Elso Tumbay

Al menos dos etapas pueden marcarse en la trayectoria de Elso Tumbay, banda santiaguina de amplios referentes sonoros y visuales, que propuso a fines de los años noventa un trabajo llamativo por su frescura y atrayente despliegue escénico. Autodefinieron su música como «inclinada por la total experimentación y, a la vez, por la canción popular», pero era la base de rock-fusión lo primero en distinguirse en su sonido, caracterizado por la inclusión de instrumentos como el violín o el acordeón, y por la potencia vocal de la enérgica Carolina Sotomayor.

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Años

Santiago, 1996 - 2010

Décadas

1990 |2000 |

Géneros

Elso Tumbay

Integrantes

Carolina Sotomayor, voz (1996-2010)
Cristián Michu Schmidt, guitarra y teclado (1996-2005)
Diego Fontecilla, violín (1996-2005)
Eduardo Tato Lira, bajo (1996-2010)
Ignacio Farías, batería (1996-2010)
Sebastián González, guitarra (2007-2010).

Marisol García

Pese a la difusión radial de un par de singles, el grupo enfrentó su proyección con altibajos y discontinuidad. Luego de un tiempo de pausa, a partir del año 2007 la banda siguió trabajando en una suerte de segunda etapa (o «cuarta reencarnación», como prefirieron llamarla) junto a cuatro de sus integrantes fundadores. Elso Tumbay se mantuvo activo entonces por alrededor de tres años hasta su disolución definitiva.

Fases de trabajo
Con el nombre de un supuesto antiguo poeta hindú (de cuya existencia jamás dieron pruebas) e integrantes salidos de bandas escolares cercanas entre sí, Elso Tumbay comenzó sus primeros ensayos en 1996, buscando marcar distancia de la escena convencional de rock entonces activa en el país. «Es rock medieval, parte del movimiento japahuec, que es una conversación de dos duendes sobre una revolución fallida», intentó explicar en un inicio el grupo sobre sus fundamentos, que en lo musical tenían a Led Zeppelin y Jane’s Addiction como principales puntos de confluencia, y que en el concepto era una mezcla inédita que contenía hasta un argot propio para comunicarse en vivo con el público.

El disco Elso Tumbay (1997) fue su debut, con los favoritos radiales “Aire”, “Lucho Estrujo” y “Subí” como muestras coloridas de su enérgica puesta en vivo (más tarde, el propio grupo definiría el disco como «la grabación de una banda en vivo»). Cada paso de Elso Tumbay era gestionado por la resurgida etiqueta independiente Fusión, como un proyecto que exigió el especial compromiso de su manager, Carlos Fonseca.

Pese a la considerable difusión de los singles y sus respectivos videos, al poco tiempo la banda entró en un cuestionamiento que derivó en la salida del guitarrista Cristián Schmidt, poco después de una larga gira sureña en compañía de Fruto Prohibido y la grabación parcial de un álbum que a la larga quedó inédito (Elzoológico). Una rotación de reemplazantes no aplacó la inquietud, acentuada más tarde por la salida del grupo de Carola Sotomayor. Elso Tumbay entró entonces en una pausa de al menos tres años.

Niño planta (2004) fue su marca de reunión, un disco de mayor orientación acústica, descrito por la revista Rolling Stone-Chile como «más cercano al pop fino que al rock progresivo». El disco resultó un signo de rearticulación sólo parcial, pues apenas fue mostrado en vivo y, de nuevo, sumió al grupo en un largo período de inactividad. Seguían a bordo los integrantes originales, pero nuevos proyectos personales distraían su labor en conjunto. Cristián Schmidt ya trabajaba en las canciones que luego proyectaría a través de Michu, Carola Sotomayor se consolidaba en proyectos de humor para televisión, y Diego Fontecilla fue acercándose gradualmente al teatro hasta incorporarse de modo estable a la prestigiosa compañía Teatro Cinema (destacaría más tarde en la composición de música para películas).

Cuando en el año 2007 Elso Tumbay volvió a los escenarios y anunció un nuevo disco, sus integrantes eludieron la palabra reunión. «Somos un grupo creativo y cada uno es un personaje, entonces no es fácil congeniar y congregar a tanto personaje en un proyecto», explicaron. Hacia fines de 2008 ya estaban en condiciones de mostrar el álbum Arbólica, en el que participaron como invitados los ex integrantes Cristián Schmidt y Diego Fontecilla. Y, pese a los buenos comentarios para esa edición, en menos de dos años el grupo anunció su fin.

El compilado Antologías 1997-2009 (2010), volumen triple con todas sus grabaciones conocidas y algunas rarezas, fue el modo de despedirse de su actividad. Las idas y venidas fueron parte de la esencia de Elso Tumbay, un grupo que en sonido y promoción eligió trabajar fuera de los convencionalismos de la industria y sus recetas.

La muerte de un artífice

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Retrato de Redolés

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