Aparato Raro

Aparato Raro
Foto: Esteban Cabezas

Aparato Raro construyó uno de los sonidos más respetados del auge pop que tuvo lugar en Chile durante los años ochenta. Aunque se formó con integrantes provenientes del jazz, la banda desarrolló una propuesta tecno-pop centrada en el uso y el sonido de los sintetizadores, según una novedosa dinámica para la época. Aparato Raro toma su nombre, de hecho, del sintetizador Yamaha CS60 que Igor Rodríguez había adquirido durante su adolescencia en Suiza y que le permitió compaginar la música new wave con el concepto de lo electro. Aquel fue el verdadero «aparato raro» que guiaría la música del grupo. Temas como “Calibraciones” y “Ultimátum” entraron en radios e incluso en circuitos intelectuales, donde sólo Los Prisioneros tenían su lugar ganado. Por esta razón, y pese a su abrupto final del proyecto, Aparato Raro pasó a la historia como uno de los grupos más importantes en la última época de la dictadura militar, compartiendo una escena pop junto a agrupaciones como Electrodomésticos, Upa!, Emociones Clandestinas y los propios Prisioneros.

Ficha

Años

Santiago, 1985 - 1988
Reagrupados el 2013

Región de origen

Metropolitana de Santiago

Décadas

1980 |

Géneros

Integrantes

Igor Rodríguez, voz y teclados (1985 - 1988).
Boris Sazunic, guitarra y teclados (1985 - 1986).
Rodrigo Aboitiz, teclados (1985 - 1988).
Juan Ricardo Weiler, batería (1985 - 1986).
Mauricio Guerrero, batería (1986 - 1988).
Emilio García, guitarra (1986 - 1988).

Aparato Raro

Aparato Raro construyó uno de los sonidos más respetados del auge pop que tuvo lugar en Chile durante los años ochenta. Aunque se formó con integrantes provenientes del jazz, la banda desarrolló una propuesta tecno-pop centrada en el uso y el sonido de los sintetizadores, según una novedosa dinámica para la época. Aparato Raro toma su nombre, de hecho, del sintetizador Yamaha CS60 que Igor Rodríguez había adquirido durante su adolescencia en Suiza y que le permitió compaginar la música new wave con el concepto de lo electro. Aquel fue el verdadero «aparato raro» que guiaría la música del grupo. Temas como “Calibraciones” y “Ultimátum” entraron en radios e incluso en circuitos intelectuales, donde sólo Los Prisioneros tenían su lugar ganado. Por esta razón, y pese a su abrupto final del proyecto, Aparato Raro pasó a la historia como uno de los grupos más importantes en la última época de la dictadura militar, compartiendo una escena pop junto a agrupaciones como Electrodomésticos, Upa!, Emociones Clandestinas y los propios Prisioneros.

Jorge Leiva

La banda surgió primero como un grupo de jazz fusión llamado Ojo de Horus, y que estaba liderado por el baterista Juan Ricardo Weiler. En 1985, el tecladista Igor Rodríguez ingresó a estudiar Música a la Universidad de Chile, donde conoció a dos estudiantes aún anónimos: Jorge González y Carlos Fonseca. Ese vínculo se fortaleció con el tiempo, dado que Ojo de Horus se convertiría en un grupo de tecno-pop, mucho más cercano a la estética del nuevo rock que comandaba Fonseca junto a Los Prisioneros. Así, Aparato Raro debutó discográficamente con un cassette (Aparato Raro, 1985) editado por el sello independiente Fusión.

La meta del grupo por lograr difusión radial llegó con creces gracias a “Calibraciones”, un tema del que el conjunto nunca imaginó su potencial como single. Contaba con un sonido novedoso para la escena chilena —en parte por los gustos de avanzada del tecladista Coti Aboitiz— que capturó la atención del medio de inmediato. Además, el uso de secuencias le permitía a la banda algo igualmente peculiar para la época: presentarse en vivo sin necesidad de tener un bajista al escenario.

Eludiendo la censura militar
Aparato Raro penetró en públicos adolescentes y del underground de época, con ritmos bailables y letras irónicas y de una crítica social evidente (como en "Post mortem" o "Tevetiempo"), pero que nunca llegó a poner en guardia la represión militar. El grupo supo adaptarse a ese juego de la censura: para la canción “Calibraciones”, por ejemplo, Aparato Raro grabó una letra diferente y menos incisiva que aquella que tocaban en sus conciertos.

El grupo de Rodríguez y Aboitiz se convirtió en protagonista del paisaje pop de los años ochenta. Sin embargo, y cuando las cosas iban en alza, perdieron a dos integrantes. Weiler y Sazunic formaron el grupo Pie Plano y con ello surgieron una serie de dificultades promocionales. Así, fue una segunda formación de Aparato Raro la que debió trabajar para Blanco & negro (1987), su segundo y último disco. Poco antes de esa edición, en noviembre de 1986 el grupo viajó a Madrid, España, para participar del Primer Festival de Rock Iberoamericano, con algunas de las bandas y solistas más importantes del momento en la escena del rock en español.

El disco fue una producción casi sin trabajo grupal. Los tecladistas Igor Rodríguez (también cantante y autor de la mayoría de los temas) y Rodrigo Aboitiz grabaron sus partes por separado, llevando al extremo el poco espíritu colectivo que había distinguido a Aparato Raro desde sus comienzos, según han reconocido sus integrantes. De ese disco se desvuelga el hit “Conexiones televisivas”.

La banda se desarmó poco tiempo más tarde, cuando Andrés Bobe, futuro líder de La Ley, se unía para tocar con ellos en las presentaciones en vivo. Rodríguez formó el grupo Misión Africa, sin grandes resultados comerciales. Aboitiz también pasó a ser parte de La Ley, y el resto de los músicos se dispersó. Con el tiempo, sin embargo, Aparato Raro pasó a ser un nombre en el que muchos reconocieron a una de las bandas importantes de esa década, por la consistencia de su sonido y sus letras. En 2007, y con dos integrantes originales, el grupo se sumó a la Cumbre del Rock Chileno, celebrada en el Estadio Nacional. Pero sería seis años más tarde, con ocasión del festival Las Voces de los '80, que aparecería la formación clásica del grupo.

Actualizado el 10 de marzo de 2026