Las Hermanas Acuña – Las Caracolito

Amanda y Elsa Acuña fueron Las Caracolito, un dúo de cantoras campesinas que se forjó en casamientos, rodeos, velorios o trillas , pero tal como ocurrió con muchas de ellas desde fines del siglo XIX, sus escenarios se fueron extendiendo a las ciudades.  Así fue como, tras su llegada a Santiago en 1935, fueron rescatadas por la industria discográfica, y hasta hoy hay títulos disponibles de Las Caracolito. En la historia discográfica chilena, Las Caracolito representan uno de los más genuinos patrimonios de esta centenaria tradición del folclor chileno.

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Años

San Carlos, hacia 1930, - 1965

Décadas

1930 |1940 |1950 |1960 |

Géneros

Integrantes

Amanda Acuña, canto y guitarra (1930 – 1965).
Elsa Acuña, canto y guitarra (1930 – 1965).

Juan Marino Cabello / Eva Martinic / Jorge Leiva

Las cantoras campesinas son la tradición conocida más antigua del folclor chileno. Existen testimonios de 1830, del cronista y músico José Zapiola, donde habla de esta práctica musical, protagonizada por dúos o tríos de hermanas que, acompañadas en general por guitarra, arpa y tormento, amenizaban estos acontecimientos en la vida rural.

De esa tradición son Las Hermanas Acuña, también conocidas como Las Huasas Chillanejas y como Las Caracolito: Hijas de una informal de cantora campesina, doña Auristela Zambrano Romero, desde muy niñas aprendieron esta música observando a su madre. Ella era una activa participante los «mingacos», esto es, reuniones sociales realizadas a propósito de siembras o cosechas, donde quienes actuaban sólo cobraban la comida y la bebida. En ese contexto, sus hijas comenzaron poco a poco a acompañar a su madre en segundas voces, hasta hacerse, cuando ya adolescentes, cantorcitas.

Según crónicas de la época, cierta vez que las niñas fueron poco aplaudidas en un teatro de su provincia, un muchachito que vendía sopaipillas y que las había oído cantar se les acercó para obsequiarles algunas, al tiempo que les decía: «Pa’ ustedes, ya que los jutres no las han festejado». Las hermanas recordaban esta anécdota como el mejor homenaje que hubieran recibido.

De las Acuña a Las Caracolito
En 1935, las jovencitas decidieron viajar a Santiago, consiguiendo actuar en escenarios de modesta categoría, sobre todo las casas de canto de los barrios más pobres de Santiago. El medio no resultaba fácil. Para entonces, los escasos grupos femeninos que cultivaban el folclor, obedecían a una lógica distinta de las cantoras, aunque  ya existían figuras femeninas en la escena, como Las Cuatro Huasas o Las Hermanas Orellana.

Con el triunfo del Frente Popular en 1938, se abrieron nuevos espascios, sobre todo cuando el gobierno promovió la grabación de discos promocionales, por medio de la Dirección de Informaciones y Cultura, más tarde Dirección de Informaciones del Estado (DIC). Estas grabaciones estaban destinadas a la exportación por medio de las embajadas, y entre otras artistas fueron convocadas Las Hermanas Acuña, y a partir de entonces hicieron varias grabaciones para el sello RCA Victor, con otra eminente figura de la música folclórica en la época, la cantora Derlinda Araya.

En 1944 fueron incorporadas al histórico disco Aires tradicionales y folklóricos de Chile, la antología de folclor publicada por el Departamento de Investigaciones Musicales de la Universidad de Chile, en la que también grabaron Las Hermanas Loyola, Los Provincianos y otros músicos, y que fue definido como un registro más puro de la música campesina chilena. Carlos Lavín, uno de sus gestores, lo dijo en su presentación: «Grabado por los mismo folcloristas (auténticos campesinos) a los cuales se recogieron esos aires, o bien en intérpretes especializados en dicha observación”.

Poco después de este disco, las Hermanas Acuña formaron un segundo grupo, el trío Las Huasas Chillanejas, con la tercera voz de Elena Carrasco. El trío, sin embargo, no tuvo resonancia alguna en el medio santiaguino, por lo que se rebautizaron como Las Chillanejas, alcanzado un mayor éxito que se prolongó hasta el inicio de la carrera solista de Elena Carrasco, presentada como La Chillaneja.

Cuando Amanda y Elsa continuaron como dúo para, se comenzaron a presentaer como Las Caracolito, y bajo esa denominación grabaron canciones como «La risa» y «El ponche curao» en 1965, y el favor del público les fue más propicio hasta su disolución a fines de los ’60. Hoy de ellas existen registros discográficos, incluso en formato compacto, y en plataformas de streaming.

En nombre de la maestra

Al cumplirse 101 años de su natalicio, el ministerio de las Culturas anunció los dos ganadores del Premio a la Trayectoria Margot Loyola: Rodomiro Huanca, cantor e investigador de Socoroma, y Alfredo Tuki Pate, cultor y promotor de la música y danza rapanui, representado por su hija Cecilia.

La quinta de Paloma

La cantante suma otra canción a su todavía incipiente discografía: «No te debí besar» es una colaboración con el español C. Tangana.