en los créditos de uno de los temas de Calavera, el disco de Fiskales Ad-Hok). «No estaba seguro de si quería seguir o no», contó luego Pogo sobre ese período de silencio. «No tenía nada que decir, no quería vender pomadas, además que andaba arrastrando el alma. No tenía una banda formada y no me interesaba que se supiera de mí».

Se volvió a encantar cuando comenzó a trabajar en una banda nueva, a la que bautizó Locos Por Larry. Su presencia interesó a Alerce, sello con el cual el grupo firmó contrato para publicar un primer disco que nunca llegó a editarse. Solo el 2008 la banda debutó con un disco regalado a través de internet. Poco después, y ante el fin de ese proyecto, Pogo recontactó a sus compañeros iniciales en los Peores, los hermanos Guzmán. En junio del 2009, con una tocata en Coquimbo (seguida luego por otra en Santiago), Los Peores de Chile confirmaron su reunión. «La idea es sonar bien, primero agarrar el ritmo de los temas antiguos y después crear, que es lo más importante», le explicaron entonces a EMOL, dando luces sobre una proyección de cierto plazo. «Se supone que tiene que ser para largo».

El año 2012 publicaron el disco No sabe / No contesta, que les reafirmó su continuidad, con su presencia en radios, y circuitos en vivo dentro y fuera de Chile, en una historia que parece ya tener consolidada su segunda parte.

 

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