Los Afuerinos

Son tan fuertes los rasgos de identidad de la cueca nacida en Valparaíso, que sus cultores han pasado a engrosar algo así como un subgénero, del cual Los Afuerinos son unos de los más poderosos representantes. El grupo fue pionero en una corriente que hoy se solidifica con grupos como Altamar, Los Palmeros y Los Paleteados del Puerto; y ha desarrollado su trabajo en una doble vertiente de interpretación e investigación.

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Años

Valparaíso, 1984 -

Décadas

1980 |1990 |2000 |

Géneros

Los Afuerinos

Integrantes

Dionisio Vera, guitarra y segunda voz (1984 – ?).
Fredy Escobar, pandero y primera voz (1984 – 1986).
Marcos Morales, acordeón (1984 – 1986).
Héctor Morales, voz y guitarra (1984 – •).
Fernando Espinoza, piano (1984 – ?).
Carlos Jil Riveros, guitarra, pandero, segunda voz (1984 – •).
Luis Sata Ponce; voz, guitarra, acordeón y piano (1986 – •).
Alberto Ponce; voz, pandero y guitarra (1986 – •).

Marisol García

Según el músico y estudioso Mario Rojas, «públicamente hablando, el gran mérito de Los Afuerinos fue haber llevado la cueca brava a grandes festivales de la canción, en una época en que prácticamente habíamos perdido esperanzas de que esta expresión lograra un reconocimiento digno, más allá de la caricatura paternalista y distante del rotito pícaro, que reinaba entonces». Son suyas cuecas como “No te vayas”, “Al cantor ausente” y “Avenida La Picada”, de inequívoca referencia a Valparaíso.

Cuna porteña
El grupo se formó entre alumnos y ex-alumnos de la Universidad Federico Santa María, con el fin específico de dedicarse a la cueca porteña, aunque primero bajo el nombre Los Arrieros. Todos ellos contaban con experiencia musical previa: el guitarrista Dionisio Vera era integrante de Almendral (canto y danza de salón); el panderista Fredy Escobar había estudiado con Margot Loyola; y Marcos Morales tocaba desde niño el acordeón. La posterior llegada del pianista Fernando Espinoza y el guitarrista Carlos Jil (director del grupo folclórico de esa Universidad) afirmó al conjunto en un esquema deudor del carácter impuesto en Valparaíso por cuequeros históricos: canto alto, melodías con variantes y ritmo sincopado; siempre con piano y generosa percusión.

Era un período cultural difícil, en el que las circunstancias de una dictadura militar privilegiaban la cueca huasa. Los intereses del grupo, en cambio, privilegiaban la bravura de músicos como Mario Catalán y Los Chileneros. A través de Margot Loyola lograron contactar a su líder, Hernán Nano Nuñez. Recuerda Carlos Jil: «Lo ubicamos y lo trajimos a Valparaíso. Estuvo como dos semanas con nosotros, día y noche, nos enseñó, nos corrigió y nos retó, pero en buena. Aprendimos muchas cosas de él».

Su primera presentación en el Festival del Huaso de Olmué, en 1986, los dejó con el premio a los Mejores Intérpretes gracias a “Avenida La Picada”, una composición de Héctor Morales. Nadie quedó sin comentar la actuación de este conjunto que se dio el trabajo de instalar en el escenario un piano vertical, instrumento no considerado por la organización, pero que según los músicos «era fundamental para expresar el carácter de la cueca brava, porteña y chinganera».

Vendrían más premios con los años, incluyendo sucesivos galardondes a su interpretación y composición en el Festival de la Cueca y Tonada Inédita de Valparaíso, el Primer Lugar en las versiones 1991 y 1992 del Festival Nacional de Composiciones Inéditas de Cueca (por “Tenlo presente”, de Carlos Jil; y “Serás eterna”, de Héctor Morales).

Pero sus presentaciones más vistosas han sido en los festivales del Huaso de Olmué y el Internacional de Viña del Mar. En Olmué, la cueca de Héctor Morales “Al cantor ausente” se quedó con el primer lugar en 1990, y “Sabia nueva”, del mismo autor, obtuvo el Segundo Lugar en el 2002. En Viña del Mar, en tanto, el conjunto debutó en 1990, y al año siguiente la “Cueca porteña” de Luis Sata Ponce quedó finalista en la selección folclórica.

Los afuerinos se han presentado en gran parte de Chile y en Argentina. Cuando, en el 2005, la alcaldía de Valparaíso eligió a un grupo de «embajadores culturales» ante el mundo, el grupo fue escogido por sus inequívocos rasgos de carácter porteño.

Para junio del 2006 anuncian un nuevo saludo al puerto en la forma del disco Valparaíso. Magia y sentimiento, un trabajo producido por Mario Rojas y en el que contaron con la colaboración especial de otra apegada a la costa: la cantante Palmenia Pizarro.

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