Los Mox!

Las letras de Los Mox! son como el relato de ese infaltable amigo que ve todos los desaguisados cometidos en un festejo de la noche anterior, y que luego vive para contar quién se enfrascó con quién en una discusión sin sentido, quién derramó el vaso de vino en el sillón blanco y quién pasó horas en el baño producto de la ingesta excesiva de alcohol o de la rancia crema chantilly de la torta cumpleañera.

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Años

Santiago, 1994 -

Décadas

1990 |2000 |2010 |

Géneros

Los Mox!

Integrantes

Macuco (Christian Sesnich), voz y bajo (1994 – ).
Pablo Pabloven Ortiz, guitarra (1994 – ).
Patricio Rivera, batería (1994 – 1996).
Sebastián Chupete Rojas, batería (1996 – 2004).
Max Cueto, voz y guitarra (1997 – 2002).
José Cohelo Jaras, guitarra (1999).
Juan Ignacio Vieja Readi (2003 – 2004).
Andrés Torres, batería (2004 – ).

Paulina Cabanillas F.

El caldo de cultivo para el nacimiento de canciones de ritmo punk y letras lúdicas, deslenguadas, a veces groseras y sin duda no aptas para escrupulosos como «Te ves tan linda cuando tomo», «Toy con caña», «Te pasaste a caca» o «Más vale curados conocidos que alcohólicos anónimos» son precisamente las fiestas. En una de ellas, a mediados de 1994, coinciden Macuco (voz y bajo), Pablo Ortiz (guitarra) y Patricio Rivera (batería), quienes ahí, entre vasos de vino y cerveza, deciden formar un grupo.

Los primeros ensayos tienen como única finalidad pasarlo bien, hasta que en 1996 actúan en una fiesta mechona de la Universidad Católica y reparan en que lo que había comenzado como humorada ya no lo era tanto. Ese mismo año el baterista es reemplazado por Sebastián Chupete Rojas, en 1997 se les une el guitarrista Max Cueto y editan bajo su propio sello, Anadie Records, sus primeras grabaciones, todas en riguroso cassette: los EPs Se me apagó la tele (1997) y Se me acumuló… el mox (1998), la reedición de ambos en Se me acumuló… la tele (1999), Tomen (1999) y Curao manejo mejor (1999).

Caliente, caliente
Con el nuevo milenio llega el contrato con el naciente sello Big Sur y sale al mercado Japiagüer, canciones de borrachos (2000), una recopilación con lo mejor de sus producciones independientes, además de una versión en español del éxito folk «Dust in the wind», del grupo estadounidense Kansas, y otra de «Un beso y una flor», del cantante español Nino Bravo.

En 2001 el álbum obtiene un disco oro tras vender quince mil copias en el país, y luego uno de platino al superar las veinticinco mil copias. El éxito traspasa las fronteras. La banda de hardcore alemán Betontod hace un cover de la canción «Te daría», Los Mox! tocan junto a Los Tetas en el festival Rock al Parque, celebrado en Bogotá, Colombia, y son invitados a participar en los conciertos de los grupos The Misfits, Biohazard, Bad Religion, Down by Law, Ataque 77 y Molotov en Santiago.

La jarana febril, alcoholizada e interminable de Los Mox! continua con Vino caliente… tomó y se fue (2001), el sucesor del célebre Japiagüer. Grabado y mezclado en los Estudios del Sur, es publicado en diciembre de ese año y en corto tiempo vende más de siete mil copias. Con diecisiete canciones e invitados como Lalo Ibeas (Chancho en Piedra), Álvaro Soms (Dorso), Claudio Nervi (Matahari) y DJ Raff, sus singles lideran los ránkings de las radios FMHit, Rock & Pop, Carolina y Los 40 Principales. Los Mox! siguen políticamente incorrectos, como demuestran algunos de los títulos: «Lo cortés no quita lo caliente», «Ataque de caca» y «Bronceado de cantina».

Al año siguiente el cuarteto se va de gira nacional, autofinanciada y bautizada como «Vino calien-tour 2002». Actúan desde Arica a Chiloé entre enero y febrero, y el sueño de tocar en todo el país se cumple en julio, cuando actúan ante tres mil personas en el gimnasio fiscal de Punta Arenas. No todo es juerga. En abril el guitarrista Max Cueto abandona al grupo para dedicarse a sus proyectos personales, pero Los Mox! no pierden el impulso y, como trío, nuevamente giran por Chile con el «Copetour 2003».

De vuelta en la capital graban su tercer disco, Tres al hilo (2004), que marca el inicio de un nuevo período para el grupo. Sebastián Chupete Rojas también deja su puesto, la batería es ocupada por Juan Ignacio Vieja Readi y termina su contrato con Big Sur. Tres al hilo es una coctelera de ritmos acelerados, melodías delirantes y letras de amor, sexo, alcohol y resacas, con más preocupación por los arreglos, la sobriedad y limpieza en el sonido, pero mantiene la idolatría por el trasnoche y el vaso en la mano propia de Los Mox!, un grupo que en más de doce años y pese a los cambios de integrantes sigue rindiendo culto al desmadre.

La muerte de un artífice

El 19 de junio se cumplen 50 años del fallecimiento del músico, como consecuencia de un accidente automovilístico en las afueras de Valparaíso. Desde 1959, el pianista Omar Nahuel encabezó a una generación de modernos jazzistas y dejó para la historia valiosos álbumes con su Nahuel Jazz Quartet en 1963 y 1965.

Adiós a un Chilenero

Los Chileneros, Mario Catalán, Los Chinganeros son algunos de los nombres de la cueca con los que compartió Carlos Pollito Navarro, acordeonista fundamental, que falleció ayer a los 89 años, según informa el sitio Cancionero Discográfico de Cuecas Chilenas. Esta es su historia.