La escena de la escucha Disquería Fusión La escena de la escucha

No sólo fue la tienda de discos mejor surtida de los años '80 en Santiago, sino también un punto de encuentro para melómanos y músicos, y hasta la sede para un sello independiente, importante pero de vida breve. La articulación inicial de Los Prisioneros sucedió en sus oficinas.

Antes de la digitalización de la música, no sólo el soporte físico de ésta sino también el lugar en el que esos soportes circulaban eran clave para la comunidad que creaba cultura en torno a las grabaciones del momento. Las disquerías eran importantes, y no hubo ninguna más relevante para la divulgación de la new wave británica, el pospunk, el primer electropop y la forja del nuevo pop chileno que Disquería Fusión.

Con una única sede en la galería Drugstore de Providencia —justo al costado norte del café y heladería Tavelli, y con dos entradas por la terraza y por la calle Andrés de Fuenzalida—, Fusión fue una iniciativa de Carlos Fonseca, joven nacido en Lima (Perú), con su adolescencia pasada en Buenos Aires (donde a los 18 años de edad montó una disquería importadora) y con vastos y entusiastas conocimientos en música popular y de avanzada.

Apenas llegó a Chile, verificó el potencial del negocio disquero, entonces limitado a unas pocas y pequeñas tiendas. Con un préstamo de su padre, montó y abrió Fusión, en abril de 1981. Ninguna otra tienda reunía hasta entonces tal cantidad de títulos y nuevos artistas. Las importaciones de jazz, bandas sonoras y el primer new wave identificaron sus repisas con una novedosa especialización.

El entusiasmo melómano de Fonseca no tardó además en encontrar espacios en medios de comunicación. A partir de 1982, y por más de tres años, tuvo a su cargo "Fusión Contemporánea", un espacio casi diario que le cedió radio Beethoven para difundir música alternativa a la del resto del dial. En simultáneo, el joven firmaba una columna mensual sobre música en revista Mundo-Diners.

Carlos Fonseca y Los Prisioneros en la Disquería Fusión | Fotos Facebook Los Prisioneros (https://www.facebook.com/PrisionerosOficial)

El primer estudio de Los Prisioneros
En 1983, Carlos Fonseca comenzó a trabajar como productor de conciertos, a la vez que se inscribía en la carrera de Licenciatura en Música, en la Universidad de Chile. Junto a él se sentaba en clases un joven de San Miguel llamado Jorge González. El interés de ambos por la música derivó en amistad, y un día González le mostró a Fonseca las letras de canciones que había estado trabajando en solitario. «Me impactaron», recordaría luego este último, quien sin embargo abandonó la carrera luego de un trimestre y perdió por un tiempo la pista de su compañero.

El reencuentro se produjo cuando Fonseca comenzó a buscar nuevas grabaciones chilenas para emitir en su espacio radial. Para cuando lograron recontactarse, González trabajaba junto a dos amigos en un trío al que habían llamado Los Prisioneros, y con el que había grabado caseramente dos temas: "La voz de los 80" y "Paramar". Para Fonseca, la calidad del material estaba fuera de discusión. Convencido de que ante él figuraba un éxito en potencia, invitó al grupo a grabar sus canciones de un modo profesional.

El segundo piso de la disquería fue el estudio improvisado como taller para esos demos históricos. Luego de eso, fue conseguir un estudio profesional y darle forma a algo con la fuerza de un disco debut. La voz de los '80 apareció por primera vez en diciembre de 1984 como un cassette del sello Fusión, con una tirada inicial de sólo quinientas copias, la mayoría de las cuales se vendieron en la disquería.

Sello y productora
El sello con su nombre era una apuesta que nunca distrajo la prioridad de Fusión como lugar de distribución y venta de discos (cassettes, vinilos y luego CDs) importados. La tienda siguió funcionando hasta 1998, con reducciones de espacio a esas alturas, y cuando ya la ola de la música digital comenzaba a dejar a las disquerías como bajas irrecuperables, y no sólo en Chile.

Su espacio en el Drugstore se dividió en cuatro, y acoge hoy una tienda de ropa, un café, un restaurante y una librería.

Como experiencia de sello independiente, su impronta fue breve pero significativa. Carlos Fonseca gestionó también una serie de primeras grabaciones y la distribución de éstas en un Chile que hacia los años ochenta recién se acostumbraba a la idea de un pop de propuesta y ambición profesional. Caben ahí cassettes de Aparato Raro, Nadie y La Ley. Más tarde, en una rearticulación de la iniciativa, por etiqueta Fusión aparecieron discos de Elso Tumbay, Los Santos Dumont y Los Morton.

Marisol García

 

 


En el Drugstore