Los Larks

Con un decidido carácter comercial, el grupo Los Larks fue la primera expresión local de vocación masiva inspirada en el movimiento beat que cautivaba al mundo a mediados de los años '60. Pese a su breve trayectoria —de algunos singles y dos LP—, el cuarteto no pasó en absoluto inadvertido gracias a su intachable ejecución musical, pero sobre todo por su curiosa caracterización visual del fenómeno colérico. Su repertorio entonces se basó en versiones de grandes éxitos internacionales de grupos como The Mamas and The Papas, Dave Clark Five, The Monkees y, por supuesto, The Beatles.

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Años

Santiago, 1966 - 1968

Décadas

1960 |

Géneros

Integrantes

Basilio Acosta, voz y guitarra (1966 - 1968)
Nano Vicencio, voz y guitarra (1966 - 1967)
Roberto Carvajal, voz y bajo (1966 - 1968)
Carlos Palacios, batería (1966 - 1968)
Carlos Corales, guitarra (1967 - 1968).

Gonzalo Planet

Pelucas y ritmo a go-go
Cada integrante de Los Larks contaba con un buen currículum en la escena pop chilena de la década del '60. El cantante y bajista Roberto Carvajal había logrado reconocimiento bajo el nombre de Bob Brian y llegó a las listas de popularidad con el tema "Mentirosa", al igual que el cantante y guitarrista Basilio Acosta (con el hit "El teléfono del amor"). En tanto, el baterista Carlos Palacios provenía de la histórica familia que originó a La Sonora Palacios.

Quien acumulaba mayor actividad era el guitarrista, cantante y compositor Nano Vicencio, por las inclinaciones musicales de su familia, su paso por el grupo Las Cinco Monedas en Temuco y su rol como fundador del conjunto Los Rockets en Santiago. Ya alejado de estos últimos, y con suficiente experiencia en la industria discográfica, Vicencio planeó una banda a la medida de la moda a go-go que se instalaba en Chile. Fue el origen de Los Larks.

Bajo el nombre de Los Sheiks grabaron en 1965 su primer single (para el sello Philips), con los temas "Seguiré buscando", original de Del Shannon, y "Nunca me abandones", compuesto por la dupla entre Gerry Goffin y Carole King. Pero cuando fueron contratados por el sello RCA-Victor cambiaron su nombre a Los Larks y comenzó su despegue al estrellato, apoyados de un gran despliegue técnico y nada menos que con cuatro vistosas pelucas para recrear el característico peinado beatle que pocos se atrevían a usar de verdad en estas latitudes. Las escenas de euforia en sus shows no tardaron en llegar y aceleraron la publicación del que iba a ser el primer álbum beat chileno, A go-go (1966), antes que otros contemporáneos como Los Vidrios Quebrados pudieran grabar.

«El efecto de las pelucas era estupendo —asegura Nano Vicencio—. Era la moda y queríamos captar el mismo mercado que Los Jockers, pero éramos más conservadores, más comerciales. No queríamos crear ni investigar nada. Para mí, Los Larks aportaron presencia a un movimiento mundial».

Pero como todas las modas pasan, Los Larks estaban destinados a una corta vida. Tras el álbum The Larks sound go go (1967), Nano Vicencio se mantuvo ocupado con el gran impacto como solista de su canción para la película Morir un poco (1968), de Álvaro Covacevich, y luego accedió a tentadoras ofertas de trabajo en Buenos Aires como sesionista con los artistas trasandinos Juan Ramón y Horacio Malvicino, entre otros.

La última grabación de Los Larks, con Carlos Corales como guitarrista, fue el single "San Francisco / Chao amigos" (1967). Tras su disolución, Basilio Acosta y Roberto Carvajal se radicaron en Estados Unidos. Allí Carvajal se dedicó profesionalmente a la fotografía y colaboró temporalmente con el grupo de rock Largo y Tendido. La contribución de Los Larks a la escena beat inevitablemente se mide en sus buenos resultados comerciales. Su éxito animó al sello RCA-Victor a publicar discos de otras bandas como Los Jockers, que quizá no habrían conseguido la atención de la industria sin el impulso de sus colegas de las pelucas.

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