Jirafa Ardiendo

Jirafa Ardiendo fue uno de los grupos más persistentes de todos aquellos que durante los años noventa identificaron en Santiago una nueva corriente musical independiente —mal llamada «sónica»—, caracterizada por el uso imaginativo y distendido de las guitarras eléctricas y el despegue psicodélico desde un molde básico de pop (piénsese en Solar, Sien o los Santos Dumont). Su peculiaridad estuvo en la diversidad de referentes que fueron aplicando en sus discos, piezas extensas en los que cabía desde el noise al free jazz. Tras su disolución, en 2009, algunos de sus integrantes han seguido activos en otras bandas y proyectos musicales.

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Años

La Serena, 1995 - 2009

Décadas

1990 |2000 |

Géneros

Jirafa Ardiendo

Integrantes

Alejandro Pino, voz (1995 – 2009)
Roberto Estay, guitarra (1995 – 2009)
Pablo Melo, guitarra (1995 – 1997)
Lainer Fuentes, bajo (1995 – 1996 / 1998 – 1999)
Emilio Guillén, batería (1995 – 1998)
Francisco Streeter, bajo (1996 – 1998)
Juan Manuel Méndez, guitarra (1997 – 2005)
Romina Tironi, teclados (1997 – 1998)
Nicolás Moreno, bajo (1999 – 2009)
Michel Moreno, batería (1999 – 2003)
Peter Estay, batería (2003 – 2004)
Vicente Vini Rosati, batería (2004 – 2006)
José Luis Cattaneo, teclados (2005 – ?)
Arturo Rodríguez, guitarra (2006 – 2009)
Maximiliano Gilabert, batería (2006 – 2009).

Marisol García

Serenenses en la capital
La banda surgió a partir de la motivación del cantante Alejandro Pino y el guitarrista Roberto Estay, dos serenenses que se habían conocido en el colegio y que entonces compartían estudios universitarios en Santiago. Fue, de hecho, en La Serena donde se reunieron a ensayar por primera vez, en la casa de los padres de Alejandro; «pero la idea de conseguir un show en alguno de los locales de la ciudad se truncó, y regresamos a Santiago con la promesa de conseguir por primera vez un escenario», contaron.

Dicho y hecho: el grupo se trasladó a la capital en el verano de 1995 y casi de inmediato consiguió algunos cupos en festivales universitarios. Cargaban ya con un nombre inspirado en una pintura de Salvador Dalí que, de tan extraño, a veces los hacía dudar sobre su eficacia. Por eso, algunas de sus primeras tocatas fueron también bajo el nombre Las Momias de Guanajuato; tampoco muy convencional.

Su primera exposición masiva fue a través del programa televisivo “Extra Jóvenes” (poco antes habían logrado mostrar su video para el tema “Motosierra” a través del desaparecido canal Rock&Pop). Ganaron allí una guitarra por ser la «mejor banda del mes», y con su venta financiaron su primer demo. Más tarde, en los talleres musicales del centro Balmaceda 1215, la banda grabó suficientes temas para editar un primer EP, publicado en 1998 bajo el título de Jirafa Ardiendo. Hasta entonces, el grupo se había ocupado en una intensa agenda en vivo, que los llevó, por ejemplo, a telonear las visitas a Chile de las bandas argentinas Babasónicos y Juana La Loca.

Su primer álbum, Siesta (2000), fue grabado en Santiago y Buenos Aires, y en su desarrollo la banda fue de a poco experimentando con secuencias electrónicas. Esto derivó en un disco de gran diversidad de timbres, que iba de un género a otro a través de versos que ellos mismos reconocieron como indescifrables. La base común de todo el álbum era la fiera electricidad, si bien pensada en un contexto amable. «Está el propósito de no limitarse a un género. Hacemos canciones experimentales porque nos gusta probar, pero siempre hemos conservado la base pop», explicaron. En el disco colaboró el tecladista Marcel Molina (entonces en el grupo Amongelatina) y los integrantes de la banda argentina Karamelo Santo. El disco figuró en las listas de El Mercurio y la versión chilena de Rolling Stone como uno de los mejores del año 2000.

Similar eclecticismo guió a Persona, el álbum que se publicó en el 2003, poco después de que la banda integrara tres temas suyos al tercer compilado del espacio radial “Perdidos en el espacio”. El grupo mostró el disco en recitales en Santiago, provincias y Buenos Aires; y despertó el interés de gente como Claudio Narea, quien trabajó junto a ellos como productor para una nueva versión del tema “Confío”.

Una larga pausa precedió a Pulmonía, el disco de más vistoso sonido en su discografía e invitados a la altura de Javiera Parra, Claudio Narea y Manuel García. Diecisiete canciones en una hora exacta de potencia eléctrica, multiplicidad de timbres e ideas de asombrosa anchura para el promedio local. Su promoción permitió la primera gira de la banda a Europa, con presentaciones en octubre de 2008 en España y Francia. Fue una de sus últimas actividades importantes hasta su despedida, anunciada a través de un comunicado a medios, y concretada con un último concierto el 2 de agosto de 2009 en la sala SCD de Vespucio. «Proyectos musicales individuales y senderos distintos en nuestras vidas han hecho que la banda cierre un ciclo fructífero», explicaron entonces. La banda se cerraba junto a la década.

Clásicos: cine y música junto a Horacio Salinas

En 1996, el director de Inti Illimani Histórico creó una banda sonora para El húsar de la muerte, la película de Pedro Sienna en torno a Manuel Rodríguez. Este 27 de marzo y 3 de abril, a las 19 horas, se pone al frente de la Orquesta Clásica Usach para musicalizar en vivo el filme, en el Aula Magna de la institución.

Cumpleaños con Quilapayún

El programa El Zócalo Nacional, que se emite en Radio Universidad de Chile, cumple 20 años al aire y festeja con un concierto de Quilapayún. El jueves 21 de marzo, en la Sala Master (20:30 hrs.).